

Agua, pueblos originarios y 4T: ¿Justicia histórica o perpetuación del despojo?
Fernanda Isabel Lara Manríquez
En su discurso del pasado 6 de diciembre de 2025 en el centro capitalino, Claudia Sheinbaum gritaba a todo pulmón: ¡Vivan los pueblos originarios!, ¿slogan, marketing político o frase sincera? Analicemos lo anterior a la luz de las acciones gubernamentales, en materia de aguas, de su gestión actual como presidenta y de cuando fue jefa de gobierno de la Ciudad de México, entre los años 2018 y 2024. El agua es uno de los recursos naturales más importantes simbólica y culturalmente para todos los pueblos originarios del mundo, y en específico de los que habitan México, aquí me concentraré en el significado que tiene para quiénes se asientan en la CDMX en territorios de conformación prehispánica y que se asumen como originarios pues aún se preserva una compleja cosmovisión hacia el vital líquido, adicional a la importancia que tiene para cualquier ser humano o ser vivo sin importar su cultura o su lugar de nacimiento. Sin agua, no hay vida, el agua es un derecho humano, por ello resulta alarmante que haya pueblos originarios dentro de la Ciudad de México que paguen por este servicio un promedio de $2,600.00 pesos bimestrales, como es el caso de Xoco, sobre todo porque en estos espacios se profundizan las desigualdades.
El encarecimiento de los servicios en dicho pueblo, señala la 4T, es responsabilidad de los gobiernos locales panistas, lo cierto es que en más de 7 años de gestión de este régimen “transformador” no hay instancia pública que voltee a ver a las personas adultas mayores de Xoco cuyos gastos no alcanzan a cubrirse con una pensión del bienestar, por ello tuvieron que recurrir ya a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, prueba de la permanencia del Estado fallido en México.
Pero, si viajamos un poco más atrás en el tiempo, podemos ver que no es sólo responsabilidad del partido blanquiazul, sino que Morena también ha sido experto en despojar a los pueblos originarios de sus aguas (entre otros bienes naturales comunes, como sus territorios). Durante la gestión de Sheinbaum como jefa de gobierno de la CDMX, se hicieron obras de modificación al Canal Nacional y se construyó el Puente Vehicular Periférico Cuemanco a pesar de la oposición de los habitantes de los pueblos originarios de Xochimilco, Coyoacán e Iztapalapa.

“El agua para el pueblo”, carta de lotería elaborada por habitante de Santa Úrsula Coapa, 30 de noviembre de 2025.

Al respecto, el pasado fin de semana pasado tuve la maravillosa oportunidad de ir a trabajar a la chinampa de un amigo en Xochimilco, es una chinampa que le renta anualmente una familia originaria del lugar, ahí estuve platicando con Don Fidel, quien me contaba que antes de los juegos olímpicos del 68 el espacio era muy diferente, no había basura, no había tanto turismo que afectara la siembra del lugar, todo empezó a cambiar cuando se construyó la pista de canotaje para la cual, como es costumbre de los gobernantes de todos los partidos políticos, los pueblos xochimilcas no fueron consultados.
A casi 60 años de las olimpiadas, los pueblos de Xochimilco y ahora también los de Tlalpan y Coyoacán están bajo amenaza por los deportes y su transmutación en negocio internacional del que se benefician los grandes capitalistas del mundo y de México, por ejemplo, Televisa. Me refiero a la realización del Mundial de Fútbol para el año 2026 y las transformaciones espaciales que se lleva a cabo actualmente en la Ciudad de México, no por mandato del pueblo (como se supondría en una democracia) sino por mandato de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).
Una vez más, los pueblos originarios no fueron consultados, los directamente afectados, Santa Úrsula Coapa y San Lorenzo Huipulco tienen el derecho de ser consultados conforme al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo como descendientes de pueblos indígenas, mismo caso con los habitantes de las colonias aledañas que debieron ser tomados en cuenta mediante consulta ciudadana, tampoco ocurrió. Me pregunto ¿si hace 60 años se llevaban a cabo megaproyectos de transformación espacial para presentar grandes espectáculos de deportes sin consulta en los regímenes totalitarios y genocidas del PRI y ahora se siguen haciendo con el mismo modus operandi cuál sería el distintivo de la cuarta “transformación”?
Al respecto, van ya varios fines de semana que los y las habitantes de los pueblos originarios antes citados y de las colonias aledañas al Estadio Azteca se reúnen en sus alrededores para organizarse y manifestar su rechazo hacia dicho megaproyecto. El pasado 30 de noviembre de 2025 se volvieron a reunir para dar una conferencia de prensa en la que dieron lectura a una carta que dirigieron a la presidenta de México. En dicha carta le solicitan a Sheinbaum que un pozo de agua que le fue concesionado a Televisa sea expropiado y puesto al servicio de la ciudadanía para el abastecimiento de quienes habitan la zona, pues ya comienzan a tener problemas de agua. El miedo es llegar al punto en el que se encuentra el pueblo de Xoco, de quedarse sin agua diario, también porque un pozo de agua que era medida de mitigación de Mitikah no está destinado al pueblo sino al propio consumo de Mitikah.

