

Gonzalo Lira Galván
La 23ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), se llevó a cabo del 10 al 19 de Octubre, transformado durante una semana a Morelia en el epicentro cinematográfico de México, reuniendo una gran diversidad de obras nacionales —documentales, ficción, cortometrajes—, espacios de reflexión, estrenos, visibilidad para cineastas emergentes y diálogo con audiencias.
Como se volvió costumbre desde la pandemia de COVID en 2020, además de las sedes físicas en Morelia, el festival se ha extendido con funciones en Pátzcuaro y una parte virtual gratuita a través de nuestrocine.mx, del IMCINE. Los ganadores de los cortometrajes (ficción, documental y animación) y largometraje documental son considerados elegibles para una nominación al Oscar, convirtiendo la competencia en una de las más codiciadas de la industria fílmica nacional.
La selección oficial en competencia, reservada para estrenos de cine mexicano, contó con más de un centenar de películas -largometrajes y cortometrajes, tanto documentales como ficciones- con títulos como ‘En el camino’ de David Pablos, premiada en la sección Orizzonti del Festival de cine de Venecia. También ‘El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)’ de Ernesto Martínez Bucio, ganador del premio a mejor debut en el último Festival de Berlín estuvo presente en tierras michoacanas.
Directores veteranos como Fernando Eimbcke también se dieron cita en el FICM. Con ‘Olmo’, Eimbcke volvió al festival después de más de una década. Su última visita fue con la película ‘Club Sandwich’ en el 2013. Pero, así como Morelia fue escenario de nuevos y viejos directores, también sirvió como escaparate para que actrices y actores como Mayra Hermosillo o Daniel Giménez Cacho mostraran sus dotes detrás de la cámara por primera vez con títulos como ‘Vainilla’ y ‘Juana’, respectivamente.
Entre las diversas iniciativas del festival de Morelia, sin duda una de las menos respaldadas es la beca ANIMEXICO, que presenta un programa especial dedicado a cortometrajes de jóvenes mexicanos premiados con la beca ANIMEXICO, fundada por Guillermo del Toro, Cinépolis y la escuela Gobelins en Francia. Esto no solo le da un lugar especial en la cinefilia mexicana al cine animado, sino que erige al FICM como un semillero de talento nacional con proyección global.

Durante la presentación del programa dedicado a la animación hecha por talento nacional, el propio del Toro hizo una aparición remota. “Hace unos siete años le propuse a Alejandro Ramírez crear una beca en apoyo a la animación mexicana”, dijo el director mexicano ganador del Óscar en un mensaje transmitido en las pantallas del festival. “Tenemos la creencia de que cuando cambias una vida, cambias a toda una generación”, afirmó del Toro, quien aprovechó el mensaje para anunciar la expansión de dicho proyecto con la creación de una escuela dedicada a la animación stop-Motion para talento mexicano en Paris.
Morelia es una cita obligada para el cine nacional y un termómetro de qué y quiénes nos representan globalmente en la gran pantalla, pero es justo señalar que se trata de uno de los principales escenarios del cine internacional. Y es que las películas más galardonadas en festivales como Cannes, Berlín, Venecia y más encuentran en las salas de cine morelianas un público ávido de historias.
Es por ello que figuras como Juliette Binoche, Stellan Skaarsgard o Jodie Foster eligieron visitar el festival este año, además de talentosos directores como el franco español Oliver Laxe quien vino a presentar la película ‘Sirāt’, premiada en Cannes.
Sobre su película, que narra la búsqueda de un padre por su hija perdida, enfrentándose a la cercanía de la muerte en su vida, el director mencionó que México es un país cuya relación con la muerte es especial. “Soy de una sociedad muy desespiritualizada”, comentó Laxe. “Hemos erradicado la muerte. No convivimos con la fuerte porque vivimos una vida muy filtrada. Esto nos hace más inmaduros e infantiles. Tenemos menos capacidad para la aceptación y el desapego”, explicó.
Al igual que Laxe, el brasileño Kleber Mendonça Filho, ganador como mejor director en Cannes 2025, estuvo presente en Morelia con la película ‘El Agente Secreto’, que nos narra la vida de un agente encubierto en el Brasil de los años ’70.
En esta película, Mendonça Filho se sirve del concepto de la doble identidad en su protagonista para hacer un comentario sobre el poder del cine como una máquina del tiempo y ejercicio de memoria histórica. “Me interesaba trabajar con la perspectiva del futuro sobre el pasado. Las imágenes de ahora serán el testimonio del después. Una cápsula de lo que fue para entender en dónde estaremos”, explicó el brasileño.
La edición 2025 del FICM fue, como cada año, una celebración del cine en toda su diversidad: de género, de mirada, de origen. Más allá de proyecciones, el festival se configura como espacio de identidad, de visibilidad, y de consolidación para cineastas que muchas veces no tienen otro escenario. Pero también un espacio de reflexión y discusión de las ideas que a los más consolidados los mantienen en el gusto de las audiencias.
Se trata de una apuesta que demuestra que los festivales nacionales pueden combinar tradición y vanguardia, lo local con lo global, lo artístico con lo accesible, sin perder su raíz. En Morelia, este octubre, el cine no solo encuentra su vitrina, sino también su voz.

Kleber Mendonça Filho. Foto: ©Festival Internacional de Cine de Morelia.

Guillermo del Toro participó de manera remota en la presentación del Programa Beca Animéxico. Foto: ©Festival Internacional de Cine de Morelia.

Juliette Binoche recibió el Premio a la Excelencia Artística. Foto: ©Festival Internacional de Cine de Morelia.

