El humanismo radical de Iván Illich

 

En este artículo trazo algunas pistas para identificar el humanismo radical como una tradición del pensamiento filosófico político teológico, con al menos tres mil años de antigüedad. Agradezco al azar —que bien sabe su oficio— el hecho milagroso de que un libro me encontrara a mí y no al revés. El hecho ocurrió en una librería en Cuernavaca llamada Bajo el Volcán, durante un flechazo de amor a primera vista, con la portada de un libro. Gracias a ese letal flechazo, hoy puedo formular esta entrega.

En 1966 Erich Fromm publica la primera edición en inglés de su libro: You Shall Be as Gods: A Radical Interpretation of the Old Testament and its Tradition, publicado por: Holt, Rinehart and Winston (Nueva York). Fue traducido al español por la Editorial Vicens-Vives en España primero y después Paidos ha realizado varias ediciones en español con el título: Y seréis como dioses. En el breve prólogo escrito por Fromm le agradece a Monseñor Iván Illich el ayudarle a entender la literatura cristológica relativa a la Pasión como una valiosa contribución para escribir esta obra. Cerca de un lustro después, Illich reconoce y agradece a Fromm su magisterio, en la introducción a su libro más popular: La sociedad desescolarizada, publicada en inglés por Harper&Row en 1971, así como en otros escritos también considera las numerosas aportaciones de Fromm a la formación de su pensamiento, en largas conversaciones de trabajo.

Es necesario señalar que si bien, ambas figuras son de una talla intelectual semejante, sin embargo, Erich Fromm nació en 1900, mientras que Iván Illich en 1926. Esta diferencia en las edades marcan dos generaciones de distancia. Al principio empiezan a tratarse con una clara relación entre el hombre viejo y el joven, el maestro y el discípulo, durante los primeros años de su trato personal. Ya con el paso del tiempo y al consolidarse una profunda amistad la relación fue entre colegas y muy buenos amigos. Una breve anécdota confirma esta afirmación. Tras la muerte de Fromm su viuda, en Suiza, llamó por teléfono a Cuernavaca y le pidió a Monseñor Illich hacerse cargo del funeral, tal como lo había solicitado su maestro y amigo.

En el libro: Y seréis como dioses, Erich Fromm propone que el Antiguo Testamento no representa solamente una reliquia anacrónica, sino que es un documento revolucionario que trata sobre la liberación de la especie humana. Esta interpretación de la biblia en su conjunto da origen a una filosofía global que Fromm denomina como: humanismo radical. Filosofía que postula la unidad en la diversidad de la especie humana. Pensamiento que afirma la capacidad de las personas para desarrollar su intelecto y buscar la armonía a fin de construir lo común desde el disenso y lograr así, un mundo pacífico sin violencia. El humanismo radical considera como finalidad de nuestra especie, la total independencia de cada persona, lo que significa entender que las ficciones e ilusiones impuestas por las ideologías dominantes desde el poder, conforman un escollo, un manipulador obstáculo para lograr plena conciencia de la realidad sin distorsiones. Implican, además, cultivar una firme postura de rechazo del empleo de la violencia. La violencia ejercida por la fuerza es a lo largo de la historia de la humanidad un pesado lastre. Pues la fuerza ha sido y sigue siendo, al crear el miedo, un factor de sometimiento y dominio, la violencia ha obligado a las personas para tomar la ficción por la realidad, las noticias sesgadas, por la verdad.

La fuerza convirtió a las personas en seres pasivos, incapaces para actuar con independencia, y, por consiguiente, para dejarse dominar con la sutil eficacia de los medios de manipulación masiva. Sometiendo la razón y las emociones de los consumidores al control total de los intereses del mercado y el gran capital.

El Humanismo Radical, una mirada en el tiempo

Desde una perspectiva historiográfica, el autor sitúa la Biblia hebrea en una encrucijada de poco más de tres milenios, desde aproximadamente 1,200 a. C., hasta nuestros días, argumentando que su mensaje de libertad radical y hermandad sigue vigente para el hombre moderno, que vive bajo nuevas formas de esclavitud ideológica. Filosóficamente, Fromm identifica esta tradición del pensamiento desde sus orígenes en el antiguo testamento, tradición a la que llama: humanismo radical. Una filosofía que busca la plena independencia del ser humano y la superación de las ilusiones mediante la razón y el amor. El autor aclara que su enfoque no es teísta, sino que ve en el Antiguo Testamento, no un libro dictado por Dios, sino la compilación del registro de la lucha del pueblo judío por su autonomía, evolucionando desde un autoritarismo primitivo y la mentalidad de clan: ligado al incesto, la sangre y el suelo; hasta llegar a la idea de la libertad plena de las personas y la hermandad de todos los seres humanos.

Erich Fromm define el humanismo radical como una filosofía plena que postula la capacidad del ser humano para alcanzar, con plena autonomía su destino. Esta tradición del pensamiento no es sólo una teoría, sino que es una forma de hacer y decir, de ser y hacer el mundo habitable. En esta tradición vemos emerger figuras contemporáneas, como nuestro profeta de Ocotepec: Monseñor Iván Dom Illich, el compadrito Iván, quien vivía en la calle de Dolores del barrio de los Ramos.

Un grupo de personas frente a un pastel

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Imagen cortesía del autor

Braulio Hornedo Rocha