Un momento sin esperanza

 

Van en dueto cantando tus ríos

Una linda canción hasta el mar

Y tus torres, cual brazo, señalan

Dónde debes tu historia grabar

(El Negrumo, Culiacán)

Como señalamos en nuestra colaboración anterior, Un tipo de violencia, los movimientos naturales del alma, para Simone Weil, por la fuerza y la obligatoriedad que nos imponen, son análogos a la gravedad. Efecto de ello, comentamos también en ese momento, es un vacío en nuestras relaciones personales: entre lo que esperamos de los demás y lo que recibimos de ellos; cómo entonces evitar superar el vacío.

Está en la naturaleza del alma no dejar espacios vacíos, pues, como gas que ocupa todo el espacio en donde se encuentra, el alma, para Weil, naturalmente se expande. Así, desde la gravedad del alma, el vacío que ella misma produce, tratará de evitarse, o compensarse, mediante su expansión, la cual, según Weil, exige de vuelta lo que se da (lo que esperamos de los demás) y, en su demanda, el alma obtiene, como el gas que se expande por todo el espacio que ocupa, sólo una reproducción de sí misma, esto es, una ilusión o un falso equilibrio. Como Weil expresa: “necesidad de una recompensa, necesidad de recibir el equivalente de lo que se da”.

Nuestra condición natural es limitada frente el vacío y el único modo que lo natural tiene para hacerle frente es la compensación en recurso a energía que degrada: sentimientos de miedo, codicia, rencor, envidia, los cuales, por ser más fuertes, como antes se señaló (Un tipo de violencia), frente al vacío, parecen los más adecuados.

Por ello, forzar el alma a contraerse, en lugar de expandirse (el alma naturalmente es incapaz de contraerse), quizá podamos decir, es otro tipo de violencia, pues, como Weil refiere: “es un desgarro, algo de índole inesperada: primero ha de producirse un vacío. Vacío: noche oscura”, “quien por un momento soporta el vacío, o bien obtiene el pan sobrenatural o bien cae. El riesgo es terrible y hay que correrlo, e incluso exponerse a un momento sin esperanza. Pero no hay que arrojarse a él… es necesario no tener consuelo”.

Es decir, forzar el alma a contraerse, es un acto contra natura al proceder del alma, pero es condición de posibilidad, ni necesaria ni suficiente, de lo sobrenatural (véase colaboración anterior). Es condición de posibilidad, ni necesaria ni suficiente, porque no garantiza que lo sobrenatural acontezca; aunque sin dicho acto contra natura, lo sobrenatural en absoluto acontecería. Forzar el alma a contraerse, ha de hacerse, Weil indica, sin esperar de vuelta la recompensa: “hay que estar un tiempo sin recompensa, ni natural ni sobrenatural”.

Y, sin embargo, debe asumirse ese riesgo para evitar que la energía que nos degrada, como el miedo, la codicia, la avaricia o el apego, afecte nuestra relación con el mundo, pues, como antes se dijo, mientras el alma actúe, en su naturalidad, compensando o expandiéndose, el mundo que vemos o percibimos en modo alguno será real, sino la re-producción de uno mismo. “Es necesaria una representación del mundo en la que exista el vacío, con el fin de que el mundo tenga necesidad de trascendencia”.

* Profesor de Tiempo Completo de El Colegio de Morelos.

Aristeo Castro Rascón