
Fotógrafo de paisajes y de lo bonito de la vida
¿Qué hay detrás de cada foto, de cada artista dedicada/o a la fotografía? Son preguntas que me asaltan al dedicar la mirada a las obras que jalan mi atención, haciéndome centrarla en ellas. ¿Por qué me detuve para verlas?, esa es otra pregunta que, al respecto, continuamente me hago. Es el caso con las fotos de Chris Lejarazu, quien nos regala cotidianamente con paisajes por donde transita, atrayendo nuestra vista.
¿Chris, qué te llevó a la fotografía?
En realidad, yo nunca imaginé dedicarme a la foto (sigo sin hacerlo de tiempo completo). Yo estaba seguro de que me dedicaría a la gastronomía y el mundo de los restaurantes, como mi familia lo viene haciendo desde hace décadas en Cuernavaca. Pero fue por ahí del 2002, mientras vivíamos en Canadá, que me tocó vivir mi primer otoño en ese país. Ahí fue donde vi por primera vez, con cierto grado de incredulidad, esos tonos rojos y naranjas tan vibrantes de los árboles. Una serie de colores tan llenos de vida que jamás había visto, y sentí una necesidad de documentar lo que mis ojos estaban viendo en ese momento. Así que, de una forma un poco impulsiva, con el primer sueldo de mi primer trabajo, salí corriendo a una tienda de electrónicos a comprar mi primera cámara digital. Poco tiempo después llegó el invierno, y el ver las Cataratas del Niágara congeladas fue ese gran punto de inflexión muy importante en mi vida; ahí fue la primera vez que sentí la necesidad de compartir con otras personas lo que acababa de ver. Y desde ahí comencé a fotografiar todo lo bello que voy encontrando en mi camino.
¿Tienes algunas “reglas” o principios para sacar fotos?
En realidad, me rijo por un lema muy sencillo: le tomo fotos a lo bonito de la vida. Me gusta compartir la belleza que existe a nuestro alrededor, y entonces activa e intencionalmente voy buscando esos momentos cotidianos que pasan desapercibidos por nuestros ritmos de vida tan acelerados. Ya sea un amanecer, una calle empedrada, una cocinera tradicional mientras hace magia con sus manos, o el reflejo de los últimos rayos de luz dorada en una puesta del sol sobre el mar. La idea es decir “mira, quizá no te habías dado cuenta de lo preciosa que estuvo la luz esta tarde en la calle por la que caminas todos los días”. Incluso cuando no tengo una cámara en la mano voy haciendo fotos mentales todo el tiempo. Mientras manejo o cuando voy caminando, voy encuadrando y buscando composiciones interesantes solo con la vista, y eso me ha ayudado mucho en el tipo de fotografía que hago, en donde todo el tiempo voy buscando la belleza en escenas del día a día. Cuando llego a un lugar, ya tengo una idea clara de lo que quiero transmitir. Busco que la naturaleza y el paisaje sean el elemento principal en mis fotografías. Pocas veces incluyo personas, a menos que sea de forma intencional, como complemento a una escena.

¿Cómo te aproximas a tus objetivos: personas, objetos, paisajes?
Busco un balance entre la planeación de una escena (sobre todo cuando fotografío a la vía láctea, rastros de estrellas o una luna llena saliendo detrás de un monumento) y la exploración libre. Disfruto salir a caminar con cámara en mano sin un plan en concreto, observar todo lo que sucede a mi alrededor y dejar que esos momentos vayan presentándose frente a mi lente. Por supuesto, en la fotografía de paisaje las horas doradas suelen ser las más bondadosas y suelen regalarnos hermosas escenas listas para ser captadas.
Platícanos un par de anécdotas ocurridas durante acciones fotográficas, ante terceras personas o paisajes…
Mucha gente se sorprende cuando cuento esto, pero nunca he tomado una clase de fotografía. Todo se dio de una manera muy autodidacta, y sin otra idea en mente más que guardar en postales aquello que yo creo que es bello. Entonces hoy que he tenido la fortuna de ser invitado a dar conferencias sobre fotografía, colaborar con marcas globales y que, a través de mis fotos, varios destinos de México sean promovidos en otros continentes va mucho más allá de un sueño guajiro. ¿Sabes? Me siento una persona profundamente afortunada y agradecida por todo lo que la fotografía me ha traído.
¿Tienes preferencia por alguna rama de la fotografía?
Tengo una clara inclinación por el paisajismo, es lo que más me conecta y llevo muchos años haciéndolo. De hecho, en paralelo a los paisajes espectaculares que vi en Canadá, fue precisamente en Morelos que un gran amigo, Igor Parra, me indujo en el bellísimo arte de fotografiar amaneceres en el oriente del estado. De hecho, juntos montamos una exhibición de Paisajes de Morelos en el Museo de Cuernavaca a mediados del 2018. Adicional al paisajismo, la fotografía gastronómica, documental y editorial también me fascinan.
¿Dedicas algún tiempo a otras artes y en tal caso a cuáles?
Pocas personas saben esto, pero en realidad gran parte de mi tiempo se lo dedico a otra profesión, soy comunicólogo y publicista desde hace más de 16 años, y desde hace 7 formo parte del equipo directivo en una agencia de publicidad en Ciudad de México lo cual me exige el 200% de mi tiempo; es en mis pocos ratos libres cuando trato de escaparme a la montaña, a un lago o a un pueblo mágico para hacer fotografía. En algún momento durante la universidad intenté incursionar en la música y compuse algunas canciones que en la regadera sonaban bien, pero claramente eso no me llevó a ningún lugar (ríe).
¿Has enfrentado problemas de seguridad en tu quehacer fotográfico en los últimos años?
Afortunadamente no, he sido más bien yo el que, en más de una ocasión, me he expuesto de más haciendo fotos en lugares y horas en los que nadie debería andar con una cámara en la mano. Durante varios años estuve buscando fotografiar la vía láctea por distintos estados de la República, y la primera vez que la encontré, fue en medio de la sierra de Oaxaca a altas horas de la madrugada, a varias horas de la población más cercana. Fue una de las experiencias más aterradoras (y también gratificantes) de mi vida.
¿Eres parte de algún grupo de fotógrafos y en dado caso de cuál?
Hace algunos años formé parte de IgersMexico, la primera comunidad oficial de Instagram en nuestro país, en aquellos tiempos donde se buscaba hacer comunidad, conocer a otros fotógrafos y compartir experiencias, pero por el poco tiempo libre con el que cuento, la mayoría de los proyectos en los que colaboro hoy en día son más a nivel individual.
¿Qué satisfacciones te ha dado hacer foto?
Uff, ¿por dónde empezar? Gracias a la fotografía me convertí en el cliché completo, pues en un viaje fotográfico conocí al amor de mi vida y quien hoy es mi esposa y madre de mi hija. La fotografía me ha permitido conocer personas maravillosas que se han convertido en amigos muy cercanos, conocer lugares que antes solo veía en revistas, y también me ha permitido colaborar con marcas, secretarías de turismo y proyectos internacionales increíbles que han llevado mi obra mucho más lejos de lo que jamás imaginé. Ha sido un viaje lleno de sorpresas muy gratificantes.
Nos despedimos de Chris, convencidos de lo genuino de su quehacer fotográfico, de la sencillez con que se entrega a esta actividad, y de lo generoso que es, como para regalarnos continuamente, las maravillas que produce. Aquí apenas les presentamos algunas de sus fotos, búsquenlo en FB, por su nombre, para conocer sus bellos álbumes y sentido de la vida.



