

Con indignación conocimos el comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional EZLN, el cual el 16 de octubre pasado denunció que “desde hace semanas pobladores de Nueva Palestina han amenazado a mujeres, ancianos, niños y hombres del poblado de bases de apoyo zapatista “6 de octubre”, parte del Caracol de Jerusalén, con desalojarlos de las tierras que ocupan y trabajan, en forma pacífica, desde hace más de 30 años”.
Siendo respaldados por autoridades municipales de Ocosingo y del gobierno del Estado de Chiapas, PVEM y Morena respectivamente, que cuentan con el mal gobierno para obtener papeles que acrediten su propiedad sobre las tierras recuperadas.
Los pobladores de Nueva Palestina señalan que hay presión por el llamado crimen organizado, aliado con distintos niveles de gobierno para dar carácter “legal” a este despojo.
La violencia ha escalado hasta incluir la presencia de personas de Nueva Palestina, en el poblado “6 de octubre”, con armas largas, amenazando de violación a mujeres, quema de casas y robo de cosechas y animales.
El caracol “6 de octubre” estaba contemplado como una de las sedes para la celebración de los encuentros de Resistencia y Rebeldía del 2024 y 2025, a los que invitó el EZLN. La situación de violencia ha llevado a suspender dichos encuentros por no existir seguridad para los asistentes en ningún lugar de Chiapas.
Antes del “cambio” de gobierno, el poblado “6 de octubre” había convivido en paz y armonía con los pobladores de los alrededores sin que hubiera ningún problema.

Golpear a comunidades zapatistas a días de haber asumido el nuevo poder del gobierno federal es cosa muy seria.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas denunció que el asedio a la autonomía zapatista es continuo.
Colectivos y organizaciones prozapatistas se han manifestado. El viernes 18 se convocó con carácter de urgente un mitin frente a la Secretaría de Gobernación dejando claro que los zapatistas no están solos, y que no permitirán las agresiones contra sus comunidades. “Treinta años han pasado desde el levantamiento zapatista y reiteramos que se ha mantenido una guerra contrainsurgente en contra de nuestros hermanos del EZLN”, reclamó Diego García, integrante de la Coordinación Metropolitana Anticapitalista. Grandes mantas y banderas se colocaron frente al Palacio de Cobián sin que, como es costumbre, nadie recibiera a los manifestantes.
En la Casa de los Pueblos: Samir Flores Soberanes se reunieron con la comunidad otomí, residente en CDMX, diversos pueblos y comunidades para mostrar su indignación y disposición a luchar por la vida y acordar una jornada de movilización que incluye rueda de prensa con la participación de Giménez Cacho, Julieta Egurrola y Carlos González del CNI entre otros, así como movilizaciones a nivel nacional e internacional difundiendo en redes sociales la consigna: ¡Alto a la guerra en contra de las comunidades zapatistas!
La ofensiva en contra de pueblos zapatistas se da en el contexto del recrudecimiento de la violencia criminal que sacude al territorio nacional. Baste señalar la guerra entre carteles en Sinaloa que ha dejado cientos de muertos, lo que ocurre en las narices de la Guardia Nacional y el Ejército que dejan a los civiles inermes ante los fuegos cruzados entre delincuentes y sicarios de los carteles.
Grave, muy grave que el segundo piso de la Cuarta T continue con la práctica de comenzar su sexenio con las manos sucias, AMLO se estrenó con el asesinato de Samir Flores Soberanes, Claudia con el asesinato de seis emigrantes en manos del Ejército en Comaltilán Chiapas, dejando doce heridos, denunció el Colectivo Frontera Sur señalando que el crimen es consecuencia de la política militarista en contra de migrantes. A lo que se suma con enorme dolor, el asesinato del Padre Marcelo Pérez en San Cristóbal de la Casas, a manos de sujetos que viajaban en motocicleta. El padre era figura central en la defensa de derechos humanos y promoción de la paz en comunidades indígenas.
Aquí en Cuernavaca llama la atención el comunicado de miembros de la universidad de Morelos UAEM mostrando preocupación por el persistente deterioro de la seguridad pública del Estado.
Denuncian desaparición de dos maestros jubilados y la serie de secuestros, desapariciones y homicidios que ocurren cotidianamente en las inmediaciones de las instalaciones de la universidad. La gobernadora ha declarado que tomará cartas en el asunto. Al tiempo.
Detonaciones con arma de fuego, balaceras, homicidios, hallazgo de personas con signos de violencia son habituales en los municipios y carreteras morelenses.
Por todo ello es necesario que la sociedad civil y los pueblos organizados abajo y a la izquierda gritemos ¡Alto a la guerra!
¡Justicia para Mafer!
¡Alto al genocidio en Gaza!

