

(Segunda y última)
H Alexander Mejía García[1]*
En la entrega pasada hable muy a grandes rasgos sobre los orígenes del Hospital de la Santa Cruz de Oaxtepec, en esta columna haré mención de los años de esplendor tanto del hospital, como de la orden. Su sustento económico y prolongado declive hasta su desaparición. En el imaginario colectivo al hablar de órdenes religiosas generalmente vienen a la mente franciscanos, dominicos y agustinos, por su labor en la evangelización. Sin embargo, estos no fueron los únicos que estuvieron presentes en la Nueva España, conocer su historia nos permite ampliar nuestro entendimiento del periodo colonial.
El siglo XVII fue el periodo de mayor esplendor para los Hermanos de la Caridad, y el Hospital de la Santa Cruz vivió su época de mayor auge, acogiendo a importantes médicos de la Ciudad de México, tal fue la fama del hospital que a él acudían enfermos de lugares tan lejanos como como Centro y Sudamérica. El biógrafo de Bernardino Álvarez escribió “Y aunque desde su fundación han ocurrido a el de todas partes innumerable multitud de enfermos. No es menor el concurso, que hay al presente a el de todas las Provincias de la Nueva España y de Guatemala, Perú y todas las islas, que a la fama de temple y médicos le vienen buscando por tierras y mares al presente como lo buscaban ahora setenta años.”
Si bien es cierto que la fortuna de Bernardino Álvarez financió la construcción así como el sostenimiento de buena parte de los hospitales en sus primeras décadas de existencia, esta no fue el único medio de financiamiento, las limosnas fueron otro de los medios por los que se sostuvieron económicamente los Hermanos de la Caridad. No obstante, estos no fueron sus únicos medios de obtener ingresos para mantener la cada vez más amplia red hospitalaria. La principal fuente de ingresos del hospital en Oaxtepec sin duda fue la Hacienda de la Concepción construida en las Amilpas hacia 1569. Esta hacienda jugó un rol de primer orden a finales del siglo XIX y principios del XX por el acaparamiento de tierras pertenecientes al pueblo de Anenecuilco.
Entre las construcciones realizadas por los Hermanos de la Caridad aun en pie se encuentran el Hospital de San Hipólito en la Ciudad de México, San Roque en Puebla, Puebla, la Concepción en Xalapa, Veracruz. Además de ello, las autoridades virreinales les cedieron numerosos hospitales en distintas regiones de la Nueva España, de los que se pueden mencionar el Hospital de Nuestra Señora de la Consolación en Querétaro, San Cosme y San Damián en Oaxaca y el Hospital Real de Guatemala en Antigua Guatemala.

El siglo XVIII marcó el inicio del largo proceso de decadencia de los Hermanos de la Caridad, hacia finales del siglo anterior los síntomas de la crisis que se avecinaba comenzaban a hacerse. La hacienda La Concepción, era arrendada a particulares y las ganancias comenzaron a disminuir, los hospitalarios se vieron en la necesidad de desprenderse de partes de la hacienda para poder mantenerla, desligándose paulatinamente de esta. La falta de vocación y experiencia fue uno de los tantos aspectos que repercutieron en las cuestiones económico-administrativas de la orden, además al interior de los hospitales, la atención comenzó a ser cada vez más deficiente. En 1780 el prior del Hospital de la Santa Cruz de Oaxtepec, Fray José de Castro fue puesto bajo un proceso legal por su afición al juego y por su participación en peleas. Pese a que las acusaciones se reconocieron como falsas estas solo sirvieron para dañar aún más a los hipólitos.
Los Hermanos de la Caridad estuvieron al frente de al menos 16 hospitales hacia durante su mayor apogeo, de Josefina Muriel señala que las condiciones vividas en el siglo XVIII, las Reformas Borbónicas y las primeras décadas del XIX provocaron la perdida de la mayor parte de sus edificios. Aunado a la desaparición de los hipólitos, el turbulento siglo XIX mexicano terminó con buena parte del patrimonio arquitectónico del antiguo virreinato, siendo demolidos aquellos edificios cuyas estructuras se encontraban en franca decadencia. Hacia finales de 1820 oficializó la extinción de las órdenes monacales en todo el imperio mediante un decreto que señalaba: Las Cortes, después de haber observado todas las formalidades prescritas por la Constitución, han decretado lo siguiente: Artículo- I.° Se suprimen todos los monasterios de las Ordenes Monacales; los de Canónigos reglares de San Benito, de la Congregación claustral Tarraconense y Cesaraugustana, los de San Agustín, y los Premostratenses; los conventos y colegios de las Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa; los de la de San Juan de Jerusalén; los de la de San Juan de Dios y de Betlemitas, y todos los demás de hospitalarios de cualquier clase. El Hospital de la Santa Cruz ya en franca decadencia fue abandonado en 1820, situación que guarda hasta nuestros días, pese a intentos de la comunidad por restaurarlo y recuperarlo para su uso colectivo, sin que falten quienes quieren aprovecharse de la situación que mantiene.
Más allá de los datos y las fechas, el antiguo hospital de la Santa Cruz de Oaxtepec nos recuerda que la historia de Morelos se vive día con día, en la memoria de quienes lo habitaron y quienes le dan el valor que merece así como en la obligación de cuidarlo como herencia común. Rescatarlo no es solo una tarea de especialistas: es un acto de identidad y justicia con nuestro propio pasado. Las paredes del Ex Hospital de la Santa Cruz aún guardan las huellas de los enfermos y de quienes los cuidaron. Frente al deterioro y la indiferencia, recuperar su valor no es mirar hacia atrás con nostalgia, sino reconocer que en esas ruinas late una parte de lo que somos y de lo que podemos proyectar hacia el futuro.

Imagen cortesía del autor
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* Historiador ↑

