

Sergio Valverde Casariego, olvidada voz disidente en la posrevolución morelense.
“Ten por cosa cierta que le vulgo, agrupación de individuos sin criterio propio, fácilmente se doblega a voluntades extrañas, y no concede la razón al que la tiene, sino al que lastima o difama [que] casi siempre tiene el don particular de rebajar lo que por su naturaleza y cualidades es elevado y ensalzar lo que propende a la bajeza y a la ruindad”, escribió el historiador y geógrafo Antonio García Cubas en El libro de mis recuerdos ‒1904‒.
Sergio Valverde Casariego nació el 29 de agosto de 1892 en San Lucas Mazatepec, al poniente morelense; fue telegrafista en varias plazas del país y obtuvo el grado de capitán 1° en su oficio. Fue testigo crítico del movimiento revolucionario de 1910, autor de Apuntes para la historia de la revolución y de la política en el estado de Morelos ‒1933‒, crítico del sistema y perseguido político. Falleció en la Ciudad de México el 7 de noviembre de 1965.
“Con la autoridad que me da la circunstancia de ser de Morelos, que sé de todos los sufrimientos, de todas las luchas, de todas las ilusiones y de todos los desencantos de ese pueblo irredento que parece que en vano sacrificó la flor de su juventud, y generosamente, derrochó los torrentes de sangre de lo mejor de sus hijos, en aras de unos ideales, hoy más vulnerados que nunca, escribo este libro”, afirmó el revolucionario mazatepequense.
La historia narrada con pertinaz detalle por Valverde comprende el período entre la muerte del ahuacatitlanense gobernador porfirista Manuel Alarcón Oropeza ‒15 de diciembre de 1908, de la cual se enteró al ver la bandera nacional a media asta en los edificios públicos de Tetecala‒, y el “restablecimiento del orden constitucional” en el posrevolucionario y ruinoso estado de Morelos, durante el gobierno del cuernavacense y callista Vicente Estrada Cajigal.
El autor identifica, sin dudarlo, a “los eternos acomodaticios, hábiles en adaptarse a todos los regímenes gubernamentales, con el concurso de la publicidad y la complicidad de algunos revolucionarios, que ejercen la simonía y el tráfico de las cosas sagradas de la revolución, […] ocultando su calidad de perfectos sinvergüenzas haciéndose pasar con el nombre de revolucionarios de ideas, [y que] se han apoderado del gobierno del estado de Morelos”.

Acusado, secuestrado y torturado en la revolución, difamado, atacado y perseguido en la posrevolución, Sergio Valverde Casariego continuó su valiente protesta política desde la trinchera de su obra impresa, lamentando el destino: “Nos preparábamos a saborear los frutos […] de la revolución triunfante, cuando el horizonte de la Patria súbitamente se ensombrece y la guerra civil nuevamente hinca sus garras en las entrañas de la Nación dolorida”.
El libro de mis recuerdos; Antonio García Cubas; segunda edición; Imprenta Manuel León Sánchez; México; 1934; 640 pp.
Apuntes para la historia de la revolución y de la política en el estado de Morelos; Sergio Valverde; primera edición; sin imprenta; México; 1933; 452 pp.

Imagen: Sergio Valverde Casariego (fragmento); Ciudad de México;
ca. 1933. Archivo Jesús Zavaleta Castro.

