

Vivencias en territorios Indígenas: oportunidad para descolonizar el pensamiento
(Segunda parte)
“…la civilización occidental adquirió… una dinámica de expansión que ha sido acompañada siempre por la incapacidad de coexistencia con otras civilizaciones, …entraña la negación y la exclusión de cualquier proyecto civilizatorio diferente.”
Guillermo Bonfil Batalla[1]
“… han sido múltiples los mecanismos comunitarios de resistencia. Mecanismos… que hemos expuesto como Comunalidad: Normatividad decidida en asamblea, trabajo colectivo para enfrentar necesidades comunes, y una permanente fiesta que fortalece de muchas formas el tejido social comunitario. Sobre todo una visión propia de lo que significa el suelo que se pisa, y que ha de conservarse, frente a todo poder o norma que se busque imponer…”
Jaime Martínez Luna

En conversaciones con funcionarios, legisladores, consejeros electorales, autoridades municipales e incluso personas activistas o militantes de izquierda, aparece un dejo de incredulidad, una duda sobre la real existencia de la cosmovisión indígena y sus formas de vida y organización, se considera que es una idealización, una visión romántica, una cosa del pasado, se reduce al folklor, la gastronomía, artesanías y otros productos producidos en las comunidades.
Jaime Martínez manifiesta que la Comunalidad no es una teoría, es un modo de vida, se explica en el mundo real y responde a su contexto, en su espacio y en su tiempo. Contesta las dudas, incredulidades y negaciones afirmando:
“vivimos nuestro momento histórico, no vivimos el pasado, lo valoramos pero construimos nuestro momento y en el espacio que nos ha tocado”.
Tuve la fortuna de pisar el suelo comunitario de Yutsa To’on en la Mixteca Alta Oaxaqueña, conocí su territorio, a sus pobladores, su forma de vida y organización comunitaria y profundicé en el conocimiento de su historia a través de los relatos de sus pobladores y del estudio de sus códices. Ahora les cuento algunas de mis vivencias en esa hermosa tierra mixteca.
Experiencia 2: Yutza To’on, Comunidad Mixteca del Distrito de Nochixtlán (2008-2013)
Yutsa To’on (Santiago Apoala) es un municipio que se organiza y funciona por “usos y costumbres” (Sistemas Normativos Internos). Está integrado por 4 agencias y una cabecera municipal con 4 barrios. Tiene poco más de mil habitantes que se dedican principalmente al trabajo en el campo. Una parte importante de su población ha emigrado dentro del estado de Oaxaca, hacia otros estados o hacia otros países, principalmente Estados Unidos. Sin embargo, esta población que llaman “radicados” mantiene lazos fuertes con su comunidad.
La vida en Yutsa To’on descansa sobre todas y cada una de las personas que dan servicio gratuito a la comunidad. Cuando el sol apenas se asoma en la cima de Kawa Kandivi (montaña sagrada), hombres y mujeres se disponen a realizar las tareas que la comunidad les designó, ya sea en un comité, en algún cargo de autoridad o participando en el tequio. Esta forma de organización atiende las necesidades de la población y contribuye a la transmisión de conocimientos, saberes, valores, actitudes y sentimientos; es decir, transmite una herencia cultural que ha sido forjada y transformada generación tras generación.
Las decisiones que afectan e interesan a la comunidad se toman en la asamblea general a la que asisten todos los habitantes mayores de 18 años, hombres y mujeres. En ese espacio se toman las decisiones, se informa sobre las acciones realizadas y el uso de los recursos y se eligen las autoridades que integrarán el gobierno municipal tradicional y las que integrarán los comités. Para elegir a las personas en cada cargo se toma en cuenta la honestidad, la experiencia, la entrega al trabajo y la sabiduría mostrada por las personas en el desempeño de los cargos o tareas que les ha encomendado la asamblea.
