*En menos de una década, el número de campesinas creció 60% en territorio morelense

*Alrededor de 81 mil productoras apuntalan la seguridad alimentaria del estado, según el INEGI

*Buscan cerrar brechas de género en tenencia de la tierra, apoyos de gobierno y acceso al mercado



La feminización del campo es un fenómeno que ocurre en todo el mundo y que se ha acelerado en el siglo XXI; así lo registran estudios universitarios y así se nota cuando se visitan las zonas agrícolas y ganaderas. En territorio morelense se distinguen productoras que han adoptado técnicas agroecológicas y que cada vez están más presentes en los mercados, como quienes trabajan en huertas y parcelas de Ocuituco, Hueyapan, Nepopualco y Yautepec; algunas de las cuales hablaron con el semanario Plaza, de La Jornada Morelos.

Debido a la migración de los hombres para trabajar en las ciudades y al envejecimiento de los que se quedan en las comunidades rurales, cada vez son más las mujeres que asumen la responsabilidad de trabajar las parcelas, huertos, viveros y corrales. Morelos es un ejemplo palpable de esta transición, pues al concluir 2024, las campesinas representaron el 22% de todos los trabajadores del sector primario, que incluye a la agricultura, ganadería y pesca, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENEO 2024), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La cifra puede ser incluso mayor a lo reportado por ese estudio porque en la ENEO no incluyó a las mujeres que realizan labores en su casa, pero además producen alimentos en sus huertos y corrales de traspatio.

El fenómeno llamado Feminización del campo, ha sido estudiado por académicos de instituciones como la Universidad de Guadalajara (UdeG), la Universidad de Sonora (UniSon), la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), entre otras. Además de organismos multilaterales como la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y ONU Mujeres.

En Morelos, el INEGI estima que 86 mil mujeres se dedican a producir alimentos. Esta comunidad registró un gran pico de crecimiento entre los años 2018 y 2022 cuando aumentó 60% el número de productoras rurales morelenses, al pasar de 49 mil a 80 mil. Después el número se ha estabilizado con un aumento cercano al 8% entre 2022 y 2025, cuando llegó a 86 mil.

A pesar de ese mayor protagonismo de las mujeres en el campo y de su importancia clara para la seguridad alimentaria, todavía hay discriminación cuando se trata de regularizar la propiedad de sus tierras, ofrecer sus productos a la venta o dirigir organizaciones de productores. Es por ello que en la actualidad se labora para cerrar brechas de género que impactan negativamente a las mujeres campesinas.

Las mujeres de Hueyapan

Uno de los municipios más jóvenes de Morelos es Hueyapan, localizado en el extremo noreste del estado, cerca del volcán Popocatépetl y colindando con municipios del Estado de México. Fue reconocido oficialmente en diciembre de 2017, cuando el congreso estatal le reconoció una personalidad jurídica diferente al municipio de Tetela del Volcán y lo nombró municipio indígena.

En esa comunidad vive y trabaja Argelia Anzures, quien cultiva hortalizas y fruta de temporada junto con otras mujeres. Se trata de una organización de familias que inició sus labores hace casi 15 años y acuden a diferentes mercados del estado a vender, sin intermediarios, productos como higos, duraznos, granadas, jitomates, limas, apio, perejil, rábanos y, además, huevo criollo de gallinas de corral.

“Allá en el pueblo hay muchas mujeres que trabajan en el campo. Ayudamos a nuestros compañeros en casi todas las temporadas, cuando hay que sembrar y cuando hay que cosechar. Ahorita, por ejemplo, es temporada de recolectar la mazorca o el frijol. Allá en Hueyapan trabajamos tanto como mujeres como hombres”, comenta Argelia, antes de referirse a los apoyos que a veces les faltan para tener más beneficios de su trabajo.

“Nos hacen falta muchas cosas para seguir produciendo. En tiempos de lluvias fuertes nos afecta mucho y sí necesitamos apoyos. Teníamos unos invernaderos pequeños, pero ya se deterioraron porque se pusieron hace bastantes años. Entonces necesitamos plástico o malla. Ahí producíamos lechugas y otras hortalizas, pero como ya pasaron varios años desde que nos apoyaron, pues ya todo el plástico se deterioró”.

–¿Y además de los apoyos para trabajar, de qué otra manera se puede ayudar a las mujeres del campo?–, pregunta el semanario Plaza.

