El miércoles 13 de Noviembre la famosa cantante estadounidense Katy Perry autora de hits mundiales cómo: I kissed a girl (2008) y Roar (2013) visitó el programa de espectáculos y chismes mexicano: Venga la Alegría hecho que causó un gran revuelo en redes sociales creando todo tipo de opiniones y comentarios que iban desde los más radicales donde acribillaban al programa tachándolo de vulgar y corriente, hasta los más benevolentes afirmando que Katy simplemente no pudo llegar a comprender nuestro bizarro sentido del humor; quizá no encontró la gracia en dinámicas como destapar un excusado imaginariamente, subir a un micro-bus a presenciar el acto de dos payasos haciendo figuras con globos, o presenciar un homenaje a sus videos musicales recreado por los mismos conductores que acabó siendo oro molido para la fabrica de memes.

No culpo a quién haya pensado mal del programa, no es la primera vez en la historia de la televisión mexicana que bizarros momentos han sucedido, desde Sophie Ellis-Bextor cantando en el programa Hoy, Andrea Legarreta haciendo bailar a Shakira, hasta Adal Ramones vestido en mini falda en presencia de Britney Spears.

Se ha hecho un canon común invitar a artistas para parodiar su carrera en aras del humor, que si me lo preguntan eso sí es de pésimo gusto. Pareciera que la televisión se esmera en inculcar la idea de ridiculizar a los cantantes y artistas que invitan, todo esto nuevamente escudado de un sentido del humor que ni siquiera muchos de los mismos mexicanos entendemos, creo que mucha veces lo que pasa nos parece tan bizarro que reírnos aligera un poco nuestra poca comprensión de los hechos. (Les juro que está para tesis antropológica, que alguien me explique)

El motivo de la visita de Katy Perry a México era promocionar su próxima gira The lifetimes Tour, es decir, hablar de ella y dejarle saber al público sus próximos conciertos y fechas, aunque en el imaginario cultural lo que quedó de esa gira de promoción es y será por siempre la cara desorientada de Katy sentada en un microbus.

A pesar de esto, puedo rescatar algo de ese momento tan surreal que me gustaría compartirte:

No importa que tan jodido sea el medio, uno debe seguir remando en contra en pro de lo que cree, debemos entender que el trabajo y respeto por tu arte es un asunto de compromiso con uno mismo y punto.

Inclusive si tienes que destapar excusados, estás ahí por que toda esa porquería te mantiene a flote, no dejes que te afecte demasiado. Lo mismo da trabajar en un ambiente que no tiene que ver en lo absoluto con tu arte, o tocar en el rincón de un bar en donde nadie te pone atención. Debes comprender que ese momento es sólo un medio y que ultimádamente estás ahí porque amas tocar, sin importar quien te escuche, inclusive en los tiempos más desesperantes de tu vida toma un minuto, respira y recuerda porque estás ahí, levántate y sonríe como Katy en el microbus.

No importa el lugar que ocupas en el mundo cuida tu arte con devoción, es lo único que tienes y amas, y ten por certeza que mejores tiempos vendrán, o mejor dicho y como un rezo que VENGA LA ALEGRIA.

Andrés Uribe Carvajal