En las 4 agencias también se realizan asambleas comunitarias y se elige a las autoridades locales y a las personas que les corresponde proponer para que se integren al gobierno municipal tradicional o a los comités.
En Yutza To’on, al igual que en muchos municipios de Oaxaca, en un proceso de adaptación, los gobiernos tradicionales se han modificado para integrar los cargos municipales propuestos en la normatividad oficial. Asì, el gobierno de Yutsa To’on se integra con 16 cargos, 5 de los cuales refieren a la normatividad oficial (Presidencia, Sindicatura y 3 Regidurías) que duran en su ejercicio 3 años y 13 cargos que podemos llamar tradicionales que duran en su ejercicio 1 año.
Comparto con el lector dos vivencias en dos comunidades distintas: El Fortín, Municipio de Chicahua y Yutsa To’on; los invito a analizarlas desde la propuesta de Jaime Martínez y Floriberto Díaz, intelectuales indígenas oaxaqueños, sobre la Comunalidad.
- Lo colectivo, el bien común y la reciprocidad. Entrevisté al presidente del comité del albergue escolar en la comunidad del Fortín, me platicó que recién había llegado a su comunidad para tomar la responsabilidad que la asamblea le habia designado. Vivía en Estados Unidos donde había estado trabajando por varios años, cuando termine su servicio comunitario gratuito de un año, volverá a emigrar.
Me sorprendió su entereza, no hubo una queja o un cuestionamiento hacia las autoridades comunitarias. Floriberto Díaz nos dice que para comprender la comunalidad se requieren las nociones de lo comunal, lo colectivo, la complementariedad y la integralidad.
En el Fortín casi todos los hombres y muchas mujeres emigran a Estados Unidos y envían a sus familias recursos económicos para su sostenimiento. La comunidad tiene que funcionar y es su organización comunitaria, sus autoridades y comités quienes sostienen la vida comunitaria, la persona que entrevisté lo sabe, por el bien común cumplirá su responsabilidad, tiene la certeza que los otros también lo harán, así la comunidad se mantendrá.
- La toma de decisiones en la Asamblea Comunitaria de Yutsa To’on: el consenso. Llegué a la cancha techada donde se realizan las asambleas, la mayoría había llegado, hombres y mujeres ocupaban las sillas y varios niños y niñas se movian por doquier. Al frente se colocó una mesa con varias sillas que ocuparon autoridades municipales y la autoridad de cada una de las 4 agencias.
Se dió inicio, todas las participaciones fueron en mixteco, me apoyaron con la traducción, todo parecía fluir, sin embargo, en algún momento, después de varias participaciones, se empezó a escuchar un murmullo producido por intercambios verbales entre los participantes en la asamblea, comentaban entre ellos cada vez más, las autoridades no intervinieron, no llamaron al orden. En la mesa también comentaban entre ellos, por cierto, eran todos hombres.
El presidente propuso a la asamblea dar un receso para que las personas de cada agencia conversaran entre ellas, así fue, de pronto había 5 grupos distribuidos en la cancha. Poco a poco disminuyó el murmullo y los participantes regresaron a sus lugares. Las autoridades dialogaron entre ellas, luego el presidente expuso brevemente y preguntó si se estaba de acuerdo, la asamblea en su totalidad aceptó. Así se gestó el consenso.
Agradezco a las comunidades mixtecas oaxaqueñas la oportunidad de pisar su territorio y conocer su vida y organización comunitaria. Pinté en este escrito sólo unas cuantas pinceladas de lo que la comunalidad representa. Tengo claro que la comunalidad comprendida como modo de vida es posible y existe en muchas comunidades indígenas de México, mucho tenemos que aprender de ellas, sólo tenemos que permitirnoslo, lo que implica descolonizar nuestro pensamiento.

Asamblea Comunitaria en Yutsa To’on. Foto: Ana Isabel León Trueba
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En: México profundo, 2ª. edición (1989). ↑

