I. La señora Fulgencia y Don Procoro, recordando sus ayeres, en una edad avanzada y con múltiples experiencias vividas y padecidas, ahora mismo dan cuenta de lo que en otro tiempo hace más de seis décadas y justo desde el momento de iniciar su relación debieron poner en orden; efectivamente, se refieren a su familia, a sus hijos sin nietos, a quienes en un principio escucharon llorar al momento de llegar al mundo y pasados apenas los quince, los vieron sufrir por aquello de las amistades o compañías negativas, viciosas, violentas y criminales.

Así fue el viacrucis con el que sus cuatro hijos dos varones y dos mujeres, no diseñaron estilos diferentes, el mayor con ejemplo negativo para los demás, los restantes, ocupados de seguir esa escuela en la que lo fácil era acuñar pasos en falso, de rienda suelta y de libertinaje.

De la escuela, los tiempos de estudio, trabajo, ejercicio o esparcimiento sano, nunca se ocuparon, mientras, la referida pareja se encargaba de continuar en labores deshonestas y de trienio en trienio, aquellos cuatro representantes de su semilla para la sociedad, se divertían en las bacanales, encuentros con pares o similares y en bastos consumos en honor a Baco y demás demonios, para así, arribar a los actos criminales para afectar a los demás conciudadanos de los jerarcas de la familia.

En ningún lugar tenían cabida, cuenta la pareja sin restricción alguna, que en más de una ocasión una u otro de sus vástagos se encargaron de hacerles de pesadillas las noches y los días de caos e infernales, así transcurrió el tiempo y sus vidas; todo ello lo cuentan desprendiéndose del antifaz para reconocer que ni su lugar de alto nivel en la sociedad, ni los millonarios bienes acumulados en su paso por el servicio público, puede aminorar los embates de la tristeza que hoy comparten.

El hubiera no existe masculla don Procoro, las lágrimas de doña Fulgencia asoman y se despachan en la catarsis de esos recuerdos, lamentando que no reaccionaron a tiempo ni pusieron remedio en el comportamiento ilícito de ellos, contribuyendo al penar de uno y otra de sus hijas, así fue su devenir, ocupados en amasar fortunas a costa del erario, asumiendo con su mal ejemplo en el que los herederos de sus fortunas y otras generaciones más disfrutarían según sus cálculos, hoy un fatal enfrentamiento criminal acabó con el sueño de aquel cuarteto.

II. Las consecuencias de nuestros actos como adultos ejemplares para las presentes y futuras generaciones que ya establecen criterios de inteligencia suficiente y en muchos casos sobrada, nos obligan a pensar antes de cometer errores garrafales que nunca quedarán ni en el olvido y menos ocultos.

Al interior de las familias, el correcto comportamiento, la legalidad, el derecho y la justicia, deben prevalecer como pilares de la conducta que cada integrante despliegue, tan es así, que, ante el conglomerado social restante, estamos obligados a denunciar a los que sin pensar en los resultados de sus decisiones tengan repercusión dañina para los demás, trátese las víctimas de seres humanos u otros, que con vida nos acompañan en estos tiempos de necesidad mutua.

III. A dónde vamos como sociedad mexicana, en unidad nacional y solidaria entre unas y otros, qué es lo que nos depara la proximidad de secuelas que tienen que ver con el medio ambiente y sus magnos grados de afectación, quién en su sano juicio puede imaginar que el orbe está diseñado para alcanzar niveles de paz inmediata y duradera, cuántos mexicanos que legaron sus vidas y los que aún existen desearían regresar al pasado de aquellas décadas de los sesenta al dos mil dieciocho en las que la mujer era vulnerada por irracionales machos.

La muestra palpable de lo que en México se sufrió como una constante, tiene nombres y apellidos, regímenes del pasado como el que de forma autoritaria contraviniendo los mínimos estándares de la protección a los derechos humanos, atentó contra el pueblo de México un 2 de octubre.

IV. Hoy por hoy, en la verdadera transformación para la psique social, nuestras libertades iniciando por las del pensamiento y expresión, son reales, efectivas y están protegidas constitucionalmente contrario a lo que unos cuantos, y en minoría difunden, y es que para ellos también el estado democrático, constitucional, de justicia, derecho y humanista, se surte con una dinámica social cotidiana. ¡Las libertades son para tod@s!

1000 PALABRAS. Diseñando las novísimas formas de participación en el concierto que nos une, para salir bien librados en éstos tiempos de requerimientos y exigencias mutuas, la parte que toca a la cosa pública es fundamental, y la que corresponde a la población, sin duda que es indispensable, necesaria e importante para construir viables soluciones.

Leonel Díaz Rogel