–La verdad, allá en el pueblo si hacen falta medicinas en la clínica, para los niños, porque luego se necesitan y no hay. También sería muy bueno tener más opciones de educación, porque sí tenemos Preparatoria, pero sería muy bueno que hubiera dónde estudiar más.

Tenencia de la tierra

Uno de los desafíos que enfrentan muchas mujeres en el campo, tanto en Morelos como en todo México, es el hecho de que no son dueñas de la tierra que trabajan o no la tienen bien registrada.

El Plan Estatal de Desarrollo 2025-2030 indica que en los núcleos certificados agrarios solo el 29 por ciento corresponde a mujeres, en tanto que a los núcleos no certificados la cifra es semejante, pues solo el 29 por ciento corresponde a este sector poblacional. Esto es mucho mayor que el promedio nacional, donde sólo el 17.8% de las mujeres campesinas tiene derechos sobre la tierra que trabaja. Por eso, en Morelos y en México, el tema del difícil acceso a los derechos agrarios limita la participación de las mujeres en la planeación en grupo o en el acceso a beneficios y apoyos como créditos.

Muchas campesinas siguen denunciando que se les discrimina para la toma de decisiones, por machismo. Se subestima su opinión o no se escucha.

A nivel nacional, se ha impulsado un programa llamado “Caravana para Mujeres en la Propiedad Social y Jornadas Comunitarias por la Igualdad”, para que las mujeres puedan tramitar certificados parcelarios, regularización de tierras, acceder a la cartilla de los derechos agrarios de la mujer, además de asesorías agrarias, jurídicas, financieras, psicosociales, psicológicas y de trabajo social.

En esa Caravana, diferentes comunidades rurales son visitadas por un grupo de trabajadores de gobierno que representan a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), en coordinación con la Procuraduría Agraria (PA), el Registro Agrario Nacional (RAN), los tribunales agrarios y la Secretaría de las Mujeres del Gobierno federal, con el apoyo de los gobiernos de los estados y municipios.

Morelos fue el tercer estado de la República en recibir esa caravana, en junio de 2025.

Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Morelos ofrece a las mujeres productoras algunos apoyos como el programa Crédito a la Palabra, que es una herramienta crediticia diseñada para fomentar la autonomía productiva de las mujeres.

La opción agroecológica

Uno de los grandes cambios que ha ocurrido en el campo de Morelos, a partir de octubre de 2024, es la decisión de convertirse en un estado agroecológico; lo que significa que se desea tener suficiente producción de alimentos, sin deteriorar los suelos, el agua y la biodiversidad, por el abuso de agroquímicos y pesticidas. Morelos desea convertirse en el primer estado agroecológico de México, y en esta transición las mujeres campesinas ya tienen un camino andado, como explica a este periódico Guillermina Cruz Vázquez, quien es productora en Yautepec, e integrante de una organización llamada Unión de Pueblos de Morelos A.C.

“En la Unión de Pueblos tenemos muchas actividades, entre ellas la Escuela Agroecológica Feminista, donde recibimos capacitación y hacemos intercambio de saberes. A la vez nos conectamos con espacios, como el Mercadito verde del Parque Barranca ce Chapultepec, donde podemos vender nuestros productos. Nosotras vendemos productos orgánicos libres de pesticidas y de agroquímicos. Esa es nuestra carta de presentación”, indica esta morelense que tiene más de veinte años sembrando diferentes productos, con diferentes técnicas.

“Mi área de trabajo, ahorita, es la hortaliza. Vendo cilantro, rabanito, cebollines, y próximamente vamos a traer melón, col morada, fresa. Antes, en noviembre, estuvimos vendiendo camote, y todavía tenemos en el campo, pero ahorita nuestro fuerte es la hortaliza”, explica en una pausa de sus ventas, en Chapultepec, en Cuernavaca.

–¿Cómo podría ayudarse más a la mujer en el campo?

–Sí necesitamos mucho apoyo, sobre todo en cuestión de mercado porque algunas veces nos encontramos con una sobre oferta en el estado y el precio de nuestros productos baja. Ahí es donde nosotras perdemos. Si tuviéramos más espacios de venta para ofrecerle a los morelenses, como son estos mercaditos verdes, pues nos ayudaría mucho a enfrentar los problemas.

