Ser digital (1995). A 30 años de su publicación emerge una nueva fase del imperialismo

 

1. Un manifiesto digital en el umbral del siglo XXI

En 1995, Nicholas Negroponte, arquitecto de sistemas y cofundador junto con Marvin Minsky y Seymour Papert del Media Lab en el MIT, publicó Being Digital (Ser digital), un libro que compilaba su columna en la revista Wired, y la experiencia de sus cursos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. El libro apareció en un momento decisivo: la Internet pública era aún muy incipiente, la telefonía móvil apenas iniciaba y el correo electrónico empezaba a sustituir al correo tradicional. En ese contexto, Negroponte anticipó con lucidez el cambio de era que supondría el tránsito de un mundo material, basado en átomos, a uno inmaterial, regido por bits en el mercado global del gran capital.

2. De los átomos a los bits

La tesis central del libro —“el mundo de los bits sustituirá al de los átomos”— describía la preeminente situación de la información. Negroponte afirmaba que todo lo que pudiera convertirse en datos acabaría siendo digital: música, textos, imágenes, transacciones y relaciones sociales. A la distancia, esta predicción ha sido plenamente confirmada.

Hoy, en 2025, casi toda la producción cultural y científica se genera, distribuye y conserva en formato digital. Los videos en streaming desplazaron a la televisión, las bibliotecas se volvieron repositorios en línea, y los periódicos migraron al formato web. Incluso la moneda —el último bastión del átomo— ha adoptado versiones digitales a través de criptomonedas y sistemas de pago electrónico. Negroponte vislumbró no solo una tecnología, sino un cambio estructural en la economía y en las formas de vivir la vida.

3. Personalización, ubicuidad y convergencia de medios

Otra de las ideas visionarias del autor fue la personalización de la información. En Ser digital, se anticipaba un entorno donde cada usuario recibiría noticias, entretenimiento y servicios adaptados a sus intereses personales. En 1995, esto era inimaginable; sin embargo, hoy los algoritmos de recomendación en plataformas como Netflix, Spotify o TikTok encarnan ese modelo de comunicación personalizada.

Negroponte también previó la “convergencia de medios”: la fusión entre televisión, telefonía y computación. Tres décadas después, los teléfonos inteligentes sintetizan todas esas funciones, y la televisión ha dejado de ser un medio unidireccional para convertirse en una interfaz digital interactiva. La distinción entre productor y consumidor se diluye en la figura del prosumer, otro concepto que Negroponte prefiguró antes de su popularización.

4. Educación, conectividad y desigualdad digital

Negroponte imaginó un mundo en el que la educación estaría mediada por tecnologías digitales disponibles para todos. Su ideal se plasmó parcialmente en proyectos como One Laptop per Child, promovido por el propio Negroponte en 2005, buscando democratizar el acceso a la computación. Si bien la conectividad global ha crecido exponencialmente, las brechas digitales persisten: más de dos mil millones de personas siguen sin acceso real a Internet, y las desigualdades tecnológicas reproducen desigualdades económicas y culturales.

Desde una perspectiva histórica, el optimismo de Ser digital se inscribe en la tradición del ciberutopismo de finales del siglo XX, cuando la red se concebía como un espacio de libertad y democratización. Las décadas posteriores han mostrado el reverso de esa utopía: la vigilancia masiva, la mercantilización de los datos y la manipulación algorítmica.

5. Inteligencia artificial y Big data

Aunque Negroponte no previó el auge de la inteligencia artificial generativa, su idea de que los dispositivos aprenderían de los usuarios se ha realizado ampliamente. Asistentes como Siri, Alexa o ChatGPT materializan la atinada intuición de que la comunicación con las máquinas sería mediante conversación natural. La “computación ubicua”, que el autor vislumbró en forma de entornos inteligentes, se manifiesta hoy en hogares conectados, vehículos autónomos y sistemas predictivos de todo tipo.

Asimismo, el tránsito hacia la sociedad de los datos confirma la centralidad del bit. Las grandes corporaciones tecnológicas GAMMA: Google, Apple, Meta, Microsoft, Amazon basan su poder en la acumulación y análisis de datos. Negroponte anticipó que los datos serían el nuevo crudo, aunque subestimó los problemas éticos y políticos asociados a su concentración.

6. Del optimismo digital a la crítica contemporánea

Treinta años después de su publicación, Ser digital conserva un valor histórico y epistemológico notable. Su estilo visionario y divulgativo permitió comprender la magnitud del cambio tecnológico que se avecinaba. Muchas de sus predicciones —la digitalización total, la convergencia de medios, la personalización informativa— se cumplieron con sorprendente exactitud.

Sin embargo, desde la historia de la ciencia y la tecnología, el libro también ilustra los límites del pensamiento político de los años noventa: la confianza absoluta en el progreso digital, la desatención de los efectos sociales y ecológicos, y la ausencia de una ética sobre los datos. El siglo XXI ha mostrado que ser digital, no es sólo una condición técnica, sino una forma de poder para controlar y dominar el mundo.

Imagen cortesía del autor

Braulio Hornedo Rocha