Los escenarios de la Ciudad de México, institucionales o independientes, siempre han representado para los grupos escénicos de los estados una meta deseada, cuando menos una estación en el camino al reconocimiento nacional. Pisar los foros y teatros capitalinos, pues, se vuelve meta o tránsito hacia otra cosa; la internacionalización, por ejemplo, o el reconocimiento en su propio estado si no le tuvieren. De este septiembre próximo a fenecer me llama la atención la presencia de tres compañías escénicas morelenses en teatros, dos institucionales y uno independiente, de la CDMX: Colectivo Beznei en La Gruta del Centro Cultural Helénico con la pieza de danza-teatro La Gruta (la redundancia fue buscada por sus creadoras), Huaches Teatro en el Teatro Legaria del IMSS con la obra Una historia de Gemelos, y Mulato Teatro en La Titería de Marionetas de la Esquina con Tilicos y Flacos.

El montaje de danza-teatro Gruta, es un huracán emocional y sensitivo del colectivo Beznei que reúne al menos tres generaciones de mujeres artistas escénicas de Morelos conforman esta manada pletórica de sororidad: Abril Atilano, Alejandra Serrano, Eunice Guerrero, Eunice Sánchez, Liliana Abúndez, Lúa González, Natalia Todavía, Pilar Guzmán, Sabina León, Sabrina Gutiérrez, Sandra Govill, Silvia Mohedano y Valentina Becerril; acompañadas desde la música por Tania Tovar, Natalia Todavía y Ale Serrano; más la voz de Eunice Guerrero. Y en la temporada que gestionaron con el Hélenico de cuatro fines de semana, se propusieron hacer 4 homenajes a mujeres que admiran como, por ejemplo, la cantante y maestra de voz Hebe Rosell, o las directoras de Arte laboratorio La Rueca, Aline Menasse y Susana Frank. Este próximo fin de semana lo dedicarán al colectivo Luciérnagas Buscadoras que, como su nombre lo indica, congrega a mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos.

La cabeza de este montaje es la creadora Sandra Govil que demuestra una inmensa capacidad de convocatoria para un equipo tan diverso de mujeres, logrando una cohesión y armonización de las distintas procedencias y estilos dancísticos/actorales. Con una dramaturgia heterogénea y no lineal, Gruta nos hace transitar desde ese útero simbólico, cerrado, del que provenimos todos (mujeres y hombres) en nuestra increíble diversidad que siempre ha querido reducirse por una concepción bastante maniquea, binaria, del mundo. Desde la Gruta se emerge rompiendo lo gélido y helado, primero rígido. Los cuerpos de estás niñas, madres, abuelas van poco a poco fluyendo líquidamente hacia otros horizontes de liberación que pasan -por supuesto- por todas las terribles violencias mil veces nombradas y mil veces impunes. Y finalmente los gritos y la rabia habrán de convertirse en vaporosa risa, alegría, orgullo, solidaridad. Seguramente el colectivo Beznei pisará nuevamente capitales europeas pronto porque tienen una joyita en constante pulimento. Si usted se la pierde, enciérrese en la caverna de Platón.

Una historia de gemelos es un texto de la gran maestra y dramaturga Berta Hiriart que es una de las precursoras de lo que yo llamó el Nuevo Teatro para Niños en México que hizo su irrupción al inicio del milenio con obras urgentemente inteligentes para las infancias, que ya no les tratasen como bobos y que pusieran sobre la mesa los temas que fueron tabú y que viven los niños a diario: el divorcio de los padres, la violencia familiar, la muerte de un ser querido o, entre otros muchos, el abuso sexual. En Una historia de gemelos Berta nos plantea la desigualdad de oportunidades en dos niños del México rural: Flor y Faustino que, a pesar de ser gemelos idénticos, sus vidas no pueden ser iguales porque en este país las opciones son diferentes para un niño que para una niña.

Huaches Teatro que comanda la aguerrida Eréndira Castorela ganó la convocatoria que INBAL e IMSS lanzaron para reactivar su red de teatros de esta última institución que por muchos años los había tenido en abandono. La puesta en escena estuvo en el muy bello Teatro Legaria los pasados 12, 13 y 14 de septiembre y pisarán nuevamente los espacios IMSS en el Teatro Tepeyac el 21 y 22 de octubre próximos, en donde Carolina Rodríguez y Esmeralda de la Rosa encarnarán nuevamente a Flor y Faustino, acompañadas por las creativas Carla Estefanía, Wendolín Parra y Samantha Millán. En palabras de la propia Eréndira: “La obra gemelos es un texto muy conmovedor porque muestra cómo dos gemelos van creciendo y asumiendo roles diferentes en casa. Flor se dedica a las tareas domésticas, mientras que Faustino puede ir a la escuela. Hasta que se hacen pasar el uno por el otro y descubren que, a pesar de ser idénticos, hay una gran diferencia en las tareas que cada uno hace, en las tareas y en sus oportunidades. Cuando trabajábamos en el texto, nos conmovió mucho porque vimos similitudes con nuestras propias historias familiares. Nuestras abuelas y madres lucharon por acceder a la educación, y eso nos hizo reflexionar sobre la importancia de la igualdad de condiciones y el acceso a la educación para las niñas y sobre todo en comunidades. De pronto pensaba en que la obra funcionaba muy bien en municipios o las escuelas pero creo que el llevarla a la ciudad es importante seguir hablando y visibilizando esta realidad, es que de pronto creo que ya asumimos que hemos avanzado en muchos temas de equidad pero a veces olvidamos ver qué pasa fuera de nuestros contextos citadinos.”

Por último, Tilicos y Flacos es una obra que dirige Raúl Eduardo Ángeles, invitado por la directora artística de Mulato Teatro Marisol Castillo, que han escrito al alimón el joven Ismael Rojas y el de la voz. Y por esta última razón, la de mi coautoría en el texto, me limito a consignar que 27 y 28 de septiembre es el último fin de semana de una temporada de un mes en La Titetería de Marionetas de la Esquina. La cita es a las 13 horas y en escena están Jessica Lunet y el propio Ismael Rojas, acompañados en lo técnico por Juan Sebastián Chabaud Castillo.

Importante, pues, resaltar que al menos tres espectáculos escénicos creados en Morelos han puesto pie firme en los escenarios chilangos en el mes de septiembre. Esperamos que se vuelva costumbre.

Foto Rodrigo de la Cruz

JAIME CHABAUD MAGNUS