El 19 de enero de 2025, Estados Unidos implementó un polémico veto a TikTok tras un fallo de la Corte Suprema que respaldó una ley exigiendo a ByteDance, empresa madre de TikTok, desprenderse de sus operaciones en el país o cesar completamente. La medida fue presentada como un esfuerzo para proteger la seguridad nacional, argumentando que TikTok podría exponer los datos de los estadounidenses al gobierno chino. Sin embargo, esta narrativa fue rápidamente cuestionada: mientras los tecnócratas de Silicon Valley, como Meta y Google, llevan años recopilando datos de manera aún más invasiva, enfrentan una regulación mínima.

Para muchos, el veto respondió menos a preocupaciones de seguridad y más a los intereses de las élites tecnológicas, particularmente Mark Zuckerberg, quien ha presionado insistentemente contra TikTok. Meta, incapaz de replicar su éxito con funciones como Reels, tenía mucho que ganar con la eliminación de su competidor. Los informes sobre los millones invertidos por estas empresas para influir en la política alimentaron las sospechas de que estas maniobras jugaron un papel central en la decisión.

Frente a la inminente prohibición de la aplicación sus usuarios evitaron migrar a plataformas como Instagram Reels o YouTube Shorts. En cambio, millones adoptaron Xiaohongshu, o RedNote, una plataforma china que combina redes sociales con comercio electrónico, la cual se convirtió rápidamente en la aplicación más descargada en Estados Unidos.

RedNote no solo desafió las intenciones económicas del veto, sino que también se convirtió en un canal de intercambio cultural. Videos sobre ciudades como Shanghái, avances tecnológicos y el día a día en China despertaron un interés que resaltó las diferencias en infraestructura y servicios entre ambas naciones. Lo que buscaba ser un freno a la influencia china terminó amplificándola, fomentando diálogos e impulsando a nuevas generaciones a cuestionar las narrativas oficiales y los intereses corporativos detrás de estas políticas.

El veto de enero de 2025 pasará a la historia como un error estratégico que no solo fortaleció el alcance cultural de China, sino que también evidenció el distanciamiento entre las élites tecnócratas y una población joven que nota los intereses económicos detrás de las decisiones políticas. Debido a este catastrófico fallo, la prohibición fue rápidamente revertida por Donald Trump en el día uno de su presidencia.

Gabriel Humberto Hernández-Bringas Ortiz