

La vida cultural de Morelos durante el final del Siglo XX y las dos primeras décadas del XXI no puede entenderse sin la presencia del pintor, Jorge Cazares Campos. Su figura junto a la de otros dos morelenses de excepción, Adalberto Ríos Szalay y Valentín López González, podrían ser consideradas las personalidades en torno a quienes giraban el arte y la cultura de Morelos durante por lo menos cuatro décadas, correspondientes a una de las épocas de mayor esplendor del estado.
Por supuesto que hay decenas más de iconos culturales nacionales e internacionales que vivieron en el estado durante ese tiempo, pero ninguno de ellos se identifica tanto con la tierra de Zapata y la vida cotidiana de sus habitantes como el pintor, el fotógrafo y el historiador.
A un lustro de su partida, Jorge Cázares Campos nos regaló, además de su presencia como promotor de la cultura, el arte y el cuidado del medio ambiente, una obra vastísima que lo mismo engrandece las paredes de edificios públicos que adorna galerías particulares y hasta colecciones de cajitas de cerillos, esas que lo hicieron un artista tan conocido en todo el país.
Y así como la vida y obra de Jorge Cázares no se conciben sin el impacto que sus lecturas y la historia y paisajes de Morelos le significaron; la vida cultural del estado y la genial obra plástica de los artistas visuales del estado son impensables sin la figura de quien fue promotor y mecenas intelectual de generaciones de artistas morelenses.
La deuda que Morelos tiene con Jorge Cázares Campos es impagable. El profundo significado de su obra y el impacto innegable de su presencia en la vida cultural de un estado que gracias a él y otros pocos puede presumir tenerla tiene un valor tan grande que lo vuelve verdaderamente incalculable. Por eso resulta obligado el rescate que los académicos y sus admiradores, amigos y familiares, intentan hacer del enorme legado.
Los morelenses han decidido recientemente promover el rescate de su identidad, algo que parece vital para reconstruir la grandeza del estado y promover la ruta de la unidad social después de años de desencuentros. En ese rescate, la obra de Jorge Cázares resulta vital porque retrata, además del paisaje, a los morelenses que pueden sentirse protagonistas de cada uno de sus cuadros.

Con su muerte, Jorge Cázares Campos cumplió un destino fabulesco, de tanto pintar paisajes se volvió, él mismo, parte del paisaje de la vida y cultura de Morelos, todos le debemos honrar ese legado.

