

La migración es un proceso de cruce de fronteras, es profundamente internacional, quizá aún más viejo que la propia idea de nación. En cualquier caso, su estudio es relevante para las relaciones internacionales porque cuestiona al Estado, la idea de soberanía, de fronteras, así como la organización de mercados de trabajo. En general, es movimiento. En Estados Unidos, el 30 de septiembre Trump dijo que usaría las ciudades como Los Ángeles, San Francisco, Chicago y Nueva York como «campo de entrenamiento» al negarse a aplicar normas antiinmigratorias. Aquí algunas notas de la frontera Tierradentro.
Tierradentro es una región al suroeste de Colombia, Patrimonio Mundial por la UNESCO que se caracteriza por tener tumbas subterráneas excavadas en roca, con estatuas de piedra que datan de la época precolombina. En una ejercicio metafórico y arqueológico: los conceptos de Estado, soberanía, fronteras y propiedad son antiguos. Algo subterráneo que sustenta instituciones y efectos en el cotidiano.
Desde la llegada de Trump el 20 de enero de 2025 sus reformas y acciones han intentado darles prioridad a sus promesas de campaña, aunque eso implique tensiones al interior. Estas tensiones algunas veces se han declarado inconstitucionalidades o entran en conflicto con las ciudades o los Estados al interior. Su cacería de migrantes a través del despliegue de ICE y fuerzas armadas al interior rompe con libertades como estudiar, trabajar, rezar o recuperarse en hospitales.
En un discurso del 30 de septiembre de 2025 en la base del Cuerpo de Marines en Quantico, Virginia, Trump sugirió que el ejército y la Guardia Nacional deberían usar «algunas de estas ciudades peligrosas» como «campos de entrenamiento». En el panorama general, Trump ha utilizado el crimen como pretexto para desplegar tropas en ciudades lideradas por los demócratas, con la Guardia Nacional patrullando las calles de DC y Portland preparándose para convertirse en el próximo objetivo.
Trump dijo que las fuerzas «irán a Chicago» la cuál describió como «una gran ciudad con un gobernador incompetente». Añade: «Y esto será crucial para algunas de las personas en esta sala. Esto también es una guerra. Es una guerra interna. Controlar el territorio físico de nuestra frontera es esencial para la seguridad nacional. No podemos dejar entrar a esta gente» (The Guardian, 30/09/2025).
Aunque Trump no es el primer presidente en usar la fuerza para «mantener la paz», llama la atención la persecución de migrantes, el choque con los gobiernos al interior de Estados Unidos, la lentitud con la que responden los otros poderes como el judicial y los futuros efectos de una ciudad que se combate a sí misma. Uróboro del karma colonial. Las tropas de Estados Unidos salen, algún día tendrán que volver a casa.

Las personas migrantes con su decir-haciendo cuestionan ¿Qué es el Estado? ¿Se pueden controlar las fronteras? ¿Qué es la soberanía? ¿Dónde está el límite o el enemigo? ¿Son los cárteles, los migrantes o ambos? En todo caso, la frontera no es sólo un muro, entra al interior de los Estado y comienza a cruzar conceptos, los difumina. Es importante seguir estudiando lo que ocurre en Estados Unidos porque los enunciados de Trump se convierten en resonancias que van de la Patagonia a Alaska.
El destino de la humanidad aún se encuentra marcado por los conceptos antes mencionados. Las ideas jugarán un papel importante frente a un cuestionamiento profundo en occidente y un crecimiento técnico en toda Asia, la arqueología del conocimiento permite desempolvar a los contractualistas para revisar sus conceptos de cara al futuro. El giro de la historia: no ha pasado ni un año de esta guerra al interior de Trump. Aún restan 3 años y sus efectos podrían durar para lo que resta del siglo.
*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

Foto: UDG

