
Venezuela: una mirada académica y personal en diálogo con la profesora latinoamericanista Damellys López Heredia
(Segunda de dos partes)
Fernanda Isabel Lara Manríquez
Así, la reunión más grande de personas que se dio en la calle en el mes de enero (el día 14) no fue para exigir el regreso de Maduro o por la invasión a manos del yanqui más esquizofrénico, sino por la peregrinación anual en honor a su santa patrona, a saber, la Divina Pastora. Se calcula que anualmente acuden a la peregrinación entre 2 y 4 millones de personas, para este año llegó a 4 millones de asistentes. Esta tradición tiene más de 100 años, fue en 1855 que el pueblo venezolano de Barquisimeto recibió el milagro de ver el cese de una pandemia de cólera que vivieron ese año por lo que dicha peregrinación simboliza gratitud y esperanza. La misma casa de Damellys se convertiría en Santuario de la Divina Pastora el 3 de enero cuando al saber de los bombardeos su madre prendió velas y rezó en su honor. Rezo y silencio eran las necesidades que sentían en los hogares venezolanos de Barquisimeto.

Divina Pastora. Licencia: Creative Commons.
Y es que, aunque el discurso salvador yanqui busque justificar y esconder sus intenciones extractivistas, la realidad es que ninguna invasión extranjera o intervención de otro estado tiene justificación alguna, además, curiosamente EEUU invade con mayor frecuencia naciones con regímenes radicales contrahegemónicos al sistema mundo o que buscan plantear alternativas al modo de vida que las superpotencias defienden para continuar la superexplotación de mano de obra y de los recursos naturales del Sur Global.

Si bien es cierto que Venezuela enfrenta varios retos como la desterritorialización de su población, la escasez de diversos productos, una economía deprimida (aunque en crecimiento en comparación con la miseria de otras naciones latinoamericanas, y no lo digo yo, lo dijo la CEPAL en su balance de 2025), violencia e incertidumbre, la realidad es que Trump no accionó el bombardeo del 3 de enero y todos los de septiembre a diciembre de 2025 porque sea samaritano o porque le importe la ciudadanía venezolana sino porque Venezuela podría representar una mina de oro para un Estados Unidos que se encuentra en crisis, y no sólo por su población adicta y bélica, sino también porque su economía de guerra ya necesita activarse de nuevo para hacer preponderar su nación como imperio/potencia.
No conforme con asediar, saquear e intimidar al pueblo venezolano también ya volteó a ver a la isla que desde 1959 encabeza la posibilidad de un sistema mundo diferente y desde entonces el bloqueo económico gringo no ha dejado ver hasta dónde pueden llegar verdaderos regímenes de izquierda (no como los que se disfrazan de regímenes de izquierda, como el que tenemos en México o el que se tuvo con los Kirchner en Argentina y el de Correa en Ecuador). Ahora, con todas las licencias de un genocida invasor y de moral retorcida (baste ver a sus amigos pedófilos como Epstein), por no haber tenido ninguna consecuencia por los bombardeos e invasión a Venezuela, no sólo es capaz de decirle a nuestra máxima mandataria que no puede enviar petróleo a la isla, sino que además amenaza con subir los aranceles para quienes apoyen a Cuba. Es como un niño acosador que advierte a los otros niños con qué infante no puede jugar y de hacerlo lo golpeará también. Alguna vez en la historia mundial ya tuvimos un sociópata, pedófilo, esquizofrénico y resentido con la sociedad que ocasionó toda una guerra mundial, Hitler. Como a él, a Trump nadie ha sabido frenar; falta poder, conocimiento y agallas.
No niego la crisis venezolana, ni idealizo el régimen. Pero precisamente por eso hay que luchar porque la soberanía venezolana sea respetada, más no intervenida para perpetuar el despojo. El poco valor del bolívar es alarmante. En promedio, el bolívar ha fluctuado este año en 343 bolívares por dólar. De acuerdo con el testimonio de Damellys, un adulto mayor recibe una pensión de vejez de 130 bolívares, siendo viuda o viudo recibe otros 130 bolívares que le correspondían a su cónyuge fallecido, por lo que podría recibir hasta 260 bolívares, sin embargo, esto equivale a menos de un dólar mensual ¿quién podría vivir con ese dinero? Nadie, la subsistencia solo se logra gracias a las remesas, a los familiares venezolanos que han salido de su país a lo largo de este siglo en búsqueda de mejores oportunidades, y no por vivir en un régimen de izquierda, sino por el asedio, saqueo y criminalización de las superpotencias que frecuentemente llamamos primer mundo. Pero ¿cómo podemos llamar primer mundo a sociedades adictas?, pueblos que viven como zombis drogados con fentanilo, con grupos sociales presentando obesidad mórbida, con multimillonarios pedófilos y familias desgarradas, ¿en verdad esas sociedades constituyen el primer mundo? ¿Aquellos que han construido sus privilegios con base al asesinato, la invasión, el saqueo y la explotación sexual?
Ante ello, creo que es urgente replantearnos lo que consideramos una buena vida, un buen “desarrollo”, porque aquello que los poderosos que dirigen el mundo nos han vendido como idea de desarrollo, claramente está mostrando no ser un sistema vigente y mucho menos funcional para las masas, sólo sirve a esos poderosos, véase también el caso de Groenlandia, tema que abordaré en la siguiente columna, territorio autonómico que cuenta con una mayoría de población indígena, misma que supo sobrevivir sin adicciones y sin esa idea retorcida de desarrollo que deja todo menos una vida digna.
Este asedio del norte global, principalmente de EE. UU. hacia Venezuela ha ocasionado el mayor éxodo de habitantes de dicha patria caribeña. De acuerdo con ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados), cerca de 7.9 millones de personas han salido de Venezuela buscando protección y una vida mejor. Y 6.7 millones ha sido acogida por otros países latinoamericanos y/o caribeños. Por ejemplo, en Chile hasta el año 2023 42.5% de los repartidores de diversas plataformas eran venezolanos. En México, se estima una población venezolana aproximada de 106 mil personas, una gran mayoría labora en el sector de servicios, comercio, y otros en economía informal.
Venezuela no sólo se configura como una nación expulsora de mano de obra, desafortunadamente muy precarizada, sino también como epicentro de extractivismo y de plagio de las ideas de su libertador, Simón Bolívar para la construcción de un mercado y una moneda común en la Unión Europea. Es además un lugar estratégico geopolíticamente a través del cual se busca perpetuar la doctrina Monroe, entrada también a otras naciones como Guyana, nación que tuvo un crecimiento de 15.2% en 2025 debido al auge de su economía petrolera.

