(3ª. y última)

Jessica Rivera Hamed

Esta pregunta tiene muchas y muy diversas respuestas según el camino que estemos buscando con nuestra música. En las dos entregas pasadas platicamos sobre el impacto de las nuevas tecnologías y plataformas digitales en los procesos de producción y distribución musical de los últimos años, y en la facilidad de crear contenidos masivos que nos hace cuestionarnos sobre su calidad o valor artístico.

Pero a todo esto, ¿hay esperanza para las y los músicos independientes con este panorama de la virtualidad y creación masiva de contenidos? ¿qué pasa con las y los creadores a los que no les gustan las redes sociales, que sólo hacen música y la suben a plataformas digitales, tendrán que contratar a gente que lo haga? ¿cómo esta nueva realidad puede sostener proyectos creativos que no sean sacrificados por el algoritmo?

Depende mucho de a dónde quieras llevar tu proyecto, definitivamente no es necesario ser BadBunny o Karol G en el mundo para triunfar, cada quien tiene un estándar de qué es el triunfo, para algunas personas triunfar será que su música pueda llegar a las personas de ciertas regiones, o que pueda hacer una gira de centros culturales y ayudar en las comunidades, es muy válido que ese pueda ser un objetivo, que la música también tenga un sentido. Habrá quien sólo quiera tocar en las playas, y es súper válido que no le interese estar en estas plataformas. Pero si una persona quiere triunfar por estos medios definitivamente tienes que entrarle a este tipo de estrategias o definitivamente tener un golpe de suerte como ha pasado con muchos artistas que trabajan y de repente en un tiktok o en playlistque fueron seleccionados les tocó que su canción se viralizó por alguna razón.

Max comparte algunos ejemplos como Flor Amargo, una música muy talentosa que ha ido fortaleciendo su identidad a veces a contracorriente de la opinión pública, y sin embargo ha logrado construir un nicho de público que se identifica con ella y la sigue. 

Ella con su locura ha logrado un alcance que pocos han logrado, ¿qué hizo?, se atrevió a tocar en el metro, en la calle, y ha aguantado toda la crítica de que está loca o canta horrible, porque ella sabe que no es cierto, tiene mucha seguridad en sí misma y sabe que que los haters siempre están, que intentan apagar los ánimos de alguien. Esos haters normalmente no tiene una cara, una identidad, sabenque desde su anonimato puede opinar y decir algo que hace daño.

Para Max, la fortaleza de un proyecto está también en la seguridad de lo que se hace, en su identidad, su concepto y sobre todo en la convicción con la que se promueve.Platicamos que si bien los grandes festivales privados en su mayoría promueven talento con base en los números de las plataformas digitales (y amiguismos diría yo), los festivales culturales impulsados con presupuesto público debieran también priorizar los contenidos por sobre los números en tanto que el servicio público no tiene clientes, no son empresas, deben garantizar derechos culturales que también son derechos humanos.

Está bien que puedan tener millones de seguidores, pero también tienen la responsabilidad de promover a buenos artistas, la misión de una Secretaría de Cultura es acercarnos lo que no conocemos, lo que tendríamos que conocer porque tiene un valor cultural, para todo lo demás están las majors. ¿Cómo contrarrestamos? Creo que desde la sociedad debemos exigir que los actos culturales que vemos tengan calidad cultural y artística que permita que la difusión del arte se replique y que existan oportunidades para las y los artistas que no están en el mainstream pero tienen algo que aportar a la sociedad. 

Para cerrar, le pregunté de qué puede vivir un músico enestos tiempos. Ha habido campañas contra Spotify por el poco dinero que aporta a las y los músicos que suben su contenido a esta plataforma, cuando al cierre de diciembre del 2022, los ingresos de Spotify se aproximaron a los 11.730 millones de euros.

Si un artista no pudiera generar dinero, estas majorsno serían millonarias. ¿Qué podemos hacer? Diversificar nuestros ingresos, recomiendo un buen libro de Alex Paredes que se llama Diversificar,  que nos habla de todas las plataformas posibles (…) la masividad es mucha gente escuchando pero poco dinero, un lugar donde nos sentimos más cómodos,es tener conciertos, y así ir fidelizando con la gente, después de mi concierto puedo vender merchtradicional, posters, playeras, tazas, pero si por ejemplo haces son jarocho, puedes trabajar una línea de jaranas, si eres compositor o compositora puedes hacer canciones para establecimientos, productoras, series de televisión, podemos hacer experiencias, talleres que con 10 personas puedo ganar lo mismo que en Spotify en un año. Tenemos que ser creativas y creativos, si nos viéramos como los sellos nos pueden ver empezaríamos a tener ingresos.

El diálogo siguió por un buen rato más, pero como una cuarta parte de esta columna ya sería mucho, cierro con el llamado de Max a no dejar de producir y ser constantes, “tu tienda digital es como un refri de una tienda, si tú llegas y está lleno de producto vas a tener de dónde escoger, pero si vas y tiene el mismo producto de hace 6 meses o un año en algún momento te vas a cansar. Dicen que los proyectos emergentes tienen un tiempo de 1 a 6, 8 años y los proyectos que están en fase de consolidación empiezan a ser proyectos de 8 a 15 años.

La Jornada Morelos

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