

Un espacio para el bienestar cultural. Apuntes para su historia
2 parte/final
“Transformar en bien común lo que hasta
entonces había sido un privilegio”.
Jacques Bécane
La Casa de la Cultura «Virginia Fábregas», tiene una historia que vincula el pasado del Ferrocarril Interoceánico con el legado cultural impulsado por familias, mujeres y hombres yautepecenses, nativos y avecindados, que durante varias generaciones han impulsado el desarrollo de la comunidad. Su existencia es un reducto del modelo de gestión cultural en México, influenciado por el modelo francés impulsado por André Malraux en 1960, que colocaba en el centro a las comunidades a partir del binomio Democracia y Cultura, y no a los públicos como en cierto sentido la industria cultural nos arrolló para pensar a las personas chocantemente como usuarios, es decir como consumidores.

Me detengo para reconocer el trabajo de las familias Luna Cárdenas, Reyes-Bustamante, Ramírez Lobato, Cárdenas San Román, Bastida Salomón, Benítez, Fiz, y de personajes como Manuel Salazar, Ildefonso Moreno Pineda, Rubén Reyes, los hermanos Pablo y Oliva Ramírez, Norma Zamarrón, Manuel Nava Gaspar, Esperanza Carrillo, Nora Brie Gowland, Patricia Lara Santín, Alfredo Franco, Sandra Luz García Carranza, Ismael López Valle, Fernando Soto Vidal, Pilar Rodríguez Aranda y tantas personas más que hoy injustamente omito, por espacio y falta de memoria o conocimiento.
Muchas de esas familias fueron impulsoras de actividades y espacios culturales en diversas etapas desde los años 50s del siglo XX. Todas y todos participaron de comités, mesas directivas, voluntariados, compañías de teatro, patronatos, colectivos, asociaciones civiles, grupos culturales que en gran medida sentaron las bases para el goce de la infraestructura cultural actual y para que hoy haya ciertas condiciones de diálogo, trabajo, coordinación y cooperación con las instituciones culturales municipales.
Costó décadas para que la escucha se volviera iniciativa formal y propuesta concreta que, hay que reconocerlo. A través de iniciativas y proyectos, desde lo artístico y lo cultural, esas personas sostuvieron, reafirmaron, investigaron y fortalecieron los valores constitutivos de su identidad local, regional, muchas veces sin escapar al modelo cultural nacionalista fomentado por el proyecto imperante del oficialismo priísta, pero que también desde lo comunitario y lo independiente salió al encuentro de la diversidad cultural, es decir a la inclusión de otras identidades que con sus expresiones han enriquecido la cultural local. El movimiento artístico y cultural en Yautepec, como es natural, siempre ha sido diverso, rebelde, heterodoxo y horizontal. Dialogante con las autoridades municipales, estatales, pero no alineado ni mucho menos dependiente.
Por la Casa de la Cultura Virginia Fábregas han desfilado infinidad de personalidades de las artes y la creación popular y en ella se han llevado a cabo infinidad de actividades artísticas y culturales, talleres que obedecen a la diversidad de intereses de la comunidad (danza, teatro, bordado de chinelo, de música de banda, música coral, Tae Kwon Do, bordado en tela, piñatas, juegos tradicionales, alebrijes, salsa, cumbia, hasta enfermería, primeros auxilios, protección civil, y un largo etcétera), conferencias, seminarios, obras de teatro, pastorelas, recitales, presentaciones de libros, conciertos, funciones de cine, encuentros de cronistas y promotores culturales. A mi juicio, en todos estos años es destacable su uso como espacio de representación en el foro al aire libre y el andén, en donde la Compañía de Teatro Los Paisas nos han deleitado con un sin número de pastorelas y otro repertorio durante los últimos veinticinco años.
En ese lugar, escenario histórico de la Revolución Mexicana, en donde arribara el presidente Francisco I. Madero para encontrarse con Emiliano Zapata, y en el que en 1958 fuera locación cinematográfica de la película Cuando Viva Villa es la Muerte, a las 9 de la mañana del domingo 15 de mayo de 2011, quince integrantes de la Comunidad Artística y Cultural iniciaron la primera etapa de la restauración del inmueble. Con picos y pala comenzaron a darle forma al patio irregular, salvando para la posteridad una parte del tendido donde aún se conserva el Tender o depósito de chapopote del tipo de locomotora de vía angosta que recorrió sobre los rieles que aún descansan sobre un par de durmientes que aún se conservan como testimonio de aquella vieja Estación de Ferrocarril de Yautepec convertida en la Casa de la Cultura.
