

Hay amenazas de sobra sobre la viabilidad del género humano en estas semanas, cada día. Autoridades gubernamentales de decenas de países atizan el fuego del armamentismo y de las provocaciones que pueden desatar varias conflagraciones, aparte de las guerras regionales que estamos atestiguando en vivo, cruentas y desiguales. ¿Qué nos toca hacer? Porque estamos implicados, aún con nuestro silencio, uno puede hacer proclive el estado de tensión y de beligerancia. Sí, al no difundir nuestra voluntad de paz y de generar condiciones que hagan posible la convivencia humana, vecinal, regional, internacional. Ahí está una tarea necesaria, vital, posible, de debatir, convencer, aportar a la paz mundial, a la tolerancia y más aún, al esfuerzo por ser empáticos ante las necesidades legítimas de las y los otros.
El imaginario en torno a Don Emiliano Zapata y sus luchas y pronunciamientos, han sido aportes mundiales desde Morelos, de luchas campesinas por mejores condiciones de vida, contra los cacicazgos y contra la exacción del trabajo campesino por los poderosos. Sigue vigente ese legado, ahora que poderes transnacionales se apropian del trabajo y de los recursos naturales y procesados de los países a escala mundial, al operar bajo reglas del liberalismo económico que hacen legal la expoliación. Tenemos en Morelos instituciones con académicos expertos que dan cuenta de ese proceso histórico de sujeción de unos países por empresas multinacionales que consolidan esas tendencias, y nos clarifican sobre alternativas no capitalistas más justas, más equilibradas, con posibilidades de existencia digna para todos.
Contamos también en esta entidad, y en este diario, con analistas de la vida social y de alternativas democráticas a tantas décadas de organización impuesta desde el exterior, que glorifican el autoritarismo, los regímenes autocráticos, la desaparición del estado democrático, el desinterés por el bien común, o que proponen convertirnos en súbditos de otro país, incluso de USA, que gobierna un desquiciado.
Contamos con equipos de científicos en varias instituciones, con resultados y proyectos de beneficio social, que le apuestan como racionalmente debemos sostener, al uso intensivo del conocimiento científico y de sus métodos, para atender los desafíos tecnológicos, alimentarios, energéticos, y más, para generar independencia, soberanía, y no bajar la testuz ante conquistadores de nuevo cuño. Han tenido presencia también en este diario y lo alimentan.
Tenemos además un pueblo que mayoritariamente se resiste la violencia que le rodea, que le ha venido minando, con el silencio o complicidad de autoridades, ante la consolidación de bandas criminales. Se resiste creativamente, crea redes de apoyo ante las calamidades, actúa incluso antes de que lo hagan las autoridades competentes, no espera guías ni salvadores. Pero resiste ante tantas expresiones de charrismo sindical que ha padecido, o bandas que se apropian criminalmente del agua y la distribuyen, aparatos judiciales que se venden, burócratas que medran con la gestión de los servicios públicos, y a pesar de las amenazas, denuncian y vuelven a denunciar. Organizaciones civiles como Morelos rinde cuentas, es un muy buen ejemplo de alerta ciudadana al respecto.
Queremos y merecemos la paz, para el mundo entero, para quienes están en conflicto y sufren hambre y desplazamiento. Levantemos la voz desde Morelos, por ellas y ellos. Pongamos un detente a los mercaderes de las guerras, locales y exteriores.


Imagen: Redes sociales

