

A propósito del Miquiztli o Día de Muertos, me parece oportuno reflexionar sobre lo que estamos viviendo en la sociedad moderna del mundo occidental, dominado por el capitalismo cuyas premisas esenciales son: el fomento al individualismo, la competencia sin tregua, el consumismo desmedido y la acumulación de riqueza desproporcionada, las cuales están ocasionando un ser humano vacío de contenido existencial y desprovisto de todo sentido de comunidad, cuyo unico Dios es el dinero.
Ahora con las redes sociales y la Inteligencia Artificial, las cuales están contribuyendo a conformar una sociedad drogodependiente de las nuevas tecnologías digitales. Un mundo virtual donde el contacto físico a perdido significado emocional. Al parecer la sobreestimulación de contenidos banales y de Fakes news vacían nuestra capacidad de razocinio y nos hacen, tecnicamente, unos zombis.
Estamos ante la presencia de un nuevo fenómeno tecnológicamente seductor: la Inteligencia Artificial cuyo nombre resulta aterrador porque por primera vez en la historia de la humanidad se ha desarrollado una tecnología que es superior al ser humano y, poco a poco, lo esta desplazando del mercado laboral y haciendo un ser insignificante. Y ni siquiera nos percatado de ello, porque sin darnos cuenta nuestro comportamiento es como de un zombi.
Finalmente, como ha escrito el recien galardonado del Premio Principe de Asturias, Byung Chul Han, “la comunicación digital destruye el silencio y la distancia creando un enjambre de individuos aislados en lugar de una masa unificada”. La clave, me parece, para enfrentar nuestro tiempo es poner más atención en lo que ya tenemos y tomar distancia de ese deseo compulsivo de querer tener más y más, sin ningun ápice de consciencia y de sentido comunitario.
*Ex catedrático de la UAEM y analista político

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