Sandra Milena Ospina Garcés y Marcela Osorio Beristain*

La selva estacionalmente seca es un ecosistema crucial para el estado de Morelos, por su alta biodiversidad y por los servicios ambientales que proporciona a las comunidades que allí se establecen. Se caracteriza por tener un ciclo marcado de lluvias y sequías, lo que ha llevado a la adaptación de diversas especies de plantas y animales a esta marcada estacionalidad. Las selvas secas desempeñan un papel esencial en la regulación del clima local, la captura de carbono y la protección de cuencas hidrográficas, que son vitales para el suministro de agua en la región. Además, están altamente representadas en la Reserva de la Biósfera Sierra de Huautla (REBIOSH), un área natural protegida que se encuentra en nuestro estado, y que constituyen un importante reservorio de diversidad de selva estacional en el centro sur de México.

Uno de los servicios ambientales que ofrece la REBIOSH es proveer alimento para aves y murciélagos durante todo el año. A su vez, estos animales contribuyen a la dispersión de semillas de especies de plantas importantes en procesos de regeneración natural, así como de especies de interés para el consumo humano. Estos animales consumen frutas y luego dispersan las semillas a través de sus excrementos mientras vuelan, lo que permite que las plantas colonicen nuevas áreas. Este proceso es esencial para la regeneración de bosques, ya que facilita el crecimiento de árboles en áreas degradadas y mantiene la biodiversidad vegetal. En otras palabras, estos aliados alados picotean, muerden, tragan, regurgitan, vuelan y excretan las semillas de la selva, promoviendo así la continuidad de la vegetación en este importante ecosistema.

Entre las especies de árboles más representativos, que producen frutos comestibles, se encuentran el guamúchil (Pithecelobium dulce), el guaje colorado (Leucaena esculenta), la pitaya (Stenocereus stellatus), el garambullo (Myrtillocactus geometrizans), el guajocote (Malphigia mexicana), el nanche (Byrsonima crassifolia), el bonete (Jacaratia mexicana), el amate amarillo (Ficus petiolaris) y la ciruela de cerro (Spondias purpurea). Los frutos de estas plantas son consumidos por especies de aves como la Calandria Dorso Rayado (Icterus pustulatus, Figura 1), el Carpintero enmascarado (Melanerpes chrysogenys), el Papamoscas Rayado Común (Myiodynastes luteiventris), el Luis Bienteveo (Pitangus sulphuratus) y el Momoto Corona Canela (Momotus mexicanus), entre otras especies.

Durante la noche, la dispersión de semillas está a cargo de los murciélagos. En la REBIOSH esta función es realizada por varias especies como el murciélago frugívoro gigante (Artibeus lituratus), el Murciélago frutero (Artibeus jamaicensis), el Murciélago de charreteras (Sturnira hondurensis), el Murciélago frugívoro pigmeo (Dermanura phaeotis), el Murciélago frugívoro tolteca (Dermanura tolteca) o Murciélago ojón peludo (Chiroderma villosum), entre otras especies.

Por todas estas razones, la conservación de la selva estacionalmente seca en Morelos es fundamental para preservar la riqueza natural del estado y para el bienestar de las comunidades que dependen de sus recursos. La reserva, que abarca alrededor de 59,031 hectáreas, es vital no solo para la conservación de la biodiversidad, sino también para el equilibrio ecológico de la región. Además, la Sierra de Huautla es también un ejemplo de interacción sostenible entre la naturaleza y las comunidades locales, que participan activamente en programas de conservación, educación ambiental y aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

*Profesoras Investigadoras del Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación, Universidad Autónoma del Estado de Morelos

Calandria Dorso Rayado (Icterus pustulatus) consumiendo frutos de Guamuchil. Créditos: Alberto Vadas.

La Jornada Morelos