

Marco Canedo y Tocumbo se coronan por primera vez con un título del Consejo Mundial de Boxeo
Fernanda Isabel Lara Manríquez
Hace varios días que he estado meditando sobre la importancia del cambio, la renovación y la resiliencia. La vida es cambio, es movimiento, es tomar riesgos y es conducirse con ética y disciplina. El pasado sábado 4 de octubre Marco Antonio Canedo Cervantes demostró que salir en búsqueda de nuevos espacios expande el crecimiento profesional, social, personal y hasta espiritual. Gracias a los cambios realizados en su entrenamiento y gracias a salir de su estado de confort, Canedo se convierte en el primer michoacano en darle a Tocumbo un cinturón del Consejo Mundial de Boxeo [en adelante CMB]. Y, por si fuera poco, se posiciona como uno de los dos pesos cruceros profesionales destacados en la historia del boxeo mexicano al ganar el título Continental de las Américas Silver.

Marco Canedo sosteniendo su cinturón por el título Continental de las Américas Silver de la CMB en peso crucero (81-91 kg). Archivo fotográfico de Canedo.
Tocumbo se había caracterizado por ser la cuna de una marca michoacana muy famosa de paletas de hielo y helados, ahora y gracias al logro de Canedo, podría convertirse también en cuna de campeones de boxeo. Y es que este título en verdad es histórico en muchos sentidos, primero porque en Michoacán solo habían existido dos campeones varones de la CMB en las categorías de súper pluma y wélter junior gracias a los hermanos Arredondo y segundo porque México casi no ha tenido campeones en la categoría de pesos crucero, hasta que en 2024 Gilberto “Zurdo” Ramírez se convirtió en el primer mexicano campeón mundial del peso crucero.
Históricamente los varones que han ostentado títulos del CMB en México se concentran en las categorías de peso mínimo, peso mosca, súper mosca, gallo, súper gallo, pluma y súper pluma, recientemente el país empezó a destacar en otras categorías como wélter, súper wélter, mediano, súper mediano y semipesado, pero no en crucero, hasta los recientes triunfos de “Zurdo” y de Marco Canedo.

No es un secreto que se requiere un valor especial y único para subirse al ring, más aún cuando se hace a nivel profesional, y se necesita un doble de valentía y coraje para hacer lo que Canedo hizo: cambiar de gimnasio y entrenador siendo ya un boxeador profesional con una carrera consolidada. Pero gracias a esa radical y necesaria decisión, comenzó a entrenar en el prestigiado gimnasio “Pancho Rosales”; a partir de ello su carrera dio un giro radical.

Marco Canedo [en pantaloncillos azules] por recibir su cinturón. Archivo fotográfico de Canedo.
Cuenta Canedo en entrevista que entrenar en el “Pancho Rosales” te cambia mucho la mentalidad, te cambia el saber que no estás en tu estado de confort, te cambia mucho conocer otras personas que van a sacar sus sueños también día a día. Y es que el entrenamiento en ese gimnasio es prepararse para pelear diario, aunque no se tenga ninguna pelea pactada, es hacer al menos tres veces por semana sparring, entrenar de lunes a sábado, correr y hacer trabajo físico. De acuerdo con lo comentado por Canedo: siempre trabajamos la parte táctica, escuela de combate, y hay combinaciones que incluso practicamos por una semana o semana y media hasta que nos sale. Semanalmente entrena entre 14 y 16 horas, adicionales al cuidado de su paletería localizada en uno de los pueblos originarios de la alcaldía Iztapalapa en Ciudad de México.
Y a pesar de haber entrenado tanto para la disputa de este cinturón, Canedo se enfrentó a varios retos adicionales al reciente cambio de entrenador y de gimnasio, principalmente porque no era el boxeador de casa, de Texcoco y todo parecía favorecer a su rival y amigo Moisés “La Bestia” Medina.
Esto influyó en la estabilidad del campeón porque en el boxeo tu mente puede romper tu mente, pues si no gestionas tus pensamientos, te debilitas, alimentas tus inseguridades y corres el riesgo de ser noqueado. Sin embargo, si logras tomar el control de tu mente, manejas tu cuerpo, tu respiración, todo vuelve a su lugar y eres capaz de crear estrategias de combate. Es como la vida misma, por ello se dice que el boxeo no es solo un deporte, sino un estilo de vida y una forma de ser.
Toda la previa a la contienda resultó un poco lenta y dejó tiempo para que Canedo pensará muchas cosas, en sus propias palabras “empecé a mal viajarme”, y es ahí donde más que la fuerza física, debe surgir la fuerza mental. Recuerda Canedo: empecé a pensar, ya no estoy jovencito para dejar ir oportunidades, este es un parteaguas en mi carrera, o me voy para arriba o ya de plano […] nunca se me había presentado la oportunidad de contender un título CMB, me empecé a poner un poquito nervioso […] pero pensé que arriba los dos vamos por los sueños y pues ahora sí que, el que se me atraviese […] no tengo por qué estar nervioso, trabajé un chingo, corrí un chingo, estoy confiando en mi trabajo, estoy confiando en mi equipo, en mis entrenadores, en mi nutriólogo, en toda la gente que me apoyó, pues hay que ir a matar”.
Ya una vez en el ring, todo cuestionamiento se disipó y comenzó la contienda con una porra que favorecía a “La Bestia”, un ring que estaba húmedo al centro, lo que obligaba a mantenerse a los costados, pues en caso de resbalarse, es sabido que puede bajar puntos en la pelea, aún más si no eres el rival de casa. Con todo en contra, y hasta con los comentaristas a favor de su rival, Canedo se coronó como Campeón Continental CMB en peso crucero, en un combate entre mexicanos, se convirtió en uno de esos peleadores que veía en la televisión cuando era un niño con su abuelo en su natal Tocumbo.