Salto Ángel.
El 15 de enero de este año, el Centro de Estudios Latinoamericanos de la FCPyS-UNAM realizó una mesa redonda “Venezuela: momento actual y sus posibles rumbos” en la que participó Damellys junto con otros especialistas. Estuvo presente Samuel Sosa Fuentes quien insistió sobre el rompimiento del sistema mundial, un sistema que oprime, explota y extrae, que siempre ha beneficiado a las potencias mientras subdesarrolla más naciones. Participó también Georgette Ramírez Kuri, quien señaló sobre el atentado a la democracia en todo el mundo como implicación de la impunidad de la invasión trumpista. Se insistió en cómo este hecho violenta los principios de paz de América Latina por gobiernos populares progresistas en su última ola. EE. UU. tuvo 50% de aumento en gasto militar para 2027 con una sociedad en crisis. Exhorto a los lectores a escuchar dicha mesa, la encuentran disponible en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/live/a1OG8DsIDWc
Por otro lado, he escuchado también diversas opiniones que sostienen que el único que pudiera poner freno a Trump, no sólo por carácter sino por dirigir otra potencia nuclear es Vladimir Putin, mandatario de Rusia, ¿pero realmente queremos que otro régimen imperialista, saqueador, totalitario e invasor ponga “orden” en América Latina? Considero que el deseo debiera consistir en la máxima de no intervención y de una América Latina libre y unida, sin la persecución y hambre constante del norte global, llámese EE. UU. o cualquier mirruña de país de Europa, baste decir que hasta Iztapalapa es más grande que Paris, una de las razones por las cuales no logramos quitarlos de encima desde hace ya más de 500 años cuando el imperialismo se encontraba en expansión, proceso que no cesa.
¿Qué pasará con las otras potencias imperialistas del mundo al ver la impunidad con la que se conduce EE. UU. y al ver sus naciones también en crisis? Hace unos días participé en un debate, un comentarista insistía en la vejez de Europa no sólo de su población, pero también de su política, ante sus crisis sociales y carestías económicas ¿qué harán para perpetuar su hegemonía? ¿podrán volver a invadir y tomar todo recurso y cuerpo que sirva a sus deseos de acumulación? Sólo el tiempo lo dirá, mientras tanto, como sociedad civil nos corresponde hacer comunidad, el mayor acto de rebeldía ante un sistema que nos quiere ególatras e individualistas.

