

Había una vez un hermoso libro que habla de los pueblos de la lluvia
Fíjense queridos lectores, que desde que escuché hablar de los pueblos de la lluvia, me fascinó el tema y confieso que lo ignoraba por completo, aquí cito a Sor Juana Inés de la Cruz: “Hay que estudiar no para saber más, sino para ser menos ignorante”. Y sí, les comparto lo que estoy aprendiendo del valioso investigador y Maestro don Crescenciano Hernández Cuevas; originario de la comunidad de San Pedro Jaltepetóngo, Oaxaca y él mismo hablante de la lengua mixteca ó Tnu´un Savi (la traducción al mixteco de Pueblo de la Lluvia), que refleja la rica herencia cultural de esa región.
Don Crescenciano en su libro llamado Enseñanza y Aprendizaje del Tu´un Savi, que presentó el pasado 3 de octubre en el Instituto Tecnológico de Acatlán, en Puebla, resalta la importancia de aprender y conocer más de las culturas originarias de México y asegura y con razón: “Nadie puede sentirse orgulloso de una cultura que no se conoce plenamente y de ahí el error de quienes por ignorancia minimizan el valor de las culturas originarias en los libros de texto escolares”.
Este mixteco hablante, que ha escrito acerca de la Cosmovisión del Ñuu Savi ó Pueblo de la Lluvia ó Pueblo Mixteco, no es ningún aprendiz. Es Licenciado en Educación Indígena con una maestría en Diversidad Sociocultural y Lingüística; oriundo de San Pedro Jaltepetóngo, Distrito de Cuicatlán en su Oaxaca natal, menciona que “la mejor forma de destruir una cultura, es ignorando a un pueblo que en su momento alcanzó altísimos grados de desarrollo humano”. Y supe de su obra, gracias a la Maestra Genoveva Cruz, cronista y representante de los pueblos surianos.
Quienes vivimos en la región centro sur de nuestro país, una vasta área geográfica que abarca hasta parte de Centro América, en ocasiones solo tenemos referencia acerca del idioma náhuatl sin tomar en cuenta que en Mesoamérica florecieron culturas que en conjunto formaron parte de una de las seis únicas civilizaciones independientes del mundo. Dentro de ella están los olmecas, mayas, teotihuacanos, aztecas-mexicas, zapotecos, mixtecos y la cultura totonaca, entre otras y aunque cada una desarrolló su propia cultura con su propia Cosmovisión y organizaciones políticas y económicas únicas, en cambio sí compartieron entre ellas elementos como una agricultura avanzada: dominaban el cultivo de maíz, frijol, calabaza, chile, cacao y amaranto, entre otros y cada pueblo destacó con fantásticas arquitecturas monumentales aunque con distintas escrituras.
Pero de vuelta a los pueblos mixtecos también conocidos como pueblos de la lluvia, busco y leo que la lengua mixteca llamada Tnu´un Savi, también conocida como Mixteca, es una lengua hablada por más de medio millón de habitantes en México y ha sido fundamental para la transmisión de la rica herencia cultural del pueblo mixteco y lo mejor es que quienes la hablan están realizando grandes esfuerzos para revitalizarla.

El mayor número de mixteco hablantes se encuentra en Oaxaca, aunque también existen en Puebla y Guerrero y es una lengua tonal que significa que el tono de una palabra puede cambiar su significado. Fíjense la dificultad del mixteco, entre estos grupos con cambios de tonalidad y distintos conceptos está el chino mandarín, el tailandés, el vietnamita y de Europa, el sueco maneja dos tonos: grave y agudo, entre otros.
Aquí en México cuando escuchen hablar de la lengua de la lluvia, se refiere a los pueblos que hablan la lengua mixteca y está inspirada en Dzahui, el dios de la lluvia al que consideran protector de su pueblo porque para ellos la conexión entre los mixtecos y su dios de la lluvia es fundamental en su cosmovisión y su lengua o sea para ellos su lengua es un vínculo espiritual que los une con las entidades sagradas. A Dzahui se le identifica con las piedras que tienen forma de gotas de lluvia. Y su culto corresponde al dios Tláloc de la cultura azteca-mexica, aunque también guarda cierta relación con la serpiente emplumada a la que llaman Kóó Savi como denominan a los remolinos o huracanes, para ellos son serpientes de lluvia. Y su representación iconográfica se destaca por el color de las piedras de turquesa, de las más apreciadas junto con el jade entre los mesoamericanos.
Creo sinceramente que nuestras famosas librerías debían facilitar el ingreso de libros tan interesantes como éste, escrito por un digno maestro indígena que bueno, imagínense nomás el trabajo que le ha de ver costado a don Crescenciano editarlo y publicar algunos ejemplares. Muchos de estos libros, ojalá me equivoque, por lo general permanecen ignorados por las famosas librerías de México y se venden de mano en mano. Así es que cuando supe por Genoveva Cruz que este investigador acababa de presentar su libro en Acatlán, le pedí, casi casi le supliqué que antes de que se fuera a otro lado don Crescenciano a presentar nuevamente su libro, me consiguiera uno y me lo hicieran llegar. Y así fue.
El día que me lo traerían, llegué antes y esperé parada frente a la puerta principal de Palacio de Gobierno a Dalia Aguilar, integrante del Consejo de Cronistas de Jiutepec que tan pronto llegó me dijo, “mira Lya aquí te traigo tu libro de parte de Genoveva y te lo dedicó el maestro Crescenciano”. Guau, me dije y en ese momento pensé: Qué huérfanas están en ocasiones aquellas librerías que ignoran los valiosos libros que transitan de pueblo en pueblo, aunque quien esto escribe, está feliz de conocer un poco más acerca del lenguaje y de los pueblos de la lluvia. Compañeras cronistas Genoveva y Dalia y sobre todo a don Crescenciano, gracias. Y hasta el próximo miércoles.

En esta imagen aparece el mixteco hablante, maestro y experto en educación indígena Crescenciano Hernández Cuevas, autor del libro que aparece a un lado: Enseñanza y Aprendizaje del Tu´Un Savi, como en lengua mixteca se conoce a los pueblos de la lluvia. Esta imagen la proporcionó la autora para su publicación.

