Dos sabios mexicanos y humanistas universales en Cuernavaca

 

Entre las amistades de Alfonso Reyes destaca Manuel Sandoval Vallarta, el ilustre físico jalisciense, quien más que un amigo, fue una presencia familiar. Se reunían tanto en la Capilla Alfonsina como durante decenas de fines de semana en Cuernavaca, en la década de los años cincuenta del siglo XX. Lo prueba el hecho que Manuel Sandoval Vallarta es el nombre que aparece con mayor frecuencia en el índice onomástico del tomo VII de su Diario (1951-1959), con 353 referencias indexadas.

La amistad inicia cuando Reyes y Sandoval son designados miembros fundadores en El Colegio Nacional. Curiosamente, por el orden alfabético en que se acomodan los asientos en las reuniones del Consejo, les tocó sentarse cerca cada mes los siguientes quince años, de febrero a noviembre. En medio de los dos se sentaba Diego Rivera, que no siempre asistía a las reuniones.

Sandoval Vallarta se doctoró en Física en 1924 por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Luego continuó estudiando en Alemania (1927-1929). Sandoval tuvo el privilegio de aprender las teorías cuántica y relativista con sus creadores. Cursó relatividad con Einstein, teoría electromagnética con Planck y tomó cursos con Schöroedinger y Heisenberg.

Alfonso gustaban bromear con Manuel sobre su origen, sin comprometer a su interlocutor, ni comprometerse a sí mismo, diciendo que él era, el jalisciense más ilustre ¡nacido en Monterrey!

Durante la década de los años cincuenta, Alfonso Reyes y Manuel Sandoval Vallarta se reunían a merendar y conversar de ciencia y política, pues no hay forma de ser científico sin ser humanista, ni se puede ser humanista siendo ajeno a los avances de la ciencia, la tecnología y sus consecuencias. Con frecuencia se reunían a merendar los lunes por la tarde noche en la Capilla, o durante decenas de fines de semana en su muy querida Cuernavaca.

Las reuniones giraban alrededor de los asuntos administrativos en El Colegio Nacional, pero terminado el deber institucional gustaban de conversar largamente hasta altas horas de la noche sobre asuntos técnicos y científicos. Hablaban sobre el papel de la ciencia ante el poder creciente de los políticos y los militares pero sobre todo les preocupaba dilucidar la responsabilidad moral del científico ante el uso político militar de la ciencia y la tecnología que se había revelado durante la Segunda Guerra Mundial.

El lunes 16 de enero de 1950, Reyes anota en su Diario: “Magnífica conferencia de Wiener en El Colegio Nacional sobre el tiempo de Newton y el tiempo de Bergson.” Norbert Wiener, el matemático estadounidense creador de la Cibernética, dictó un par de conferencias en México el 16 y 18 de enero de 1950, por invitación de Manuel Sandoval Vallarta y Arturo Rosenblueth, ambos miembros de El Colegio Nacional. El doctor Rosenblueth, fue postulado para su ingreso a la institución por Alfonso Reyes, Manuel Sandoval e Ignacio González Guzmán.

En las frecuentes conversaciones que sostuvieron Reyes y Sandoval en El Colegio Nacional, la Capilla Alfonsina y en los muchos viajes a Cuernavaca para pasar el fin de semana juntos. Los primos Alfonso y Manuel se convirtieron en un par de amigos íntimos, ocupados como probos humanistas, en pensar y formular los caminos de la paz para la humanidad.

Ellos vivieron las consecuencias devastadoras de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Reyes en el servicio exterior mexicano primero, y después, como presidente fundador en El Colegio de México. Sandoval Vallarta lo hizo desde la docencia y la investigación en el MIT. También fue testigo del horror bélico, dada su cercanía con Vannebar Bush, quien en 1941 fue nombrado, por el presidente Roosevelt, como el primer director de la Office of Scientific Research and Development. Siendo desde esta posición director en jefe del Proyecto Manhattan. Esto es, el encargado de seleccionar, reclutar y concentrar en Nuevo México, con el mayor sigilo posible, a una comunidad de miles de científicos y técnicos altamente calificados para cumplir con el diseño y construcción de la primera bomba atómica.

Bush actuó como una figura clave en el surgimiento del trípode que vincula el poder político y el poder militar, con el poder científico y el desarrollo tecnológico derivado de la investigación especializada en las armas de exterminio masivo “inteligente” para la i-muerte. El complejo militar industrial es el núcleo duro del capitalismo ecocida, que articula bajo el poder económico, al poder político, el poder militar y el poder científico a lo Donald Trump. El complejo económico político militar industrial o la megamáquina vislumbrada por Mumford y denunciada por Eisenhower en 1960.

Ante esta nueva dimensión del poder del capital, sobre el poder político-militar y a su vez ante la responsabilidad moral de los científicos y los intelectuales en estas apocalípticas dimensiones del poder científico. Ya no sólo para contribuir al bienestar de la humanidad, sino también en sentido contrario, para construir el riesgo del propio auto exterminio.

Dos humanistas mexicanos que sabían que la mejor manera de ser provechosamente nacionales consiste en ser generosamente universales.

 * El Colegio de Morelos

Braulio Hornedo Rocha