Plotino Rhodakanaty: anarquismo y no violencia en México

 

En la segunda mitad del siglo XIX mexicano aparece una figura casi desconocida en nuestra Historia. Plotino Rhodakanaty (Atenas, 1828 — Ciudad de México, 1890). Médico, lector de Proudhon y Fourier. En México, dejó Plotino —a través de libros, escuelas y comunas— buena parte de los elementos que después serían retomados por ese republicanismo radical que sostenemos que es el anarquismo, como una tradición del pensamiento político.

Rhodakanaty estudió medicina en Viena y Berlín. Vivió el París del año de 1848, donde conoció a Pierre-Joseph Proudhon. Estudió a Spinoza, Fourier y Leibniz. De allí surgen las coordenadas intelectuales que definen su crítica al Estado: defensa de la autogestión económica y la idea de comunas agrícolas como una alternativa al latifundio. Esas lecturas lo convirtieron en un socialista precursor del anarquismo mexicano.

Entre sus publicaciones en México figuran la: Cartilla socialista (1861), la revista Neopanteísmo (1864) y el periódico El Craneoscopio (1874), donde mezcló referencias filosóficas, críticas al positivismo vigente y propuestas para la educación científica y moral del pueblo. Más tarde, pronunciamientos como su Manifiesto socialista de 1876 muestran que su actividad no fue sólo pedagógica. Pretendía incidir en la organización social y política. Los textos de Rhodakanaty se leyeron en círculos de estudiantes, artesanos y campesinos. Ayudaron a introducir en el debate público, ideas que entonces eran marginales frente al liberalismo y positivismo oficiales.

Una escuela libre

Plotino trabajó como médico en la ciudad de México y fundó —para sus discípulos y vecinos— una escuela que enseñaba filosofía moral, austeridad y ciencia, desde una perspectiva crítica al orden dominante. Planteó la necesidad de una escuela filosófica destinada a formar conciencia crítica entre las clases populares y persiguió espacios formales —como la petición de una cátedra— para llevar a cabo su proyecto educativo. La atención a la educación práctica y moral es una pieza clave para entender por qué algunos autores lo consideran creador de una pedagogía libertaria anticipándose un siglo a las ideas de Iván Illich.

La comuna de Chalco

El intento más importante para transformar la realidad mediante la práctica política fue una comuna agraria bajo el volcán en el pueblo de Chalco. Se inspiró en las ideas de Fourier y reconoció a las tradiciones comunales indígenas. Plotino organizó en 1868-1869 un esfuerzo por establecer una comuna escuela campesina, donde los habitantes pudieran trabajar y decidir en asambleas sobre el trabajo, el agua y la tierra. El experimento duró poco tiempo, pero su puesta en marcha lo inscribe como un referente único en la Historia de México. Este episodio, junto con la difusión de sus escritos inspiró la memoria profunda de movimientos campesinos posteriores.

Plotino orientó a jóvenes que tuvieron un papel activo en luchas obreras y agrarias. Entre ellos: Julio Chávez López, Francisco Zalacosta, Santiago Villanueva y Hermenegildo Villavicencio, vinculados al Grupo de Estudiantes Socialistas que se agruparon en torno a él en la década de 1860. Estos discípulos llevaron las teorías a la práctica con: sociedades de socorro y apoyo mutuo, formulando demandas obreras y campesinas, las que posteriormente marcaron la sensibilidad política de esa forma de anarquismo al natural que es el zapatismo. A su vez, la red intelectual de Rhodakanaty enlazó corrientes proudhonistas y bakuninistas que circulaban por México y llegaron a los Flores Magón.

Llamarlo “precursor del anarquismo” no es una etiqueta honorífica; porque él difundió y aplicó ideas centrales del anarquismo: —autogestión, crítica al Estado y a la propiedad latifundista, cooperación voluntaria— en un contexto donde predominaban las tradiciones liberal y positivista. Sus ideas y su praxis política crearon referentes para una cultura política que, décadas después, nutrió a redes anarquistas, mutualistas y campesinas en México como el zapatismo. Además, su rechazo al autoritarismo del Estado científico-positivista porfirista, lo colocó en relación directa con la tradición anarquista.

Plotino fue el primer Elder Presidente de la Iglesia Mormona en México y poco después excomulgado. Si bien no tuvo la influencia de otros actores políticos del siglo XIX; muchas de sus propuestas fracasaron o se perdieron. Su figura ha sido interpretada de diversas formas: algunos lo ven como social cristiano, más que como “anarquista” en sentido estricto. No obstante, su combinación de crítica social, pedagogía popular y experimentos comunitarios lo sitúan como antecedente ineludible para quien estudie el anarquismo y el socialismo en México.

Plotino Rhodakanaty fue a la vez introductor de corrientes europeas y forjador de prácticas locales. Su esfuerzo por unir teoría y acción por medio de la enseñanza, la prensa y la tentativa comunal de Chalco plantó semillas que fructificaron en diversas formas de organización autónoma en México. Más allá de etiquetas, su importancia reside en propagar en el país, un conjunto de ideas y prácticas, que alentaron la autogestión y la crítica al poder. Plotino merece ser leído como un profeta: complejo, heterodoxo y religioso, en la tradición anarquista no violenta.

Braulio Hornedo Rocha