

Omar Alcántara Islas
No es la primera vez que se plantea, pero seguimos demorándonos en la concreción de una liga de futbol incluyente, es decir, que abarque a cada uno de los estados del país, o los más posibles, en un territorio con tan vasta extensión territorial, a la vez que confíe en el talento mexicano, que lo hay de sobra, en una iniciativa que podría ser un híbrido entre gobierno e iniciativa privada. ¿O no estamos fastidiados de la corrupción y la falta de confianza en los mexicanos de la Federación Mexicana de Futbol? Ríos de tinta han corrido al respecto, pero acaso Morelos, uno de los estados con más raigambre futbolera pueda dar el primer paso al respecto.
Por supuesto, esa nueva liga nacional no se debería de limitar al futbol. Es necesario promover todos los deportes de conjunto: voleibol, basquetbol, beisbol; así como todas las competencias individuales: atletismo, natación, taekwondo, etc. Es una mezquindad pensar que a todos los mexicanos les gusta el futbol; pero no es gratuita su popularidad en un mundo con tantas desigualdades. Basta pensar en el éxito que ha tenido este deporte para crear comunidad, debido a su capacidad para trascender estratos sociales –es solo un balón lo necesario para echar a andar el juego– en países con problemas similares a los nuestros: Brasil y Argentina, por mencionar a dos naciones cercanas.
Una nueva liga tendría que estar blindada frente a la multipropiedad, las casas de apuestas y todo aquello que ha llevado al deporte más popular del país a su estado actual: pobres resultados del equipo representativo y dirigentes acusados de malas prácticas son sólo algo de lo más visible de un deporte que es también espectáculo (malo en México) y negocio. El uruguayo Eduardo Galeano en su clásico El futbol a sol y sombra ya dio cuenta, en su momento, de las miserias y los milagros del futbol.
No se entienda esto, por otra parte, como un texto xenófobo, en absoluto; los extranjeros siempre han sido bienvenidos en el futbol mexicano y en todos los ámbitos de la vida nacional, pero no puede ser que los equipos actuales –porque así lo permiten los estatutos de la mafia del futbol mexicano–, puedan alinear a más de la mitad de la plantilla de once jugadores, con jugadores no nacidos en México (incluso recurren a la trampa de los naturalizados para que el número sea superior).
Cualquiera que haya crecido jugando al futbol en este territorio sabrá que siempre ha habido extraordinarios jugadores mexicanos de futbol en cualquier campo de liga amateur, pero la gran diferencia con otras ligas exitosas es que la mayoría no tiene la oportunidad de desarrollarse en este ámbito debido a corruptelas y otros vicios. Por otra parte, la liga actual y sus dirigentes nos están diciendo directamente a la cara, a los mexicanos, que no somos tan buenos para este deporte, o que no somos suficiente, lo cual no es solo ofensivo sino también estúpido. Una nueva liga estaría orientada a corregir todos estos desprecios e injusticias. Debería abarcar los cerca de 2500 municipios que existen en el país. La propuesta es empezar por torneos a nivel municipal para elegir a un representativo, el cual a su vez participe en un torneo estatal y llegue a jugar en un torneo nacional con representantes de cada estado.

Es solo una idea en un país donde nunca han faltado las ideas, sino los recursos y la buena voluntad en los váivenes políticos de nuestra historia. ¿No nos merecemos, en todo caso, como nación, un mejor destino, una mejor política y un mejor equipo de futbol? Qué más da si la FIFA no reconoce esta nueva liga cuando esta institución tampoco es un modelo de interés social. Al final, se trata de crear más oportunidades para todos y todas en un país donde sigue prevaleciendo una profunda desigualdad. Y repito, no solo futbol en esta hipotética liga, sino que por algo se tiene que empezar.
*Jugador amateur de futbol

