

El 1° de octubre de 2025 la «Caravana Migrante por la Libertad» salió de Tapachula Chiapas con dirección a Ciudad de México, procesión producida por el desarrollo desigual. Las caravanas migrantes junto con ese espectáculo fronterizo de la inmediatez pueden proveer de nociones de la crisis permanente y la excepcionalidad instrumentada (Gabrielli, 2025; Varela-Huerta y Gabrielli, 2024). Aunque no lo parezca, en América Latina la opresión y las vejaciones dan como resultado analizar el instante, casi casi que sólo escribirlo en forma de crónica, porque no hay tiempo (condiciones materiales) para escribir enciclopedias francesas, pero eso no quita que aquí no se describan sucesos que sí están aconteciendo y que se ostente una copia de intelectualidad periférica (Monsiváis, 1980) o por lo menos una fotocopia. Aquí algunas notas.
La crítica que versa sobre el espectáculo fronterizo es cierta: los grandes centros de inmigración junto con sus grandes centros de inteligencia maquiladores de control migratorio requieren de los medios de comunicación para poder emitir mensajes e instrumentalizar narrativas a favor de sus políticas. Con la idea de crisis constante y de la excepcionalidad justifican medidas cada vez más restrictivas, selectivas y xenófobas.
La idea de la constante crisis permite el despliegue de medidas que en condiciones cotidianas no serían justificables. Esta es una estrategia que gira en torno a la idea de seguridad o resolución de la crisis. Es cierto, este continuo vaivén produce crisis constante y normalización de medidas excepcionales para resolver el problema propuesto.
Sin embargo, la idea de crisis y el espectáculo fronterizo también enuncian cosas que están aconteciendo. El problema radica en cronicar una obra de teatro del «médico a palos» como si fuera la 22 edición del Harrison. Es decir, hay que tener cuidado con todo aquello que se enuncie como una crisis, pero también se debe de reconocer el valor de narrar a Molière. Este revés permite comprender narrativas e incluso a veces deja entrever pizcas que van más allá de la curiosidad.
Por ejemplo, en Costa Rica La Voz del Guanacaste y El Diario Universidad realizan trabajos serios de alto nivel, no sólo monográfico, sino también de registro, captura de personajes y momentos. Otro medio es El Clip en Colombia, en un libro colectivo con formato breve, “Migrantes de Otro Mundo”, permite comprender las vejaciones que viven tos migrantes africanos y asiáticos en su paso por Centroamérica.
Así la idea de la crisis no sólo es un instrumento para el control, en caso de ser utilizada como una estrategia para narrar y para dejar registro de discursos, luchas y estrategias de luchas: se tiene la oportunidad de producir un “efecto bumerán” frente a las estrategias de control de los países de inmigración.

El “efecto bumerán” es una idea que proviene desde la teoría queer, aquí se postula que estrategias de financiación provenientes de países céntricos hacia países periféricos pueden ser instrumentalizadas por países periféricos. En el caso migratorio, Turquía contiene bien a los migrantes cuando llegan los fondos europeos para el refugio y el asilo, cuando no llegan Turquía permite el paso.
Un “efecto bumerán” puede ser construido a través de la crónica. Ya que, con registros de prácticas previas, desmantelamiento de narrativas fachada, contra critica e incluso sólo el narrar lo que está ocurriendo puede ser parte de un proceso de enunciación de los procesos d lucha. Cuando el pensamiento esta secuestrado por fondos y becas que intentan hacer críticas, pero los grandes centros de producción de conocimiento militar no parar de fluir: se necesita recurrir a algo más que al centauro de los géneros: el ensayo. Se necesita al ornitorrinco de los géneros: la crónica. Dicen que lo que no se nombra no existe, yo sugiero la crónica. Como contra práctica de lucha y resistencia.
*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

