Con anterioridad se han denunciado en este espacio las anomalías en torno al Consejo de Cronistas de Cuernavaca dependiente del Ayuntamiento de la ciudad. De lo anterior he podido dar cuenta fehacientemente, por estar cierto de ello, fui invitado a formar parte de el Consejo cuando se instituyó y me separé del mismo órgano en apego a convicciones personales y a los más elementales principios de congruencia. En las reuniones previas a su constitución, se determinó que el mencionado Consejo estaría compuesto por dieciséis miembros ¿por qué dieciséis? Nadie lo sabe, incluso el propio alcalde José Luís Uriostegui Salgado hizo el cuestionamiento en el sentido de que por qué era ese el número determinado de miembros, que sano sería abrirlo a más integrantes o incluso lograr una paridad de género entre los cronistas. Coincido con el alcalde, Cuernavaca es un semillero de talentos y desafortunadamente no todas las voces ni las expresiones se encuentran representadas en dicho Consejo.

Los señalamientos anteriores, vertidos en este espacio con respecto al pobre desempeño a lo largo de tres años del Consejo de Cronistas, incluso provocaron la furia y los arrebatos de personajes más ocupados por “salir en la foto” o en los suplementos de la prensa rosa local que por promover y divulgar la rica crónica cuernavacense. El alcalde comisionó a Luis Anguiano Torre, como enlace entre la autoridad municipal y los cronistas, muchos pensamos que el perfil y oriundez de Anguiano Torre podrían dar equilibrio y equidad al Consejo, desafortunadamente no fue así y se plegó al grupo que secuestró al Consejo, entonces quienes pretendieron apoderarse del Consejo más con fines de promoción personal que de divulgación de la memoria histórica de la antigua Cuauhnáhuac consumaron el crimen perfecto.

El pasado lunes, se instituyó a nivel municipal el Día del Cronista, conmemorando la fecha de nacimiento de Don Valentín López González, nuestro cronista por antonomasia, historiador, arqueólogo y magnifico presidente municipal de Cuernavaca, hasta ahí todo bien, y es de aplaudir una iniciativa que refrende el recuerdo de notables personajes locales. Sin embargo, la efeméride se vio empañada cuando los ínclitos cronistas presentaron una placa con los nombres de sus colegas fallecidos e inscribieron el nombre del recordado Rodolfo Becerril Straffon, primero en la lista, con sendas faltas de ortografía. De igual forma Paco Guerrero Garro, fundador de La Jornada Morelos, hizo una oportuna observación en sus redes sociales: ¿por qué no se incluyó el nombre de Don Valentín en la flamante placa?

Adicionalmente y tras tres años de jaloneos, presentaron un libro con el pomposo título de “Primavera Eterna, De historia y crónica de Cuernavaca” cualquier esfuerzo editorial, y más después de 36 meses para ponerse de acuerdo es bienvenido, lo que llama la atención es que dista de ser genuinamente una obra colectiva, los autores de los capítulos se suceden entre sí de manera constante, lo cual da cuenta que muchos de los miembros del Consejo no escriben y quienes no pertenecen al selecto club de amigos, que se reúne a grillar por los rumbos del puente Porfirio Díaz, simplemente no quisieron participar en la redacción del texto, poderosa manifestación de los que es hoy dicho Consejo.

Pero más allá de su limitada capacidad de creación u organización, lo más grave es que un club de amigos se apodere de una instancia pública y ciudadana. Resulta que esta selecta agrupación que comanda Octavio Sedano Reynoso se encuentra agrupada alrededor de una asociación civil que justo se denomina igual que el Consejo Ciudadano Municipal: Consejo de Cronistas de Cuernavaca A.C. Entonces ellos, a su conveniencia juegan con el nombre de su persona moral y presentan acciones de la asociación civil como si fueran del Consejo Municipal y viceversa. Oportuno será saber si la asociación civil está constituida según lo dispuesto por las leyes y trámites notariales correspondientes y al día en cuanto a sus obligaciones fiscales. De igual manera los miembros del privilegiado club, con el conveniente recurso del resultado que dan votaciones previamente confeccionadas por los rumbos de la barranca de Amanalco, echan mano de su mayoría para excluir a quienes no les son afectos, constituyendo al igual que en el imperio mexica, no una monarquía hereditaria sino electiva.

Los pasados comicios refrendaron la confianza de la ciudadanía por José Luis Uriostegui, es un abogado y político avezado, hombre prudente y mesurado que ha logrado lo que pareciera imposible, sanear las maltrechas y saqueadas finanzas municipales, entre otras cosas. La continuidad en este caso da la ventaja de concluir y robustecer proyectos. Evidentemente la seguridad y los servicios públicos municipales son prioridad. Pero también es oportuno refrendar que la cultura es un motor para reconstituir nuestro resquebrajado tejido social, aquí juega un papel fundamental la crónica, como columna de identidad local y memoria histórica. Oportuno será que el alcalde pueda dar un golpe de timón poniendo orden en la crónica municipal, abriéndola a todos los genuinos talentos locales y liberándola del secuestro por parte de un grupo minoritario con intereses particulares.

*Escritor y cronista morelense.

Imagen cortesía del autor

Roberto Abe Camil