

El Oráculo Alfonsino. Una App de IA para leer las Obras completas de Alfonso Reyes
En el vasto universo de las Obras Completas de Alfonso Reyes, 13,404 páginas, nos encontramos un fascinante objeto de estudio. Los nombres propios citados en sus índices onomásticos —cerca de 70,000 autores, libros, personas, personajes míticos o literarios— no es un simple listado, sino un mapa lingüístico y cultural que nos revela la compleja arquitectura de su pensamiento. Es, en esencia, la semiótica de la intertextualidad en una mente singular.
Esto nos permite dibujar un mapa de las afinidades intelectuales de Reyes. Emerge la profunda raíz clásica y helénica: Aristóteles (578 citas), Homero (564), Platón (512)…, lo que establece a Grecia como una fuente fundamental de su pensamiento. Este pilar griego se complementa de forma natural con un robusto pilar hispánico, dominado por Góngora (519 citas), Lope (276), Quevedo (193)…, incluyendo también la presencia temprana de Ruiz de Alarcón (217), integrando así a México en esta relación.
La geografía de sus referencias modernas amplía este espectro. En Alemania, Goethe (223 menciones) es el faro indiscutible; en América, Rubén Darío (190 citas) se erige como el referente modernista; para Roma son Cicerón (187) y Virgilio (172)… los pilares. La presencia de Edgar Allan Poe (81) en Estados Unidos y, de manera sobresaliente, en Francia: Mallarmé (380), subraya una conexión esencial con el simbolismo, demostrando que Reyes no se limitaba a lo antiguo, sino que navegaba entre épocas y culturas con una soltura única. Este diálogo polifónico entre lo clásico, lo hispánico y lo moderno europeo define su perfil de humanista universal.
Al adentrarnos en el universo de las personas históricas, la selección es igualmente reveladora de sus campos de interés. Sócrates (267) lo que reafirma la centralidad de la filosofía griega. Sin embargo, la inclusión de su padre, Bernardo Reyes (183), inmediatamente después, es un acto de integración de lo personal y lo histórico nacional en su discurso, mezclando la memoria familiar con la Historia de México. Figuras de poder y conquista como Napoleón Bonaparte (175), Alejandro Magno (148) y Hernán Cortés (120) sugieren un interés en los arquetipos de liderazgo y los grandes conflictos, quizás reflejando su experiencia diplomática y su análisis de la condición humana a través del poder.
Finalmente, el reino de los personajes mitológicos y literarios ofrece una claridad asombrosa sobre la fuente primordial de sus marcos conceptuales. Grecia arrasa de forma espectacular. Zeus (611 menciones) es el número uno absoluto, seguido por Apolo (342), Atenea (336), Aquiles (286) y Odiseo (248). El Olimpo en pleno se revela como la base de su mitología personal. Subraya que para Reyes, el mito griego no era solo erudición, sino una fuente vital, una caja de herramientas para entender el mundo, un dispositivo conceptual fundamental para asumir la condición de humanista.

En resumen, el universo de referencias de Alfonso Reyes es una cartografía intelectual que nos muestra a un pensador con raíces profundísimas en Grecia, Roma y el Siglo de Oro, pero intrínsecamente conectado con las figuras clave de la modernidad europea y su propio contexto mexicano y latinoamericano. Los datos trazan este perfil de humanista integral. Sin embargo, debemos ir más allá de la mera contabilidad. La frecuencia es solo una pista. La verdadera alquimia, el acto de creación, de significado, reside en cómo Reyes tejía estas voces tan diversas en sus ensayos y poemas: cómo resonaban juntas las voces de Homero y de Mallarmé, o las de Sócrates y su propio padre. Esta intertextualidad consciente y deliberada es lo que convierte a sus Obras Completas en un viaje a través de: países hechos de palabras, donde el lenguaje no solo describe el mundo, sino que lo construye e ilumina.
Concluyo con la opinión de Adolfo Castañón, uno de los grandes conocedores de la obra de Reyes. Y como se verá generoso y viejo amigo.
“A Braulio Hornedo siempre lo he visto como un ser excepcional. Me hablaron de él: Jaime García Terrés y Gabriel Zaid. Ellos tenían en alta estima su dotes como ingeniero y experto en informática. Era a mediados de los años ochenta y el espacio de estas conversaciones eran las oficinas del Fondo de Cultura Económica.
Paralela y sorprendentemente para mi resultó que Braulio era amigo del patriarca anarquista Ricardo Mestre Ventura a quien conocí gracias a José Luis Rivas y Héctor Subirats. Ahí descubrí que Braulio era amigo también de un autor a quien yo había leído y admiraba: Iván Illich. El incisivo maestro del pensamiento crítico. A esas sorpresas se añadió otra, José Luis Martinez me hizo ver que Braulio era además de ingeniero un conocedor de la obra de Alfonso Reyes.
Desde luego todo eso explica mi amistad y afinidad con Braulio a quien siempre he asociado a Diomedes el valiente compañero de Ulises y al filósofo novohispano Carlos de Sigüenza y Góngora.
No son accidentales estas alusiones para tratar de saludar a este versátil jugador del Gran Juego de la poesía que deletrea en sus obras y empresas. La más reciente es esta monumental reconstrucción del andamiaje intelectual de Alfonso Reyes. Que se aloja en esta asombrosa e instructiva Carta de navegación de las Obras completas de Alfonso Reyes. El Oráculo alfonsino.
*alfonsoreyes.morelos.gob.mx


