

En Cuernavaca funcionan poco más de 101 mil unidades económicas (negocios de todo tipo), de las que más del 70% operan en la informalidad, alrededor de 95% son microempresas, y predominan las actividades como el comercio, la construcción, los servicios, la manufactura, y las actividades agrícolas y pecuarias.
Conforme a los datos oficiales del último censo económico, en la ciudad operarían sólo 30 mil 270 negocios formales. Aunque debe establecerse que, en términos de regulación municipal, la mayoría de los negocios que funcionan en Cuernavaca están detectados y pagan licencias de funcionamiento, refrendos, y cumplen otras regulaciones municipales en materia sanitaria y de protección civil.
Llama la atención entonces que el secretario de Desarrollo Económico y Turismo de la ciudad, Marcos Manuel Suárez Gerard, haya advertido de irregularidades que incluyen la falta de refrendo de mil 300 giros rojos que por sí mismos representarían 1.3% del total de unidades económicas y probablemente hasta la mitad de los antros, bares, chelerías y otros negocios del tipo. Extraña aún más el hecho de que el propio ayuntamiento desconozca si esos negocios siguen operando. El tamaño de la irregularidad no es menor en función del número y giro de las unidades económicas que estarían en una especie de limbo jurídico.
Pero no se trata de la única falla del sistema de regulación económica en Morelos; además el secretario reconoció que se han identificado por lo menos cinco licencias de funcionamiento falsas que permitieron la operación irregular de pequeños restaurantes y bares en el centro de la ciudad. El hallazgo no puede considerarse como algo menor; son cinco los documentos encontrados, pero la facilidad con que se obtuvieron hace pensar en que muchos más negocios podrían funcionar con licencias apócrifas.
Además, se detectó mediante denuncias, la actuación de algunos exfuncionarios del área de licencias que, con credenciales expedidas por anteriores administraciones, siguen intentando sacar dinero a los propietarios de negocios mediante actos de extorsión. Estas actuaciones evidencian no solo la falta de capacidad de las áreas municipales para ejercer la supervisión de negocios bajo el actual modelo de operación; también el hecho de que la corrupción en diversas áreas del ayuntamiento, particularmente la de gobernación municipal (responsable de la verificación de los negocios) persiste, y afecta al desarrollo de los negocios.
Cuernavaca ha crecido económicamente en los últimos cuatro años, conforme a datos del INEGI. Los aumentos registrados son muy moderados, pero en las condiciones que vivieron las economías de Morelos y México durante el periodo, resultan significativos y pudieron colocar a la ciudad por primera vez desde la fundación de Civac en Jiutepec, como líder económica en el estado.

Vale la pena pensar que el crecimiento pudo haber sido mucho mayor de haberse cumplido con las condiciones de orden, honestidad, apoyo a los empresarios, y seguridad que han faltado en la ciudad y que mantienen al empresariado local en condiciones de escaso crecimiento. Un mejor sistema regulatorio, más amigable con los empresarios, con garantías de honestidad y transparencia, que permitiera y agilizara la incorporación de más unidades económicas a la formalidad, podría no solo erradicar la corrupción que persiste en áreas vitales del ayuntamiento; también potenciaría el crecimiento de las empresas ya establecidas y la apertura de muchas nuevas. Un tema que se vuelve cada vez más urgente para la ciudad, el estado, y el país.