Entre 2006 y 2009, Como director de Protección al Patrimonio Cultural de Yautepec hice una investigación iconográfica que nos permitió devolverle la identidad arquitectónica al inmueble. Ya en el año de su restauración en 2011 y 2012, cuando los albañiles liberaban el ladrillo, se determinó restituir su vieja identidad arquitectónica, como hoy la podemos apreciar. Esto junto con el Departamento de Monumentos Históricos del INAH y el equipo de arquitectos responsables de la ejecución del proyecto de restauración y rehabilitación diseñado por las Arquitectas Carolina Cervantes y Patricia Judith Felipe, avalado por ICOMOS, que se había socializado con la Comunidad Artística y Cultural de Yautepec. En Morelos fue la primera intervención de ese tipo llevada a cabo en 2011, por la integralidad. Esta es fue la etapa cero, una atención emergente. Fue invaluable el apoyo del fallecido arquitecto Juan Antonio Siller. En la segunda etapa, el Ayuntamiento de Yautepec impulsó un proyecto coordinado por el director de Protección al Patrimonio Cultural, Héctor Meza Maldonado. Se construyó la reja perimetral, se reforestaron y rehabilitaron los jardines y se construyó el llamado foro al aire libre en el nororiente “Teatro Aurora”.
En 2012, previo a la reinauguración de la Casa de la Cultura de Yautepec, se discutió entre algunos regidores por qué denominar al espacio con el nombre de la famosa actriz de teatro que marcó toda una época en los escenarios de Europa y Latinoamérica. Recuerdo la discusión que sostuve con un regidor en las escaleras del antiguo palacio municipal, hoy el nuevo Museo Centro Cultural del Chinelo (MUCECCH), que de manera altanera me cuestionó: «¿Por qué ponerle el nombre de esa señora que nunca le dio nada al municipio de Yautepec?, que ni vivió aquí”. Era evidente que el hombre poco sabía de la trayectoria teatral de la actriz. Le respondí así: “No se pregunte qué es lo que Virginia Fábregas hizo o no por Yautepec o por Morelos, no es necesario, pregúntese lo que hizo por México”.
Hace algunos años, el viernes 15 de noviembre de 2019 el Ayuntamiento reinauguró la Sala de exposiciones Cruz Sánchez, que honra al famoso fotógrafo de la Revolución Mexicana, específicamente del zapatismo, quien además fuera presidente municipal de Yautepec en 1911.
El espacio sigue siendo bello por sus características arquitectónicas y su antigüedad, mismas que le dieron la categoría de monumento por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH. Frente a la destrucción de la Estación de Jojutla después del sismo en 2017, junto con las estaciones de Cuernavaca, Cuautla y La Cascada en Yecapixtla, el edificio de Yautepec es quizá uno de los inmuebles mejor conservados del Ferrocarril Interoceánico en Morelos.
Ojalá que en los años por venir sigamos hablando de personas que engrandezcan a nuestra comunidad, su memoria. Siempre lo he dicho: es necesario que Yautepec, como comunidad, se construya a partir de actos colectivos de generosidad, de amor, de cordialidad política, de reciprocidad. Tenemos una deuda moral para reivindicar su obra artística y cultural y honrar su memoria como mujer ejemplar, fundadora de una de las grandes dinastías del teatro en México, la familia Fábregas. Conmemoremos a una de las glorias nacionales del arte.
Tal vez está cerca la reflexión que nos lleve a replantear su uso, pues los espacios son limitados, sin el equipo ni las condiciones suficientes ni la capacidad para el monto de carga de amplios públicos en el interior de sus salones. En realidad, nunca las ha tenido. Se ha hecho lo que se ha podido con lo que se ha tenido: la poderosa creatividad de talleristas y la generosidad comprensiva del público.
Con el paso del tiempo se vuelve necesario resguardar el inmueble y trasladar la mayoría de sus talleres al proyecto de Centro Cultural de Artes y Oficios que se creará en el inmueble de lo que fue la Pagaduría de la Hacienda de Atlihuayán, y que ocupara la Secundaria de Trabajadores Moisés Sáenz Garza. El lugar tiene una vocación, crear un pequeño Museo del Ferrocarril y de la Revolución Suriana en Yautepec. Hay material fotográfico y de investigación que en diversos momentos he propuesto.
Celebró el relativo estado de conservación y mantenimiento a pesar de las afectaciones después del sismo de 2017 y su posterior restauración. Hoy la Casa de la Cultura Virginia Fábregas es un emblema para el sector artístico y cultural de Yautepec, pero sobre todo para la comunidad por su proceso de rescate y puesta en valor a pesar de los vaivenes.
Sí, ¡larga vida a la Casa de la Cultura Virginia Fábregas de Yautepec!

La Casa de la Cultura Virginia Fábregas de Yautepec. Imagen: Cortesía del autor

