I. Los recorridos que se estilan a diario por las titulares del poder Ejecutivo en México y Morelos, dan cuenta de la calidad de mujeres con las que hoy por hoy se sigue transformando la manera y forma de hacer política en la Nación entera. Todos los rincones del País, las más lejanas poblaciones y los cientos de municipios otrora olvidados, han encontrado respuestas a sus demandas de conexión con el resto de los centros de población y desarrollo.

Nunca más un México con división de ciudadanos de tercera, segunda y primera, ello es cosa del pasado hasta antes de siete años, quien opine lo contrario no ha vivido en carne propia los estragos del abandono brutal y la manipulación de la necesidad humana más apremiante como la que nos tocó padecer a millones de mujeres y hombres de bien que en nuestras vidas lo menos que hacemos es trabajar en pro de los demás desde cualquier trinchera en la que nos toque aportar con generosidad a favor de un verdadero cambio y transformación en la psiquis de conglomerado y sin que medien divisiones, clases o distingos por virtud de lo que se tiene en lo material y se olvide el máximo valor de los principios que las mayorías con ejemplo estilamos a diario.

Podrán decir de todo, menos respecto a que las condiciones de vida y la satisfacción del pueblo sabio está a flor de piel y en cada una de las personas que aspiran a que el rumbo de estas tierras aztecas se consolide ante propios y extraños como la única ruta con la que se canaliza al tejido social y sus requerimientos con los esfuerzos honestos de los que le apuestan a la vida en civilización, respeto y honestidad compartida.

Las y los servidores públicos del pasado y presente, están sometidos a tentaciones que a diario vemos expuestas en tanto de la comisión de conductas delictivas de cuello blanco o negro; nadie de quienes reciben recursos del erario está exento de esos canticos de las sirenas, pero lo cierto es, que se puede ser gobernante, servidor público, representante popular, funcionario de una u otra área, líder de sindicatos o partidos, empresario, comunicador o periodista, maestro, profesionista o dedicado a un oficio, y seguir siendo honesto de manera firme y para siempre.

II. Siguiendo, después de cada informe de labores que legisladores, presidentes municipales, titulares del ejecutivo y demás servidores públicos sometidos al escrutinio social ante la cultura efectiva y actualizada de los ejercicios de la transparencia y rendición de cuentas, lo restante es reconocer que el poder popular se consolida a cada momento, que el sí protesto de los cargos, es la firma constitucional entre gobernantes y población, respeto a una obligación legal en la que quienes ocupamos un espacio del servicio público del nivel que sea, no tenemos justificación alguna para negar datos, cifras, resultados, soluciones y reconocimiento de tópicos pendientes por atender y resolver, de frente a la auditoria ciudadana que en las redes articulan de forma exponencial lo que debe considerarse como un dique efectivo para que nadie trátese de quien se trate, pretenda, intente u oculte la información que es para bien de la sociedad y de sus integrantes.

III. Con datos duros, cifras y medianos objetivas de especialistas para ello, se surten para hoy los niveles de aprobación de los gobiernos que en éste sexenio ejercen posibilidades de atención directa a quienes menos tienen, así como, a los inversionistas, empresarios, empleadores, y todos los integrantes de las cadenas productivas; los meses y años venideros, significarán la continua evaluación a que está sometido el quehacer público a cada instante y sin excepción.

IV. Necesitamos todas las personas de todos; el cambio climático con sus torrenciales lluvias y ahora los frentes fríos, obligan a tomar decisiones preventivas inmediatas, para procurar protección entre los integrantes de cada familia, y en lo posible ver por los demás a fin de que, como sociedad de leyes, justicia y derecho, les aportemos posibilidades de atención y asistencia a quienes más lo necesitan.

1000 PALABRAS. Justicia, legalidad, objetividad, acuciosidad, profesionalismo, ética, imparcialidad, derecho, cuántas y cuántos palabras y conceptos podemos traer al momento de revisar un caso o asunto de materia legal o administrativa; la diferencia es entrar al estudio, dilucidar con especial atención, atender y resolver o ser mediocre todo el tiempo en que el ejercicio de la profesión sea posible.

Leonel Díaz Rogel