Ángel Mérida Ortega

El cáncer de mama representa uno de los principales desafíos en la salud pública, con el 99% de los casos diagnosticados en mujeres. De acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, tan solo en el año 2022 hubo 2.3 millones de casos nuevos en todo el mundo, lo que lo convirtió en el tipo de cáncer más común en al menos 82 países, con proyecciones que apuntan a que esta cifra continuará en aumento. En ese mismo año, más de tres mujeres fueron diagnosticadas con cáncer de mama cada hora en México, y casi una falleció en ese mismo lapso debido a este tumor.

Aún no se conoce con exactitud qué causa cada caso de cáncer de mama, pero sí se sabe que solo alrededor del 5% se deben a factores hereditarios, lo que significa que el 95% restante están relacionados con múltiples factores, muchos de ellos modificables: características reproductivas, estilo de vida, dieta, inactividad física e incluso algunas exposiciones ambientales. Entre los factores protectores, la lactancia materna ha demostrado reducir el riesgo de desarrollar este cáncer. Por el contrario, el uso, por más de cinco años, de hormonas como estrógenos y progesterona, ya sea para métodos anticonceptivos o terapias hormonales durante la menopausia, se ha vinculado con un mayor riesgo. El exceso de peso y la inactividad física también figuran entre los factores que elevan la probabilidad de padecer este tumor. De igual forma, el consumo de alcohol también está claramente asociado con un aumento en el riesgo, que crece conforme se incrementa la cantidad de alcohol ingerida. Existe evidencia cada vez más sólida, aunque aún en desarrollo, que señala que las exposiciones a ciertos contaminantes también podrían tener un papel en el desarrollo del cáncer de mama. Sustancias como los ftalatos, el bisfenol A, los plaguicidas y los metales, presentes en cosméticos, tabaco, productos de cuidado personal, envases plásticos, latas de alimentos y agua o comida contaminada, están siendo estudiadas por su posible relación con el incremento del riesgo de este tipo de tumor. Adicionalmente, existen otros contaminantes que han sido escasamente evaluados en relación con el desarrollo del cáncer de mama, pero que poseen mecanismos biológicos que podrían favorecer la aparición de esta patología.

Aunque aún queda mucho por investigar, contar con información confiable y actualizada es clave para tomar decisiones informadas que nos ayuden a reducir el riesgo de esta enfermedad. En este contexto, investigadoras e investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública han desarrollado el programa «Más conciencia, menos cáncer», que consta de una serie de cápsulas informativas basadas en evidencia científica, con una duración de aproximadamente 2 minutos, en las que se explica qué podemos hacer para prevenir el desarrollo del cáncer de mama. Estas cápsulas están disponibles para el público en general y se pueden consultar en: https://www.youtube.com/@masconcienciamenoscancer7422/videos 

Referencias:

  1. International Agency for Research on Cancer (IARC), 2022. CANCER TODAY & CANCER TOMORROW. Acceso 01/10/25
  2. National Cancer Institute. Breast Cancer and the Environment: Controversial and Emerging Exposures. Virtual Workshop Summary Friday, May 14, 2021, pag 1-23.
  3. “Más conciencia menos cáncer” https://www.youtube.com/@masconcienciamenoscancer7422/videos 

La Jornada Morelos