

Aarón C. Solórzano / La Jornada Morelos
Ayer, en Washington D.C., se llevó a cabo el sorteo que definió la conformación de los grupos para la Copa Mundial de la FIFA 2026, la cual se realizará en México, Estados Unidos y Canadá. Sin grandes sorpresas y aún con participantes por definirse, se acomodaron las plazas de los 48 países en 12 sectores.
La Selección Mexicana, el Tri, quedó encuadrada en un grupo con un viejo conocido: Sudáfrica, al que ya enfrentó en 2010 cuando los africanos fueron anfitriones. Este encuentro se disputará el 11 de junio en el Estadio Azteca. Para su segundo compromiso, el Tri se medirá a Corea del Sur, rival que ya enfrentó en Francia 1998 y Rusia 2018. Ahora, tendrá la oportunidad de lucir ante el público local en el Estadio Akron, en Zapopan, Jalisco.
Como último rival, la selección mexicana deberá esperar hasta marzo para conocer al equipo que completará el tercer encuentro de la fase de grupos. Se trata de una selección europea que saldrá del repechaje, en el que se enfrentarán Dinamarca, Macedonia del Norte, República Checa e Irlanda. Todos son rivales fuertes, muy diferentes y con individualidades situadas en la élite. Este tercer y crucial encuentro también se disputará en el Coloso de Santa Úrsula.
México cuenta con tres estadios reconocidos como sedes de la máxima justa deportiva, la contienda más demandante y televisada del orbe: el Estadio Akron de Zapopan, Jalisco; el Estadio BBVA de Guadalupe, Nuevo León; y el máximo estandarte arquitectónico del deporte nacional, la joya de la corona, el Estadio Azteca de la Ciudad de México. En total, recibirán 13 de los 104 partidos de la justa mundial del balompié.
La Pregunta Impostergable

Dicho esto, resulta imperativo dejar una pregunta abierta y lanzar un tema de análisis para la discusión pública: ¿Está el país realmente preparado para recibir un evento de esa magnitud?
Infraestructura y Caos Vial
¿Estamos realmente preparados en materia de ingeniería vial? ¿Son nuestras avenidas principales suficientes y adecuadas para albergar el tránsito –el caos– que antecede a un juego donde se contiende por la Copa del Mundo? Las tres urbes sedes (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) lidian cotidianamente con un tráfico constante. Son, por naturaleza, ciudades densamente pobladas, caóticas y ruidosas. A ello se suma la realidad de la inseguridad, la violencia y la volatilidad que permea estos centros urbanos.
La realidad de nuestro país arroja cifras alarmantes: más de 20 mil asesinatos, un promedio de 89.6 robos con violencia denunciados diariamente… Los datos, por sí solos, pesan.
El Reto Social y la Tolerancia
Esto nos obliga a la pregunta social: ¿Estamos preparados como sociedad anfitriona para recibir y aceptar la diversidad de formas de pensar, religiones y costumbres ajenas a las nuestras?
En un país donde se registran crímenes por motivos de discriminación y donde la lucha por las diversas ideologías es una pugna diaria, recibiremos aficiones que, por su credo, son reacias al consumo de alcohol o grupos sociales que consideran que las mujeres no deben mostrar el cabello y mucho menos las piernas. ¿Es la sociedad mexicana, tan ávida de exhibir sus preferencias y creencias, capaz de garantizar un ambiente de respeto para todas las posturas?
La Inquietud Política
Finalmente, me genera una preocupación extrema, la cual me obliga a preguntar a mis cercanos y a usted, estimado lector: ¿Estamos preparados políticamente para recibir un Mundial?
Esta pregunta me la planteo a diario, no con el afán de molestar o crear un debate hostil sobre las preferencias o creencias de mis colegas y de usted, estimado lector, sino con la conciencia de que somos un país donde la incertidumbre, la inseguridad y la necesidad de aceptación local dominan el panorama. ¿Estamos a la altura de albergar a 47 naciones ajenas? El Mundial tiene mucho por demostrar y poco para garantizar en el México de hoy.

Canadá, Estados Unidos y México serán las sedes del mundial el año entrante, una justa en que nuestro país tendrá que demostrar, además de su calidad deportiva su capacidad como anfitrión. Foto: Cortesía