“El mundial pasa, el despojo se queda”, pinta de lona en protesta por el despojo de agua para el mundial de fútbol, 2026. Estadio Azteca.
Señalan los pueblos de Santa Úrsula Coapa y San Lorenzo Huipulco que la concesión que recibió Televisa desde 2019 refleja procedimientos cuestionables, se trata de una concesión de agua para la extracción de 450 mil metros cúbicos al año, todo ello para abastecer a hoteles, oficinas, estacionamientos y un centro comercial en el entorno del Estadio Azteca, es decir, una vez más para quienes tienen la oportunidad de pagar y disfrutar del mundial, la mayoría extranjeros, a costa del despojo de aguas de los pueblos originarios y de los otros habitantes de la Ciudad de México, poniendo en riesgo el abastecimiento de aguas de todo el sur de esta urbe.
Señala la Asamblea Vecinal contra las Mega construcciones de Tlalpan y Coyoacán: “Mientras a grandes centros comerciales se les garantiza el sustento del agua, colonias populares y pueblos originarios son obligados a reducir su consumo […] El mundial de futbol debería contar con una infraestructura amplia, que no tiene, que garantice la llegada de miles de turistas a presenciar un partido inaugural; sin embargo, priorizar que hoteles y centros comerciales tengan acceso al agua, sobre las y los habitantes de la ciudad, es una condena de carácter humanitaria, pues, está generando una sequía crítica que agota las fuentes de suministro de los recursos hídricos”.
En este mismo sentido, en su carta dirigida a Sheinbaum bajo el asunto “Solicitud para revocar o cancelar la concesión otorgada a Televisa para extraer agua del acuífero subterráneo mediante un pozo ubicado en el pueblo originario de Santa Úrsula Coapa, a fin de garantizar el derecho humano al agua y el abasto de este recurso para la población de Coyoacán y Tlalpan”, explican que dicha concesión se dio a pesar de la baja factibilidad hídrica, la cual fue publicada por el mismo gobierno a través de SEGIAGUA. Pero también se señala el proceso mediante el cual a Televisa se le sigue facilitando la acumulación de capital mediante el despojo de agua de los mexicanos pues cuenta con otra concesión en Huixquilucan a partir de la cual “revende” el vital líquido a otras personas físicas o morales, es decir, hay un manejo privado sobre el agua que es un bien nacional que debiera estar única y exclusivamente bajo manejo del Estado.
Para ir concluyendo estas líneas, quisiera compartir que llevo alrededor de 6 años estudiando diversos procesos de despojo de aguas en México y en América Latina, gran parte de estas investigaciones las he realizado revisando expedientes de distintos archivos históricos, principalmente el de la Ciudad de México, y aunque no soy historiadora me he interesado en los cambios y permanencias de las políticas hídricas, en específico de la Cuenca del Valle del Anáhuac.
En este sentido, me inquieta el factor presente en todas las documentaciones: políticos o funcionarios que otorgan concesiones de agua de las que son a su vez beneficiarios, es decir, son y fueron, juez y parte. El mayor ejemplo es Ángel García Lascurain, quien era dueño de un racho ribereño de Churubusco cuando aun fluía agua en sus caudales, en lugar de carros, y a la vez era funcionario de la Comisión Hidrológica del Valle, él otorgaba las concesiones de agua de las que su propio rancho se beneficiaba. Así ahora, la comunidad judía que acumula el mayor capital del mundo sigue gobernando y sigue siendo la mayor beneficiara de las concesiones de agua, ya sea a través del fideicomiso de Mitikah, de los dueños de Televisa o de los inversionistas de los otros muchos megaproyectos que hay en México y en su capital.

