

GRACIAS QUERIDA ELITANIA
Fíjense amigos que en ocasiones se reciben regalos que en su momento desconocemos la grandeza de su significado. Eso me ocurrió en una ocasión en que sentada en el comedor de la casa de mis muy entrañables amigos el Dr. Jorge Ganem Guerra y su esposa Elitania Cortés Torres, recibí un recuerdo único. Les cuento y empiezo por el principio. Tuve la suerte de que cada miércoles a las cuatro de la tarde, durante unos años nos esperó Ganem Guerra a conversar a un muy pequeño grupo de amig@s cercanos a él. Encuentros en los que platicábamos de mil temas. Hacía tiempo que conocía al Dr. pero al entrar en contacto en su casa con Elitania, su esposa durante 42 años y de la que solo la muerte los separó, mi amistad con ambos creció.
Uno de esos miércoles, mientras platicábamos, de pronto sube Elitania a la parte alta de su acogedora casa ubicada en una agradable zona residencial-comercial de CIVAC en la que siempre nos recibía el alegre ladrido de sus perritos y al fondo sentado en la cabecera mi querido Dr. Ganem con preciosa música de fondo. En esa ocasión, a los pocos minutos baja Elitania, traía uno de sus puños cerrado y sin decirme nada, se sienta junto a mí y me pasa lo que traía con tanto celo en su mano. Era un escarabajo de metal de unos 6 cms. de largo, estupendamente elaborado, grueso, precioso, que pendía de una cadena con visos dorados fabricada exprofeso para la figura. “Es tuyo”, es todo lo que me dijo. El Dr. miraba sonriente la escena. Le agradecí la atención, lo guardé y seguimos platicando felices como siempre. Al llegar a mi casa miré con admiración el escarabajo, copia fiel, pero en grande, de uno de a de veras y lo guardé cuidadosamente.
Me encantaba escuchar al Dr. Ganem hablar del tema que fuera, nunca era igual, en ocasiones eran conversaciones profundas, en otras temas políticos, históricos e incluso esotéricos, sabía que era grado 33 del Rito Nacional Mexicano, el que nació en el México Independiente en 1826 y que Ellitania, su esposa, también, pero ella además era de la Orden Rosacruz. Entre ellos se entendían hasta con una simple mirada y mantenían un diálogo sin igual al que, en ocasiones, no nos atrevíamos a interrumpir. Ganem Guerra era polifacético, además de excelente médico, hacía trabajos escultóricos y donó a la ciudad varios de ellos. Uno, fue el Morelos sedente, en la Av. Plan de Ayala, frente al Sanborn´s de Plaza Cuernavaca.
El Dr. era también coleccionista de objetos históricos, arqueológicos y de óleos diversos con temas morelenses. Y aunque a Elitania no le faltaba nada, fue siempre muy respetuosa de la economía de su marido por lo que ella disfrutaba elaborando preciosas y abrigadoras ruanas que nos las peleábamos amigablemente sus amig@s por adquirirlas. Así pasaron varios años, la amistad siguió y finalmente mi querido Dr. Ganem falleció el 5 de abril del 2023, con su rostro siempre coronado por una sabia y leve sonrisa que nunca abandonó.
Dejé de ver a nuestra querida Elitania aunque en ocasiones hablábamos por teléfono; hasta que, en una, dos y tres veces, sus viejos amigos tuvimos la suerte de visitarla en su casa. Ella conservaba todo como lo dejó su amado esposo pero veíamos que la salud de Elitania, sin su marido, iba a la baja. Ella era de esas personas tan afortunadas, que a pesar de que a luces se veía que carecía de fondos económicos de sobra, nunca estuvo sola, sus hijos Rafael y Lydia que siempre llamaron al Dr. Ganem papá, estuvieron al pendiente. Era frecuente saludarlos en esas ocasiones. Un día, antes de una de nuestras citas con ella, supimos por Rafa, su hijo, que de manera tranquila Elitania falleció. Al constatar durante años el gran amor entre ambos, pensé: “Dormida se la llevó Jorge Ganem”, en vida él siempre decía cuando ella descansaba: “No la despierten”.

Luego de su funeral me repetí: -Cómo no le pregunté a Elitania el significado del precioso escarabajo de metal que me obsequió. Así, que al platicar hace un mes con Rubén Valdez, Vicky su esposa y mi amiga Noehmí Sánchez, ambas médicas, al saber que Rubén es Rosacruz, le pedí me hablara del escarabajo. Y así, platicando con él, a pesar de su preciosa y avanzada edad, se abrió frente a mí su fascinante mundo del que yo solo sabía, en mi ignorancia que esos insectos son terrestres, pero vuelan.
Y desde esta última cita de hace pocas semanas, comenzó mi búsqueda por su significado. Verán cómo. Me adentré primero en los terrenos del aurea mística, -ese campo magnético sutil que envuelve a seres vivos-, así supe que la figura del escarabajo en la mitología del antiguo Egipto, fíjense qué interesante queridos amigos, era sagrada porque simbolizaba el ciclo de vida, muerte y resurrección. Este maravilloso insecto servía de protección, buena fortuna, alejaba el mal y atraía la suerte. En la actualidad, el escarabajo aún es valorado por su capacidad de adaptación y de servicio a la naturaleza lo que lo convierte en un símbolo de crecimiento. De ahí me adentré en áreas de esoterismo espiritual, que por supuesto no domino, camino por el cual también se llega al misterio del escarabajo, así leo que en el vasto mundo de la espiritualidad, recibimos mensajes de varias especies y este insecto tan subestimado por tantos no es la excepción a pesar de que a que ha sido reconocido y honrado desde tiempos ancestrales en el antiguo Egipto, en el Hinduismo, en los antiguos países nórdicos, entre otras civilizaciones, hasta llegar a interpretaciones modernas.
Sigo y encuentro que también en las prácticas chamánicas es un tótem o símbolo poderosos que guía, protege y otorga sabiduría y purificación del alma, paso esencial para alcanzar niveles más elevados de iluminación. Y que quien tiene la suerte de soñar con un escarabajo, se encuentra en un proceso de cambio profundo para obtener respuestas. ¡Qué tal! y esto es solo el principio acerca de los escarabajos. Así es que por favor queridos lectores, cuando se topen con uno, no se les ocurra matarlo, estarían ustedes privándose de evolucionar. Y hasta el próximo miércoles.

En esta imagen aparecen los esposos Jorge Ganem Guerra y Elitania Cortés Torres quien durante 42 años hizo feliz a nuestro inolvidable amigo. Posaron así el día del matrimonio civil de su hijo Rafael Villanueva Cortés con Sandra Mercado. Foto proporcionada por la autora para ser publicada en esta columna.

