

La izquierda casi ganó en Morena Morelos
El fin de semana, el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Morelos volvió en lo que cabe al orden institucional con la designación de las tres carteras vacantes en su comité directivo, entre ellas, la de la presidencia; y aunque muchos dicen que fue el fin de los Bravo en la toma de decisiones del partido en Morelos, lo cierto es que el grupo del exgobernador, Cuauhtémoc Blanco, y su hermano Ulises Bravo, no se diluyó del todo.
Vamos por partes, Mirsa Berenice Suárez Maldonado y Paola Cruz Torres, electas presidenta del comité y secretaria de Finanzas respectivamente, tienen una larga trayectoria partidista y cada una de ellas representa a un grupo interno de fundadores de Morena; la primera en la zona sur y la segunda en la región oriente de Morelos.
Mirsa es amiga y parte del grupo del diputado federal Juan Ángel Flores Bustamante, ha sido su colaboradora mucho tiempo y fue su propuesta para ocupar en su momento la presidencia del Consejo Estatal; pero no se trata de la “tropa” por llamarle de algún modo del exalcalde de Jojutla, ella misma ha construido una carrera política más cercana a las labores asistenciales, lo que le valió ser considerada por la gobernadora, Margarita González Saravia, como directora del sistema DIF Morelos, un cargo que ocupó apenas tres quincenas.
Paola Cruz es parte de una familia dedicada a la política en Cuautla, su fuerza regional empezó, sin duda, con su padre Arturo Cruz Mendoza; pero ella misma, con su activismo a favor de los derechos de las mujeres, se ha ganado un espacio político relevante. Su posición crítica al gobierno de Cuauhtémoc Blanco y el respaldo que éste tenía desde la dirigencia nacional del partido, le valió no ser considerada para candidaturas a cargos de elección popular, pero a diferencia de otros marginados que decidieron irse del partido, Paola apechugó y colaboró en la campaña de la candidata a gobernadora. Ya en el gabinete fue nombrada titular de la defensoría pública.
Hasta ahí podríamos decir que el nuevo comité erradicó la influencia de los aliados del exgobernador. Pero en Morena parece que los triunfos de unos nunca son completos.

La tercera cartera que se eligió fue la secretaría de Organización, que no es un espacio menor porque tendría que ser la que cargue con el mayor trabajo operativo; en ella se eligió a Noemí Anaya Villegas (si los apellidos le suenan tiene razón), es familiar de Sandra, la exsecretaria de Administración del gobierno de Cuauhtémoc Blanco, hoy diputada federal cuyo gusto por adquirir terrenos de bajo costo fue evidenciado recientemente. Noemí no tiene carrera partidista, pero llegó al Consejo Estatal de Morena con el mismo método que utilizó Ulises Bravo Molina, el arrastre de votantes en Cuernavaca instruidos todos de votar por ella a través de papelitos entregados casi al momento.
A ello habría que sumar el hecho de que otro aliado del gobernador, Víctor Mercado, tiene aún sus apoyos en el comité y el consejo a través de Andrés Bahena, así que la izquierda histórica de Morelos no ha podido aún hacerse totalmente del control del partido.
Por otro lado, habría que ver cuánto ha costado, a la izquierda y su primer gobierno en Morelos, esta restauración de la dirigencia de Morena. Porque tendríamos que reconocer que militantes capaces de echar a andar el partido debe haber por cientos, pero funcionarias capaces y que estaban haciendo un buen trabajo mostrando una diametral diferencia en sectores abandonados como el DIF y la Defensoría Pública, son bastante más difíciles de conseguir. Mirsa y Paola causaron baja en el gobierno de Morelos lo que sin duda es una pérdida relevante para el equipo de la gobernadora.
Dirán algunos que igual habría sido en el caso de que Raúl Tadeo Nava se hiciera de la dirigencia, pues habría tenido que renunciar a la dirección del Centro de Educación Científica y Tecnológica, pero no es lo mismo, el CECyTEM opera aún sin la presencia del exalcalde cuautlense, como quedó demostrado este tiempo que anduvo más activo en la búsqueda frustrada de la dirigencia que dedicado a la institución. El DIF y la Defensoría Pública sí requerían de sus titulares como demostraron en las primeras seis semanas que ocuparon el cargo.
Tampoco hay que malentender, por supuesto que es un avance importante para la izquierda en Morelos que dos jóvenes y distinguidas militantes con solidez ideológica y moral hayan logrado la presidencia y la secretaría de Finanzas; en todo caso, lo que se acota aquí es que el triunfo no fue total ni logró desterrar de la dirigencia a influencias rupturistas, como las de Ulises Bravo y Víctor Mercado.
Por cierto, Ulises Bravo no acudió a la sesión de Consejo de Morena Morelos, un detalle que difícilmente podría pasarse por alto, excepto para quienes conocen los desplantes del ya exdirigente de facto de Morena en el estado.
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Una muestra de la renovada amistad entre el Ejecutivo estatal y el Ayuntamiento de Cuernavaca está en los pequeños detalles, como el hecho de que se coquetean ya hasta en los comunicados. Antes ninguna de las oficinas de comunicación pelaba a los funcionarios del otro, ahora los eventos en común son ampliamente publicitados y las fotos incluyen a todos. Bien por eso.
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Bien o mal, pero esta semana la charla en la política morelense tendrá que virar sobre el aumento al impuesto a la nómina y el nuevo impuesto por arrendamiento que se proponen en el paquete económico. Habrá que revisar bien la propuesta y su impacto en la economía, en la política es más que obvio.
@martinellito / martinellito@outlook.com

