¿Dónde está la solidaridad para las personas que se dedican al trabajo doméstico?

Gabriela Mendizábal Bermúdez*

En México, las y los trabajadores domésticos enfrentan desafíos persistentes en el reconocimiento de sus derechos laborales, particularmente en la temporada navideña, cuando la demanda de sus servicios aumenta considerablemente. En esta época, muchas familias recurren a trabajadoras del hogar para atender tareas relacionadas con reuniones y festividades, lo que amplía su carga laboral y pone de relieve la precariedad en la que suelen desempeñar su trabajo.

La Navidad, como época de reflexión y valores universales, nos invita a pensar en cómo la solidaridad y la generosidad pueden trascender los gestos individuales para convertirse en pilares fundamentales de nuestra sociedad. Estas virtudes, que florecen en el intercambio de regalos, la ayuda a los necesitados y el deseo de compartir, tienen un paralelismo directo con la esencia y la importancia de los sistemas de seguridad.

Según datos de INEGI (Estadísticas a propósito del día internacional de las trabajadoras del hogar 2024), en el país hay aproximadamente 2.5 millones de personas de 15 años o más dedicadas al trabajo doméstico, de las cuales nueve de cada 10 son mujeres. En Morelos, alrededor de 54.8k de personas trabajan en este sector (Gobierno de México, Población ocupada y salarios según ocupación, Distribución fuerza laboral Total por ocupaciones en Morelos).

Sin embargo, a nivel nacional, el 96.3% de las mujeres que trabajan en este sector lo hacen de manera informal, es decir, sin acceso a la seguridad social (INEGI), a pesar de las reformas legales implementadas en los últimos años.

Desde abril de 2016, una trabajadora del hogar inició un proceso legal para exigir prestaciones, incluida su inscripción al IMSS. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, reconociendo la trascendencia del caso, atrajo el asunto y recomendó al IMSS implementar un programa piloto en un plazo de 18 meses. El objetivo fue proponer reformas legales al Congreso de la Unión para integrar a los trabajadores domésticos al sistema de seguridad social en un máximo de tres años.

Como resultado, el 30 de marzo de 2019 entró en vigor el programa piloto, y el 2 de julio de 2019 se publicó una reforma a la Ley del Seguro Social. Esta reforma incluyó a las personas trabajadoras del hogar en el régimen obligatorio, eliminando su incorporación voluntaria y limitada.

En 2021 entró en vigor en México el Convenio 189 sobre Trabajadores Domésticos de la OIT, estableciendo medidas para garantizar la seguridad social de manera progresiva. Finalmente, el 16 de noviembre de 2022, se adicionó a la Ley del Seguro Social un capítulo exclusivo sobre personas trabajadoras del hogar.

Dicha reforma obliga a los empleadores a registrar a las trabajadoras del hogar en el IMSS y aunque se esperaba que esto cambiara significativamente la situación, los avances han sido lentos debido al desconocimiento, resistencia por parte de los empleadores y la complejidad del proceso de registro. En Morelos, la falta de contratos escritos y el predominio de pagos en efectivo complican aún más el acceso a los derechos laborales y de seguridad social.

La temporada decembrina no solo intensifica las jornadas laborales de las trabajadoras del hogar, sino que también suele venir acompañada de mayor precariedad. Muchas trabajadoras reportan largas horas de trabajo sin la compensación adecuada, aguinaldos insuficientes o nulos, y el riesgo constante de perder sus empleos al inicio del nuevo año. Esto contrasta con el esfuerzo que organizaciones de la sociedad civil y la Suprema Corte de Justicia de la Nación han realizado para visibilizar y proteger este trabajo, pues solo el 2.3% del total de trabajadores y trabajadoras del sector están afiliadas al IMSS (Trabajo del hogar remunerado: travesía hacia la seguridad social).

En un mundo dominado por el consumismo, la Navidad nos invita a valorar los regalos que realmente generan impacto, como los sistemas de seguridad social. Garantizar acceso universal a salud, educación y subsidios en momentos de crisis es una manera de extender el espíritu navideño más allá de diciembre. Esta temporada nos impulsa a reflexionar sobre cómo fortalecer la equidad en nuestras comunidades mediante políticas públicas inclusivas y apoyo a iniciativas locales.

En Navidad, una época que simboliza la solidaridad, debemos ir más allá de las palabras y traducir estos valores en acciones concretas. Incorporar a las trabajadoras del hogar al sistema de seguridad social no solo representa justicia, sino también un avance hacia una sociedad más equitativa que valore a quienes contribuyen desde el ámbito doméstico.

¿Y tú ya incorporaste al IMSS a tu trabajadora?

*Seguróloga social y Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos

La Jornada Morelos