El derecho al agua es, aún hoy, una justicia denegada a muchos: Léo Heller, relator de la ONU

 

Estimados lectores, debido a que la Ilustre y Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística desde su fundación en 1833 ha contribuido a la investigación, análisis y comprensión de los principales problemas del país, ahora, bajo la presidencia de Hugo Castro Aranda lo continúa, al analizar a través de sus corresponsalías, la disponibilidad o la escasez, así como la principal problemática en el uso del agua en varios de los distritos territoriales.

El Estado de Morelos no es la excepción por lo que un grupo de expertos acompañados de diversos académicos y estudiosos, preocupados por el tema hídrico y sus repercusiones se encuentran inmersos en el trinomio: agua-naturaleza-sociedad, dispuestos a trabajar y dar a conocer al interior de la SMGE, una real aproximación a la situación hídrica de la entidad desde el punto de vista ciudadano.

Se trata de localizar los más destacados temas acerca del vital fluido a fin de analizar si en un futuro cercano se podrán incluir en su manejo las palabras ética, justicia y derechos humanos, sobre todo cuando se trate de su distribución a los fríamente mal llamados usuarios, en lugar de personas. Por lo mismo me pregunto y les pregunto queridos lectores, ¿cómo incluir, por ejemplo, el tema de los Derechos Humanos en el servicio del reparto del agua en Morelos, un estado de los que cuentan con mayor número de albercas? Sobre todo, cuando existen zonas a las que pese a que en apariencia y en la realidad, no hay escasez del líquido en la entidad, a muchos no les llega.

Fíjense que, de verdad, me cuestiono si en Morelos será menester reglamentar y sancionar su mal uso, ya que si el agua constituye patrimonio nacional estratégico, su uso debería de ser público e inalienable. En los distintos programas de análisis por distrito o región que actualmente organiza la SMGE, además de plantear lo que en cada región del país se vive, coinciden diversas opiniones que se requieren cambios profundos en su manejo y distribución.

Leo en un excelente artículo del investigador Alberto Rojas Rueda, en el ejemplar Perspectivas IMTA Núm. 12, 2021, que el uso del agua debe ser también inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial porque de su manejo depende la vida misma.

Resulta tan interesante analizar las distintas circunstancias que cada región vive respecto a sus cuencas hidrológicas y distintos afluentes, incluso aunque sus circunstancias sean tan diferentes a las de otras regiones del país, como en los estados limítrofes con Estados Unidos por ejemplo donde comparten aguas internacionales, que quiero pensar que ojalá que dentro de los programas gubernamentales y las distintas propuestas de leyes que se están dando a nivel nacional, el órgano del Poder Legislativo y de ahí lo envíe a los estados, dictamine leyes que cuiden que el manejo y el reparto del agua, así como las concesiones que se han otorgado en el pasado, cumplan con los reglamentos fijados. Ya que el término ética en el uso y manejo del agua que escuché por primera vez a través de la SMGE, se haga respetando que dichos permisos no afecten el consumo de pueblos o comunidades por pequeñas que sean.

Es tan importante el agua en el planeta ya que estructura y equilibra los ecosistemas tanto acuáticos como terrestres por lo que ya resulta impostergable el implementar en su uso una ética hídrica que tome en cuenta por igual a toda la población sin distinción de clases sociales o económicas. De esta manera se podría catalogar el reparto del agua como un derecho humano tomando en cuenta cantidad, calidad, accesibilidad, aceptabilidad y asequibilidad.

En los distintos programas vía zoom que la SMGE realiza en distintos distritos de México y a pesar de las diferencias de cada región, se coincide que el agua no solo es un elemento de la naturaleza, sino que es asimismo un componente fundamental para la sociedad pues igual que representa fuentes de vida, configura paisajes y al mismo tiempo es referente cultural e identitario de distintos pueblos por lo que el agua no puede ser reducida a simple mercancía.

“De esta manera, abunda el investigador del IMTA, el tema del agua, visto como un derecho humano, implica mover el foco de las decisiones en torno a ella hacia la dignidad y el bienestar de las personas, algo que pareciera obvio, pero que tardó más de 50 años en ser reconocido por las naciones, aunque hubo 41 países que se abstuvieron en un principio de apoyar la propuesta del Estado Pluricultural de Bolivia para reconocer el derecho humano al agua en 2010, cinco años después, los que se resistían cedieron y en 2015 se reconocieron por unanimidad los derechos humanos al agua y al saneamiento. El problema es el cómo surgirá dicha reglamentación. Lo que dará para continuar más adelante con el estudio del tema. Y hasta la próxima.

En su informe de seguimiento sobre México, Léo Heller, relator de la ONU, habló, el 25 de septiembre de 2020, sobre el derecho humano al agua y advirtió que el país ha dado una nula atención a sus recomendaciones sobre la materia por lo que pidió al gobierno actualizar las normas de calidad del agua potable y que ésta llegue a toda la población por igual. Fuente Proceso, imagen proporcionada por la autora.

Lya Gutiérrez Quintanilla