

Teopanzolco, entre la incapacidad y el olvido
José Manuel Meneses Ramírez[1]
Se dice que Teopanzolco fue, desde la perspectiva arquitectónica, un gemelo del templo mayor de Tenochtitlán. Una maravilla que se abre prácticamente en el centro de Cuernavaca. Incluso, puede verse al pasar desde la calle Río Balsas o a lo lejos desde la Avenida Teopanzolco. Por si fuera poco, se trata de un sitio que le da materialidad a la vida del posclásico medio y tardío en las inmediaciones de la antigua Cuauhnáhuac. Sin lugar a duda, en sus paredes comprendemos la magnitud de esa grandeza de antaño. Ahora, con el paso del tiempo ese ha convertido más en una referencia para ubicarse dentro de la urbe moderna y como un sinónimo de la realización de grandes eventos culturales y políticos, en lo que se conoce como un Centro Cultural Teopanzolco un complejo que abrió sus puertas el 11 de agosto de 2017, después de una importante inversión y la magnífica intervención arquitectónica de Isaac Broid.
Visitar Teopanzolco produce sentimientos encontrados. Hace tiempo leí un artículo titulado «la triste historia de Teopanzolco», en sus líneas generales Barbara Konieczna señalaba las pésimas condiciones en las que se encontraban los estudios en torno al sitio, así como las diversas dificultades que, desde 1921, había enfrentado. A veces desde el olvido de las autoridades, otras veces siendo víctima del propio desarrollo descontrolado de Cuernavaca y, otras tantas, debido a la visión megalítica de los primeros estudiosos del pasado mexicano.
En este contexto, nos dice que “se niveló la plaza principal con maquinaria, para dar un aspecto bonito a la zona y para poder usarlo para eventos de toda índole, ajenos a lo que es la vida de una zona arqueológica”. No deja de ser sorprendente la manera en que el estudio y la promoción del sitio en su dimensión arqueológica e histórica ha sido ignorado por las diversas autoridades. Cuernavaca, como muy pocas ciudades, tiene la fortuna de contar con Teopanzolco a 10 minutos del zócalo de la ciudad. Quizá solo podemos pensar en Cholula y en Ciudad de México como ciudades que pueden presumir de esta superposición.
Si bien, ahora el espacio se asocia más con un centro cultural, con el auditorio y la cafetería que fueron construidos al costado del centro ceremonial. Su suerte es similar a la de muchos otros espacios públicos en Cuernavaca, pues las riquezas de la ciudad de la eterna primavera mantienen su belleza a pesar de luchar contra el abandono, la omisión y la indiferencia de sus autoridades (incluyendo al INAH). En este caso específico, la dificultad del acceso se suma al pésimo trato del personal encargado del sitio arqueológico, la arbitrariedad en el manejo del estacionamiento, son elementos que opacan su importancia, alejándolo del gusto del turismo y haciendo que los locales prefieran evitarlo.

El caso de Teopanzolco nos recuerda que en Morelos no hay promoción turística, la riqueza cultural del estado se mantiene prácticamente por sí sola. Como turista se añoran los mapas gigantes ubicados en el zócalo, o algunos elementos mínimos que nos den un señalamiento claro de los principales atractivos, ya sean trípticos, carteles o una oficina que desde la plaza principal sugiera, presente, ofrezca los destinos que hacen de Morelos una tierra única; pero, nada de eso, en el palacio de gobierno no hay nada, más allá de las veladoras que nos recuerdan a los cientos de desaparecidos que se apilan ante la indefensión cada vez más marcada del estado mexicano.
Por si fuera poco, el uso político de Teopanzolco es prácticamente habitual. No hay difusión, sino disponibilidad para los altos mandos; no hay señalamientos en el centro de la ciudad, sino lugares reservados; nada de carteles, ni estans de turismo que promocionen esta joya de la arquitectura mesoamericana. Como bien lo dijo Barbara Konieczna hace 22 años: “La mala suerte de Teopanzolco parece que no quiere cambiar”. Efectivamente, la historia de Teopanzolco está marcada por la tristeza y el olvido, otros municipios han hecho maravillas en materia de turismo con prácticamente nada, en el caso de Cuernavaca es un capítulo más de esas glorias pasadas.

Zona Arqueológica Teopanzolco Foto: INAH
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Filósofo y politólogo. ↑

