

Samir Flores: seis años de impunidad en un nuevo ciclo de resistencia frente al ecocidio y el despojo
El próximo 20 de febrero se cumplen seis años del asesinato de Samir Flores, activista nahua de Amilcingo, Morelos, y símbolo de la resistencia contra el Proyecto Integral Morelos (PIM). Su muerte no solo fue un crimen contra un defensor de la tierra, sino también un caso más de la violencia estructural que enfrentan quienes se oponen a los megaproyectos del capital transnacional en México, uno de los países donde más asesinatos de ambientalistas ocurren en el mundo.
El PIM incluye dos termoeléctricas concesionadas a la española Abengoa (una sin construir en Yautepec, con la empresa en proceso de liquidación en España) y un gasoducto de 160 km concesionado a las españolas Elecnor y Anagas, y a la italiana Bonatti. El gasoducto pasa por 60 comunidades cerca del Popocatépetl, en Puebla y Morelos, y zonas densamente pobladas en Tlaxcala. El megaproyecto también contempla un acueducto de 12 km que despojará a los pueblos campesinos de 50 millones de litros diarios de agua para la siembra en la cuenca del río Cuautla, la ampliación de las autopistas Siglo XXI y Pera-Cuautla (ya impuestas y generando ganancias para los concesionarios), la rehabilitación ferroviaria y la expansión de zonas industriales que desde hace tiempo afectan negativamente al ambiente y a la cohesión comunitaria de las poblaciones locales.
Hace seis años, el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, criminalizó a estos pobladores desde su espacio de comunicación oficial, calificándolos de «conservadores radicales de izquierda», en un intento por deslegitimar la resistencia comunitaria frente al etnocidio y el ecocidio de Estado. Pocos días después, Samir Flores fue asesinado.
Radialista comunitario, integrante de la Asamblea de Amilcingo y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua (FPDTA), Samir Flores fue uno de los líderes más visibles de esta lucha. Su asesinato en 2019 permanece en la impunidad, a pesar de que personas allegadas a él y organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han señalado la relación directa del crimen con su oposición al PIM. De hecho, la Fiscalía de la República lo reconoció el año pasado al encargar a la Fiscalía Especial para la Atención a Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) que atraiga el caso.
En estos días, el fiscal del estado de Morelos, Uriel Carmona, impuesto 9 años por Graco Ramírez para encubrir el enriquecimiento ilícito de él y los suyos usando los bienes públicos como negocios privados, ha sido removido de su cargo por el Congreso local. Por su parte, el exgobernador Cuauhtémoc Blanco, hoy diputado federal de la bancada de Morena por vía plurinominal, enfrenta la amenaza de desafuero para ser procesado judicialmente por delitos graves. En ninguno de los dos casos las razones son el sistemático encubrimiento de estos personajes non gratos en el asesinato del emblemático defensor de los pueblos campesinos y el territorio.

La continuidad del PIM, anunciada por la actual gobernadora, Margarita González Saravia, ahora con el proyecto ferroviario Pantaco-Cuautla-Jojutla y la ampliación industrial, desnuda la cínica complicidad entre el poder político y económico en la violencia contra defensores ambientales y pueblos campesinos en los estados donde se está imponiendo, y en todo México a través del extractivismo minero o los megaproyectos, como el mal llamado Tren Maya y el Corredor Interoceánico.
A seis años de su cobarde asesinato, Samir sigue siendo un símbolo de resistencia frente al ecocidio y el despojo. El Congreso Nacional Indígena (CNI), el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua (FPDTA MPT) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llaman a exigir justicia por Samir Flores Soberanes en una próxima jornada de lucha con resonancias internacionales. En Morelos, diversas organizaciones y personas haremos eco de este llamado. Su legado nos recuerda que la defensa de los bienes comunes no es solo tema de activismo ambiental, sino una lucha por la dignidad, la autonomía y la soberanía de los pueblos. En un contexto de impunidad y crisis climática, recordar a Samir es una convocatoria para poner el alto a un sistema que prioriza las ganancias sobre la vida. Hay otro camino al que fatalmente pretende imponer el obsceno, genocida y patriarcal señor don dinero: el camino del Común.
¡Alto al genocidio del pueblo Palestino!
* Coordinador del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire de Morelos

Diseño de imagen: Red Universitaria Anticapitalista (RUA)

