

Elsa Cross
POEMA BAJO UN SAUCE
El viento en los follajes
salta como un dios mono,
hace caer los frutos,
hace danzar frenéticas las hojas.

Los árboles se incendian
en rojos y naranjas.
Trepadoras visten sus hojas amarillas
contra los troncos negros,
el viento las sacude;
hace alejar flotando ligerísimas
borlas de polen blancas.
Llega el viento hasta el sauce,
lo agita
y sus hojas acarician tus cabellos,
pulsa como cuerdas sus varillas flexibles
y el sauce te canta y te enamora.
LIQUIDÁMBAR
El liquidámbar
hace sonar sus hojas de enveses blancos.
A su sombra el día se desenvuelve
y un eje invisible
mueve el devenir del tiempo
sobre la piedra.
Allí escribe el nombre
de Aquél que extiende al viento
sus brazos múltiples.
Su faz asoma
en lo verde del árbol,
en el aroma de resinas.
Camino sin sombra ni tropiezo,
veo las nubes abrir un vuelo de cigüeñas,
veo su faz en la piedra.
BANIANO
Aéreas,
nacidas en la altura,
las raíces descienden
hasta alcanzar la tierra.
Encuentran la fuente de su estirpe,
la raíz de sí mismas.
Se vuelven fundación
–columna y arco–
trazan sus laberintos,
cierras grutas,
engrosan bajo olores de pimienta
que acerca el mismo aire
que desprende las hojas,
tersura viva,
como las plantas de tus pies.
Pasos que se deslizan sin rozar el suelo.
PINO
para Alcira Soust Scaffo
Un solo último rayo
pasa entre los muros
hasta la copa del joven pino,
cuchilla de luz en el césped,
brillo fugaz en el cristal
del salón desierto.
Entre este instante
y aquel en que la sombra
se desliza bajo la piel del aire,
los pájaros
habitantes del pino
enmudecen.
ALMENDRO
Para Irinda y Paul-Henri Giraud
Sosteniendo en el instante
lo rojo entre las hojas del almendro,
lo verde oscuro del mar al pie del risco;
sosteniendo en el instante
lo sensitivo
en la cabeza de la lagartija
que sube y baja por el tronco del almendro,
lo suntuoso en las antenas
de ese insecto multicolor
que vuela del almendro a la palmera;
sosteniendo en el instante
el estruendo de la ola en los peñascos,
sosteniéndolo todo en este instante perfecto
se extienden a lo alto
la hiedra,
la fragancia,
la embriaguez.
LA ENCINA ORACULAR
La diosa de oro
sentada a la sombra de la encina
dispensa dones
abundantes como las hojas de su árbol
mientras llegan en procesión
con sus faldas tabloneadas
con los senos al aire
las portadoras de ofrendas
La diosa que es paloma
que es muchacha descalza
dice con su voz de campana
de bronces que entrechocan
lo que el viento susurra
entre sus frondas

