En días pasados asistí a los conciertos de varios proyectos musicales que participaron en el Festival Miquixtli 2024, la música en vivo sigue siendo para mí una experiencia artística inigualable, cada concierto es distinto, aunque sean bandas que ya haya escuchado presencial o a través de mis playlist de plataformas digitales una y otra vez.

Uno de los conciertos que no podía perderme es el de La Bruja de Texcoco, pues además de su música, su presencia transgresora e irreverente, sus historias de cantina y brujería son momentos que se tienen que vivir.

Chéni (miedo) es mi canción favorita y con esa abrió el concierto:

¿A qué le tienes miedo? – A ya no ver el sol.

Si el sol seguirá́ ahí́ cuando tú ni yo estemos aquí́.

¿A que le tienes miedo? – A dejar de cantar

Hasta las aves dejan de trinar cuando el día terminó.

Acompañada de bajo, guitarra, voces y trompeta, su voz y su arpa resonaron en todo el auditorio del Centro Cultural Teopanzolco. Con vestido negro de tul, rebozo, collares de madera y aretes dorados, mantuvo un diálogo permanente con el público, compartió anécdotas entre canciones y logró un concierto lleno de magia, emociones y risas.

Estudió Física Matemática en el Instituto Politécnico Nacional, pero a los 20 años decidió dedicarse profesionalmente a la música. Estudió en la Escuela de Música Mexicana y sus inicios fueron en la música clásica. Poco a poco fue explorando e interpretando la música tradicional y cuando renació en La Bruja de Texcoco abrazó el folklor mexicano como parte de su identidad, de la mano de su violín.

Durante el concierto, La Bruja de Texcoco nos platicó del amor, de la magia de la vida y de su llamado a la feminidad, ella le canta a su proceso de transición:

Antenoche tuve un sueño, que me vino a revelar, con el intento de quitar, este triste sentimiento. Pues no me era tan ajeno y muy triste el recordar, pues pensaba sin cesar, un vacío desde adentro. Y en mi sueño bien recuerdo, no dejaba de mirar, aquella feminidad, ver tendida en su aposento, con flores dulces de aliento dijo: ven a platicar, que traigo dulce manjar, que va a aliviar tu tormento, puso su mano en su seno y sacó un bello rosal, que me dio a masticar, juro yo que no era un sueño. Que tendrás el dulce alivio, ya no veas vista atrás, hice caso y al mirar, una bruja fue quien vino, con huipil y flores dijo, yo te vengo a liberar, y con el arpa a tocar, y el violín es tu destino, y un sueño es lo que digo, que es mi linda realidad.

A manera de ritual, ofrendó mezcal a la tierra, y se fue desprendiendo del peinado y de sus ropas para quedar en lentejuela:

De nuevo estoy sentada,

Me da igual si estoy de pie,

De vivir la misma historia,

Una y otra vez.

De correr en el camino,

De vivirlo con los pies.

Recientemente, La Bruja de Texcoco dio un paso importante en su carrera como actriz inspirando a todas latitudes con su interpretación de Solange, una mujer trans en la serie “El secreto del río” del director Ernesto Contreras disponible en Netflix.

Les invito a seguir a esta maravillosa música, bailarina, actriz y Mexica Futurista como ella misma se nombra en Instagram como @labrujadetexcoco

*Cancionista y artista visual

Imagen cortesía de la autora

Jessica Rivera Hamed