

Lo que debes saber sobre vacunas: mitos y realidades ¡Las vacunas salvan vidas!
Vacunarse es una de las formas de protegernos contra enfermedades que hace años causaban epidemias, discapacidad e incluso la muerte. Gracias a las vacunas hoy vivimos más y mejor. Sin embargo, todavía existen mitos que pueden generar miedo o desconfianza, aquí te explico algunos de los más comunes y la verdad detrás de ellos.
Mito #1: “Las vacunas causan autismo”.
Realidad: No hay evidencia científica que demuestre la relación entre las vacunas y el autismo, por lo que aplicártelas es seguro.
Mito #2: “Es mejor enfermarse de forma natural para tener defensas, esto es mejor que vacunarse”.

Realidad: Enfermarse hace que desarrolles muy pocas defensas, pero puede poner en riesgo tu vida, además puede dejar secuelas y complicaciones. Las vacunas enseñan al cuerpo a defenderse, minimizando el riesgo de complicaciones.
Mito #3: “Sí una enfermedad es eliminada en México, no es necesaria la vacuna”.
Realidad: Actualmente estamos en contacto con muchas personas que proviene de otros países los que no nos asegura estar exentos del contagio.
Mito #4: “Vacunarse puede provocar efectos secundarios como la muerte”.
Realidad: La vacuna puede causar efectos secundarios mínimos y tolerables como: dolor en el sitio de aplicación, inflamación e irritación y en algunos casos aumento de la temperatura las cuales en su mayoría son autolimitadas. Las vacunas están constantemente evaluadas en su seguridad.
Mito #5: “Los bebés son muy pequeños para aplicarles vacunas”.
Realidad: Actualmente el esquema de vacunación inicia desde los primeros días de vida de los bebés debido a que su sistema de defensas aun es inmaduro y son más propensos a sufrir complicaciones graves al enfermarse. El aplicar vacunas en la infancia, se reduce el tiempo de exposición sin protección.
Mito #6: “Las enfermedades prevenibles por vacunación ya no existen”.
Realidad: Muchas enfermedades han disminuido gracias a la aplicación de vacunas, pero pueden regresar si las personas dejan de vacunarse y se vuelven vulnerables, como es el caso de tos ferina, sarampión, poliomielitis u otros causando nuevos casos.
Mito #7: “Después de vacunarme me enferme, seguramente la vacuna me hizo daño”.
Realidad: Algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios leves tras la vacunación, como lo son aumento de la temperatura, cansancio, dolor en el sitio de aplicación, lo que es una respuesta normal y esperada del cuerpo al estar generando defensas. Esos síntomas no son una enfermedad, más bien son una señal de que nuestro cuerpo está creando defensas de manera correcta aumentando la fuerza de nuestro sistema inmunológico.
Vacunarse protege no solo nuestra salud, sino también la de nuestra familia y de toda la sociedad. A lo largo de los años, las vacunas han sido una herramienta clave para salvar millones de vidas y detener enfermedades que antes eran mortales o provocaban grandes epidemias.
Recordemos que gracias a la vacunación logramos superar la pandemia de salud más reciente causada por COVID- 19, las vacunas jugaron un papel fundamental para reducir el número de pacientes hospitalizados y evitar su muerte. Gracias a la vacunación fue posible retomar muchas de nuestras actividades indispensables para la vida diaria, las cuales estaban en pausa, como ver a nuestros seres queridos, ir al colegio, salir de compras en familia, salir a los parques, ir al gimnasio o simplemente regresar al trabajo con mayor seguridad y tranquilidad.
Es normal tener dudas, sin embargo, es importante aclarar esas dudas con fuentes confiables como el personal de salud y no dejarse llevar por mitos o rumores.
“La prevención está en tus manos, acude a tu unidad de salud más cercana para actualizar tu esquema de vacunación y el de tu familia”, ¿Y tú, ya te vacunaste?
*Laura Karina Arenas Sandoval. – Maestra en Ciencias en la educación. – Medica Especialista en Medicina Familiar, OOAD Morelos.

