

Por los bigotes de mis tompiates es una obra de teatro surgida de la adaptación epistolar de Emiliano Zapata y Francisco Villa entre 1913 y 1919, que retrata sus encuentros, tensiones y afinidades políticas desde un lenguaje humorístico y pícaro. La puesta en escena, escrita por nuestro querido colega jornalero Jaime Chabaud y dirigida por Ismael Rojas, es una coproducción entre la Compañía Nacional de Teatro (CNT) y Mulato Teatro A.C., dentro del programa “En compañía de la Compañía”.
Estrenó este fin de semana en el Centro Cultural Mulato Teatro, en Ticumán, Tlaltizapán, y tuvo una segunda presentación en el Foro Independiente ARTHA de Yautepec. Después de esta primera etapa, el proyecto contempla ocho funciones más a lo largo de 2026 en distintas comunidades de Morelos. El elenco reúne al actor profesional Ernesto García, de la CNT, con Ángeles Martínez y Martín Ocampo, actores comunitarios formados en los talleres de Mulato Teatro en Ticumán.
La dramaturgia, cartas y equívocos
En entrevista para La Jornada Morelos el dramaturgo Jaime Chabaud explicó que la adaptación surge de una compilación de la correspondencia publicada en 2010, y que la puesta en escena parte de reunir a Zapata y Villa en el Mictlán, un espacio que permite una lectura “más guapachosa, alburera y divertida. Un juego de tiempos en los que se mezclan los eventos de la Revolución”.
Chabaud ya había mostrado su aprecio por la figura de Emiliano desde su obra Estampas Zapatistas, pero relata que lo que le llamó la atención del epistolar fue que “en las primeras cartas de 1913, Zapata le daba instrucciones a Villa como si fuera prácticamente su subordinado y Villa se enojaba porque decía ¿y este quién es?”. A partir de esa impresión Chabaud recupera momentos de desconcierto entre ambos caudillos, incluidos los equívocos sobre sus rangos militares y la tensión generada por sus subordinados.
Recordó además la reunión que tuvieron el 4 de diciembre de 1914 en Xochimilco, encuentro decisivo en la historia revolucionaria: “Hace 101 años justamente se reúnen por primera vez en Xochimilco, donde comen y empiezan a discutir”, a partir de ese encuentro, añadió, surgió una relación epistolar llena de promesas no cumplidas, “la revolución les quedó a deber mucho a esos dos”, expresa.

La visión jovial de los caudillos
El director del montaje, Ismael Rojas, destacó que la propuesta integra dos tipos de elencos, actores comunitarios de Mulato Teatro y un actor profesional de la CNT. “El carácter de la obra es muy rural y eso hace que la identificación tanto con los caudillos como con las situaciones que se presentan sean más identitarias… todo es en clave de humor, todo es una farsa porque están los dos caudillos ya muertos y no se han dado cuenta”, explica.
Rojas agregó que este diálogo entre actores profesionales y comunitarios permite construir un discurso profundo sin perder la esencia local: “La CNT quien no cede a Ernesto como actor profesional, tiene como objetivo dialogar con diferentes poéticas, descentralizar el teatro, nos permite a su vez tener a creativos morelenses y de la Ciudad de México; no se queda como en la superficie sino tiene una gran profundidad discursiva”.
Una historia para todas y todos
Al término de la entrevista Chabaud subrayó que esta es la primera ocasión en que la CNT realiza una coproducción dentro del programa aceptando que parte del elenco sea comunitario. “Es una novedad como política cultural porque eso establece la importancia que son los semilleros teatrales, y les brinda una experiencia importantísima a los actores profesionales porque viven otra realidad desde la cultura viva comunitaria. Es un hito importante para nosotros y un orgullo el trabajar con una compañía de nivel nacional”.
Finalmente, Ismael Rojas señaló que el montaje también busca despertar el interés en jóvenes y adolescentes, “es una forma divertida, entretenida de acercarlos al mundo de la historia, porque siempre nos lo plantean de forma muy solemne en las escuelas”. Al respecto, Jaime Chabaud adelantó que Ocuituco, Jantetelco y Jonacatepec podrían ser algunos de los municipios que disfrutarán de la obra empezando el próximo año.
La puesta en escena es una coproducción con la Compañía Nacional de Teatro y la primera en realizarse con actores comunitarios del taller de Mulato Teatro en Ticumán. Foto: Mulato Teatro

