

Un 12 de diciembre único entre la fe a Guadalupe y un premiado filme mexicano. 1ª. Parte.
Fíjense queridos lectores, que desde que volví a la Habana, voy de sorpresa en sorpresa, así que les haré una crónica de lo que una guayaba de corazón, como nos dicen a los cuernavacenses por el inefable aroma que había en sus calles sembradas con árboles de guayaba pomarosa-, está viviendo en esta ciudad capital. Quien esto escribe no había regresado desde que presenté mi libro Los Volcanes de Cuernavaca en la Biblioteca Nacional José Martí,– de Cuba en 2008, y ahora de nuevo aquí veo que la ciudad, a pesar de los problemas que afronta el país, sigue bellisima y señorial y mi sorpresa creció cuando asistí, lejos de México, a las jornadas en honor a Nuestra Señora Santa Maria de Guadalupe.
Los festejos comenzaron el 11 de diciembre con una conferencia en el majestuoso seminario franciscano del siglo XVI, el primero del continente, en la que participaron tres ponentes: uno, fue el presbítero Yosvany Carvajal Sureda, responsable de la ya restaurada Catedral, otro fue el presbítero y misionero de Guadalupe que es un mexicano en Cuba Gilberto Escobedo Salinas y el joven artista visual José Luis García Cortés.
Me encantaron las pláticas, porque cada uno abordó el tema de manera diferente, el primero desde su sabiduría eclesial quien con gran respeto habló de la enorme interculturalidad que representa la imagen, el siguiente narró como se dice: “con el corazón en la mano” ¡cómo fue! que a través de la dura realidad que vivió desde su nacimiento en Zacatecas y que posteriormente, el encuentro con la fe en Nuestra Guadalupe lo ayudó a cambiar su vida que desde entonces la dedica a tiempo completo a difundir su culto.
El acabose llegó cuando al día siguiente, el mero día del 12 de diciembre, se llevó a cabo a las tres de la tarde la misa en la Catedral -totalmente llena- concelebrada por el Nuncio Apostólico Antoine Camilleri acompañado de seis sacerdotes más, celebración que inició con el excelente Coro de la Catedral y enseguida con un mensaje alusivo en el que resaltó que el culto a la Virgen de Guadalupe es un caso único en el mundo entero, sin parecido alguno a ninguna otra aparición. La misa terminó con la entrada por el pasillo central, entre aplausos de los cientos de asistentes, de un Mariachi de nueve integrantes, todos cubanos perfectamente ataviados de negro como si fueran mexicanos, tocando las Mañanitas hasta llegar a rodear a la imagen que se encontraba entre las banderas de México y Cuba con los continuos aplausos de los presentes sonando en todo el recinto; luego siguieron con el canto a la Guadalupana para terminar con el Viva México. Fue algo emotivo e indescriptible el vivirlo en Cuba donde además poseen el culto a la Virgen de la Caridad del Cobre, por cierto, declarada Patrona de la isla en 1916.
Me llamó la atención el que luego de una pausa en la que cerraron varias iglesias por falta de sacerdotes y religiosas luego de la revolución cubana, fue a partir de la visita que realizó a Cuba el Papa Juan Pablo II que se comenzaron a reabrir varias iglesias, política que se reforzó con la posterior visita del Papa Francisco, por lo que fue extraordinario que durante el festejo a la virgen de Guadalupe la Catedral estuviera a tope.

En otro orden de ideas, esta ciudad estimados amigos de verdad vive un ambiente cultural excelente en el que México cuenta con un lugar preponderante. Verán porqué lo digo. El mismo día por la noche, luego de los festejos guadalupanos, durante la clausura y premiación del 46° Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana, la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI), reconoció la película del director mexicano David Pablos, “En el camino”, como la mejor película de la muestra. El actor y protagonista también mexicano Osvaldo Sánchez fue quien recogió el premio a nombre de su director. Sánchez que en la película interpreta a “El Muñeco”-, da vida a un trailero que se vincula con un joven en una historia de amor y redención.
Este reconocimiento es muy importante para México porque por lo general anticipa trayectorias largas y sólidas dentro del circuito internacional de cine. En corto, Sánchez confeso el arduo trabajo de preparación “al que me sometió el director pues tan solo para poder interpretar al joven trailero, entre otros ejercicios tuve que manejar un tráiler durante 6 meses diariamente para poderlo hacer con soltura durante el rodaje”.
Osvaldo Sánchez ha sido destacado en películas como “Correr para vivir”, “Pedro paramo”, “El diablo en el camino” y esta última, ya premiada internacionalmente. A su vez, el director David Pablos, ha realizado “La vida después”, que se estrenó en la Bienal de Venecia y fue premiada en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Otra, es “Las elegidas” que compartió en los festivales de cine de Cannes, San Sebastián, Zurich y Estocolmo y ganó cinco premios Ariel incluyendo Mejor Película y Mejor Dirección, “El Baile de los 41”, basada en un hecho histórico del Porfiriato, que se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián, España y fue adquirida por Netflix y “En el Camino”, ya mencionada. Y hasta el próximo
miércoles.
En esta imagen aparece un niño ataviado como Juan Diego portando su ayate guadalupano, durante el festejo del pasado 12 de diciembre en la Catedral de San Cristóbal de La Habana ubicada en el corazón del casco histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Foto: Cortesía de Rigoberto Veloz para su publicación en este reportaje.

