El contenido generado por inteligencia artificial (IA) ha revolucionado la forma en que interactuamos con las redes sociales, ofrece oportunidades pero también riesgos. Un ejemplo reciente que ilustra los riesgos de esta tecnología es la difusión de una imagen falsa que mostraba el icónico letrero de Hollywood envuelto en llamas, durante los recientes incendios en Los Ángeles. Este caso se acompañó de videos igualmente falsos, generados por IA, donde se veía a bomberos trabajando en situaciones extremas junto a fauna silvestre, como pumas, creando una narrativa alarmista y engañosa.

Estos contenidos, por supuesto que se viralizaron rápidamente, generando reacciones de pánico, desinformación y dudas sobre la situación real. Este tipo de ejemplos nos obligan a reflexionar sobre los riesgos y las ventajas del contenido generado por IA.

La facilidad con la que la IA puede generar imágenes, videos y textos cada vez más realistas plantea retos éticos importantes. En México se tienen grandes avances sobre el uso y regulación ética de la IA en la teoría, pero en la práctica, esta tecnología nos va ganando.

Las imágenes y videos falsos pueden desviar la atención de los verdaderos problemas ambientales, como los incendios forestales, el cambio climático o la caza furtiva. En el caso del falso incendio en Hollywood, el público y los medios invirtieron tiempo y energía en compartir la información, en lugar de enfocarse en acciones preventivas reales. Lo anterior preocupa ya que la proliferación de contenido generado por IA puede hacer que las personas cuestionen incluso evidencias verificadas, creando un clima de escepticismo que dificulta las iniciativas de conservación, suficiente tenemos ya con las personas que hoy siguen pensando que la tierra es plana.

Por otro lado, las narrativas sensacionalistas pueden generar falsas emociones hacia ciertos temas. Por ejemplo, los videos que muestran a bomberos interactuando con fauna silvestre en el que se aprecia a los animales absolutamente mansos, dejándose abrazar por hombres guapos, puede hacer a alguien pensar que el rescate de fauna es así de romántico, cuando no es así. El rescate de fauna es peligroso tanto para los animales, como para los humanos.

Pero a pesar de estos riesgos, la IA también ofrece oportunidades únicas para la conservación de la naturaleza, si se utiliza de manera responsable y sobre todo, ética. Por ejemplo, la IA puede generar representaciones visuales realistas de los impactos del cambio climático en diferentes ecosistemas, ayudando a concienciar sobre la urgencia de tomar medidas.

Los contenidos generados por IA permiten crear imágenes y videos impactantes que pueden viralizarse para promover causas ambientales, como la reforestación, la protección de especies en peligro o la limpieza de mares. Además, las herramientas de IA pueden generar simulaciones educativas que muestren, por ejemplo, cómo los jaguares se desplazan a través de biocorredores o los efectos de la pérdida de biodiversidad en cadenas tróficas.

Por otro lado, la generación de contenido automatizado permite a las organizaciones de conservación, a menudo con presupuestos limitados, producir materiales de alta calidad sin grandes inversiones de tiempo o dinero.

El contenido generado por IA es una herramienta poderosa que, en el contexto de la conservación de la naturaleza, puede ser una aliada o un obstáculo. Si bien sus riesgos son considerables, un uso ético y responsable puede potenciar la sensibilización global y movilizar recursos en favor de la biodiversidad. La clave está en equilibrar creatividad y responsabilidad.

Imagen cortesía de la autora

Karime Díaz