Un grupo de hombres sentados en un restaurante

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Durante la preparación profesional en las universidades se busca adquirir los conocimientos y habilidades especializados como parte del plan de generar profesionales altamente habilitados para resolver problemas específicos, de tal forma que quien ingresa a una carrera profesional recibe una carga académica especializada; actualmente diversos centros educativos han consensuado la importancia de educar con humanismo, se trata de un enfoque educativo que busca desarrollar no solo las competencias técnicas o especializadas de una persona, sino también su dimensión ética, social y emocional, de modo que el profesionista actúe con sentido de responsabilidad, empatía y compromiso con la sociedad; en otras palabras, se busca formar seres humanos integrales, no solo expertos en su campo.

En México esto se traduce en diversas estratégicas como asignaturas incluidas en los planes de estudio que se identifican como: ética profesional, derechos humanos, sostenibilidad, cultura y pensamiento crítico, justo a esto se integra el servicio social no solo como perfeccionamiento de lo aprendido, sino también como función de servicio accesible o gratuito a comunidades estratégicas; de la misma forma las prácticas profesionales en todas las áreas del conocimiento tienen que ver con un humanismo profesional. Se han generado sistemas de tutoría académica, fomento cultural, deporte, programas de voluntariado, diseño de universidades interculturales, estancias profesionales, emprendimiento, actividades democráticas institucionales que requieren la participación estudiantil como lo es la elección de rectores y representantes estudiantiles.

Tanto instituciones públicas como privadas adecuan las características mencionadas de acuerdo a su presupuesto y a su filosofía institucional con la intención de responder ante la necesidad del enfoque de paz necesario en un ambiente mundial cruelmente violento; no obstante, el resultado parece ser debilitado ante una generación de extrema especialización dejando atrás temas que -a su juicio- no parecen pertenecer a su preparación profesional para lo cual retomaré específicamente el caso de las ciencias de la salud.

Muchos estudiantes e incluso egresados de los campos de la salud tienen un enfoque altamente especializado debido a que su formación requiere exactitud y objetividad con la celebré frase que se inculca desde su inicio universitario: “en sus manos están las vidas humanas”, tal grado de responsabilidad obliga y fomenta un grado de exigencia que tiende a omitir el resto de las disciplinas posiblemente por falta de tiempo pero también por su omisión dentro de sus planes de estudio; de tal manera que temas de áreas de sociología, filosofía y política quedan disminuidos en su formación considerando que no son importantes como parte de su función en la sociedad.

Curiosamente la política es una de las disciplinas más discriminadas en estos profesionistas muchas veces debido a ser percibida como una actividad corrupta y ensuciada por intereses que parecen no congeniar con su profesionalización, de tal manera que un gran porcentaje de estudiantes y egresados disminuyen o incluso omiten su actividad e interés. Esta idea de que el equipo de salud no pertenece a la actividad pública ha generado, en nuestro país, una ausencia en el diseño de políticas públicas lo cual la sociedad mexicana ha pagado gravemente, un ejemplo claro es el tema de obesidad, un problema social que -como se ha observado- no solo consiste en ordenar la disminución de peso mediante ejercicio y una “buena alimentación” (tema altamente subjetivo), también influyen factores económicos, psicológicos y por supuesto, políticos.

El escaso interés por la actividad política a pesar de pertenecer a un país democrático que ofrece como beneficio la participación activa en el ámbito de gobierno, es traducido mediante programas y políticas públicas ineficientes demostrado mediante la alza en la incidencia de sobrepeso y obesidad desembocando en incremento de pacientes con enfermedades no transmisibles (hipertensión, diabetes, cardiopatías y falla renal) con un costo gubernamental alto. Como consecuencia tenemos intentos fallidos de comerciales televisivos muchas veces ignorados, etiquetado que incita a la satanización de ciertos alimentos, prohibiciones dentro del ámbito escolar, así como la actitud contradictoria del gobierno como lo es el chocolate del bienestar y ataque a bebidas de electrólitos, demuestran la consecuencia de la ausencia de especialistas con formación transdisciplinaria que no se limiten solo en lo que creen les será útil en su actividad profesional.

Escuchar a un profesional de la salud admitir su ignorancia frente a temas de cultura, ya no solo de política, de igual forma sobre literatura, arte, historia, sociología, psicología, etcétera, es realmente alarmante porque esto se traduce en una visión muy cerrada e incluso elitista; si bien es cierto que no es posible formar todólogos, es de vital importancia inculcar la diversificación de conocimientos con el fin de formar además del humanismo, profesionales con una amplia visión de los problemas que aquejan a su entorno social y participar de manera benéfica y eficaz.

Imagen que contiene alimentos, dibujo

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*Psico nutrióloga

Elsa Azucena Alfaro González