Para la producción estamos recibiendo apoyo técnico porque varias compañeras participamos en la ECa, que es la Escuela para el Campo, que es un grupo que apoya en gobierno del estado donde un técnico nos enseña a hacer los fertilizantes orgánicos. Pedimos un apoyo y sí se nos dio, para que este grupo hagamos un lombricario para tener la lombricomposta y el lixiviado, que nos ayudan para las hortalizas. Yo creo que Morelos sí podría llegar a ser el primer estado agroecológico, si nos organizamos bien, que es lo que más cuesta. Tenemos la voluntad y tenemos las ganas, nosotras como mujeres hemos visto que si no nos organizamos las cosas no nos salen bien. Apenas hubo un congreso, en Oaxtepec, donde se habló de que Morelos sea un estado agroecológico, y creo que sí se puede, empezando de lo pequeño a lo más grande.

Yo he invitado a productores de caña, maíz y sorgo a que se conviertan a la agricultura y todavía lo están dudando porque se requiere de mucho trabajo. Aquí en la agroecología se necesitan fumigaciones orgánicas cada semana o cada tres días y eso requiere mucha mano de obra. Por eso muchos no quieren cambiar.

–Y, más allá de la producción, ¿cómo se puede ayudar a la mujer del campo para que se desarrolle integralmente?

–Pues tenemos que acabar con la discriminación y por eso la organización de mujeres feministas nos estamos organizando. Sobre todo, se trata de que conozcamos nuestros derechos como mujeres y como productoras, porque muchas no saben que tenemos las mismas oportunidades y derechos que los hombres campesinos. Si se nos tomara más en cuenta a las mujeres campesinas y si se nos respetara, creceríamos mucho más como comunidades y como estado.

La doble jornada rural

Ocuituco es otro de los municipios en los que las mujeres han adoptado la agroecología como una alternativa de producción, principalmente para sembrar y cosechar frutales, gracias al clima templado que les otorga estar cerca de la zona de volcanes, a casi 2 mil metros de altitud sobre el nivel del mar.

En ese lugar está uno de los conventos más antiguos de Morelos y de México, fundado en 1533 por la orden de los agustinos. De ahí es Alma Delia Campos Robles, quien ofrece sus productos, al menudeo, en diferentes mercados de Morelos.

“Yo soy productora de durazno, higo, chirimoya y aguacate, que gracias a Dios se nos da en la parte alta de Morelos. Es tierra muy productiva, donde lo que se siembra crece. A veces sí se le pone abono de res o abono de gallina y abono químico, cuando nos apoya el gobierno del estado. Ahorita sí nos ha estado apoyado en los últimos meses.

–¿Qué tipo de apoyos le podrían ayudar a las mujeres campesinas en su comunidad?

–Pues a las mujeres nos faltan muchos apoyos porque además del campo hay que trabajar en la casa. Nos servirían las becas, las ayudas para transporte cuando salimos a vender, y dentro de la comunidad nos serviría mucho el apoyo en médicos y medicinas porque a veces tenemos que ir a lugares muy retirados para tener medicinas; hay que salir de la comunidad. Eso sería el apoyo principal para nosotras y para toda la familia–, concluye Alma Delia Campos Robles, protagonista morelense del fenómeno mundial llamado la Feminización del campo.

De acuerdo con INEGI, en todo México hay 900 mil mujeres campesinas; en Morelos hay 86 mil. Foto: Gobierno de México

Alma Delia Campos combina el espacio de su huerto, en Ocuituco, para sembrar duraznos y producir miel de abeja. Foto:: Cortesía de Alma Delia Campos

Guillermina Cruz Vázquez, junto con otras mujeres campesinas de Yautepec, impulsa la agroecología en hortalizas y frutos. Foto: Antimio Cruz

Uno de los productos de traspatio producidos por mujeres morelenses es el jitomate cherry orgánico. Foto: Antimio Cruz

En espacios, como el mercadito verde de la Barranca de Chapultepec, mujeres morelenses comercializan directamente sus productos. Foto: Antimio Cruz

Productos orgánicos de Hueyapan, ofrecidos en mercados de Cuernavaca. Foto: Antimio Cruz

La feminización del campo comenzó a ser más notoria desde inicios del siglo XXI, en diferentes regiones de México. Foto: Gobierno de México

Antimio Cruz