

Esa tibia tarde de otoño llegue a la Catedral de Cuernavaca treinta minutos antes de la hora convocada para la proyección del largometraje Obispo Rojo (Francesco Taboada Tabone, 2024), quería asegurar un buen lugar para apreciar esa obra cinematográfica sobre la vida de don Sergio Méndez Arceo, VII obispo de la Diócesis de Cuernavaca, del 11 de marzo de 1952 al 28 de diciembre de 1982. Don Sergio fue un notable sacerdote que dejo su huella de cristianismo progresista en la ciudad de la eterna primavera, en el estado de Morelos y en muchas latitudes del mundo. Sus acciones pastorales retumbaron en el corazón de la iglesia católica, en sus feligreses y en diversos ámbitos sociales alcanzados por su proceder.
Al obispo Méndez Arceo se le recuerda mucho por sus atrevimientos en la liturgia ceremonial de la misa católica. Esta película va más allá de esas referencias y ofrece a sus espectadores un documental que retrata la sencilla y a la vez compleja personalidad de don Sergio Méndez Arceo, bautizado como El obispo rojo por la prensa mexicana. Luego de que un grupo extremista le lanzó pintura roja en el aeropuerto de la ciudad de México, a su regreso del Primer encuentro Latinoamericano de “Cristianos por el Socialismo”, celebrado en Santiago de Chile en abril de 1972.
Este retrato documental de don Sergio Méndez Arceo, es el resultado de cuatro años de trabajo de investigación, producción y postproducción del cineasta morelense Francesco Taboada y está delineado con la información de archivos encontrados en Cuba, Brasil, Nicaragua, Francia, Alemania, Italia y, por supuesto, en México. Asimismo, de las reminiscencias de personas que tuvieron cierta cercanía con él, ya sea como obispo, líder social, mediador entre el gobierno y la guerrilla o como portavoz de campesinos, trabajadores sindicalizados o ciudadanos marginados por las jerarquías gubernamentales, empresariales o eclesiásticas. Del conjunto de esos testimonios fluyen las palabras que hilvanan evocadores tejidos de experiencias, convicciones y acciones que definieron al obispo Méndez Arceo en su peregrinaje y praxis por el cristianismo social.
En esa praxis Méndez Arceo se destacó como una de las figuras clave de la teología de la liberación, siempre comprometido con causas a favor de la justicia social para los más pobres y marginados de América Latina, lo que provocó la molestia de la jerarquía vaticana, de colegas sacerdotes y de diversos sectores conservadores de México y otros países. Estas contrariedades no aminoraron su activismo social, el cual encontró empatía en personajes afines a su postura crítica al dogmatismo religioso, al capitalismo y a la opresión de los pueblos. Entre estos personajes, referidos en la película Obispo rojo, están el teólogo de la liberación Leonardo Boff, el premio Nobel de la Paz (1980) Adolfo Pérez Esquivel, el líder histórico de la revolución cubana Fidel Castro, el presidente socialista Salvador Allende, el introductor del psicoanálisis en la iglesia Gregorio Lemecier y el filósofo Iván Illich.
A propósito de Lemecier e Illich, esta película documental aborda con cierto detalle las actividades de ambos en Cuernavaca, o en sus cercanías. Es así como la visionaria propuesta de renovación litúrgica de Lemecier, de oficiar la misa de frente a los feligreses y en el idioma de la congregación, recibe el beneplácito del obispo Méndez Arceo y es plasmada por el arquitecto y religioso Fray Gabriel Chávez de la Mora, en su propuesta de diseño circular del templo del Monasterio de Santa María de la Resurrección. Meses después de iniciar esta práctica en el estado de Morelos, el vaticano adoptó esos cambios en su liturgia. Sin embargo, la ortodoxia romana no aceptó la iniciativa de Lemecier de introducir el psicoanálisis en la formación de religiosos y, en consecuencia, lo obligó a renunciar a su sacerdocio.
Sobre el filósofo Iván Illich, la película de Francesco Taboada ofrece algunos pasajes que dan cuenta de su llegada a Cuernavaca y de sus actividades en el CIDOC, Centro Intercultural de Documentación. Un icónico lugar que congregó a gente de muchos países atraída por su oferta educativa de seminarios sobre cultura y sociedad, además de sus cursos intensivos de español. Iván Illich publicó en el CIDOC una serie de ensayos en los que plasmó sus reflexiones sobre la sociedad industrial, la escuela, la medicina y el uso irracional de los recursos de la tierra.

Los testimonios que aparecen en Obispo rojo son numerosos y diversos lo cual brinda un retrato más completo de don Sergio Méndez Arceo. Uno de estos testimonios es el de Julián Vences Camacho un periodista, político y escritor morelense que desde 1976 empezó a colaborar en el semanario Correo del Sur, fundado y dirigido en 1961 por don Heladio Camacho bajo el auspicio del obispo Méndez Arceo. De 1990 a 1994 Julián Vences dirigió el Correo del Sur. Otra de las personas entrevistadas en la película es Silvia Marcos, pionera del feminismo en México, quien cuenta cómo don Sergio Méndez Arceo la protegió cuando el gobierno la perseguía por sus nexos con los movimientos guerrilleros. En este mismo tenor de persecución política, es bien sabido que el obispo Méndez Arceo siempre intercedió con las autoridades correspondientes para que exiliados de varios países de América Latina fueran recibidos en México, de hecho, un buen número de ellos decidió vivir en Cuernavaca.
La película Obispo rojo es un documento cinematográfico que hace evidente el legado que don Sergio Méndez Arceo dejo a la sociedad. Un legado que invita a la fraternidad y a la solidaridad con nuestro prójimo. Así lo predicó durante años en sus homilías de la Misa Panamericana celebrada los domingos a las 11 de la mañana en la Catedral de Cuernavaca, Morelos, entre música de mariachi y jazz.


