

Informe de gobierno a balance: ¿qué decir de las estancias posdoctorales y del fomento a la ciencia?
Fernanda Isabel Lara Manríquez
El pasado lunes 1 de septiembre, Claudia Sheinbaum presentó su primer informe de gobierno. Entre los temas que trató se refirió al fomento a la Ciencia indicando, entre otros resultados, un aumento de 23% en el presupuesto a estancias posdoctorales erogados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) antes CONAHCyT. Dedico esta columna a la revisión del aumento referido, hago un análisis de las cifras no sólo desde el año pasado, sino desde el año 2015.
No obstante, fueron varios colegas con doctorado que habían sido aceptadas y aceptados en diferentes universidades y centros públicos de investigación, y a quienes la SECIHTI les negaría el presupuesto para ejecutar sus proyectos de investigación sin otorgar respuesta alguna sobre el rechazo. Por ejemplo, en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, en el año 2023 se habían entregado un total de 30 becas para realizar estancias posdoctorales, en el año 2024 esta cifra disminuyó a 10, y finalmente, en 2025 se entregaron únicamente 3.
Lo anterior es una lástima, y lleva a una profunda discusión epistémica sobre lo que concebimos como Ciencia, pues cuando se analizan los presupuestos erogados desde 2015 por áreas de estudio se notan claras diferencias entre los montos destinados a ciencias como biología, química, medicina, y el destinado a las humanidades y a las ciencias sociales. Esto es así porque en el imaginario colectivo y en las racionalidades de los actores gubernamentales se sigue manteniendo una concepción positivista–comtiana sobre lo que es Ciencia y el papel que tiene para la construcción de una buena vida.
Cabe aclarar (por si hay confusión) que las ingenierías no son ciencias, por lo que habría que excluirlas de la afirmación de la mandataria sobre fomento a la ciencia, sin embargo, las ingenierías sí han aumentado sus presupuestos y esto obedece a la necesidad del capitalismo de reproducir mano de obra que garantice la continuidad del sistema, sin cuestionarlo, a diferencia de las ciencias sociales que plantean análisis constantes, entre otras cosas, orientadas a repensar en la construcción de mano de obra calificada y científica para que México pueda competir económicamente a nivel internacional sin el riesgo de que su población sea desplazada como mano de obra no calificada por las máquinas, o peor aún, por la Inteligencia Artificial.

La Historia, la Sociología, la Antropología y la Geografía; entre otras ciencias sociales, así como la Filosofía se encuentran relegadas frente al pensamiento de considerar a las llamadas “ciencias exactas” o peor aún, a las ingenierías, más útiles, sin embargo, urge una reflexión que considere a todas las áreas en equidad de funcionamiento para las sociedades actuales. Pero cuando se habla de reducir las desigualdades, las ciencias sociales y la Filosofía son quienes tienen la responsabilidad de generar propuestas, por supuesto, esto no es plausible sin presupuesto o sin un ingreso digno para las y los científicos sociales.

Instalaciones de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Ciudad de México.
El análisis del presupuesto erogado por áreas y por instituciones es muy difícil de generar puesto que no hay un formato estándar de rendición de cuentas en el padrón de beneficiarios de SECIHTI, por ejemplo, en los años 2015 y 2016 no se señala un total de beneficiarios, pero sí el presupuesto total, para los años 2017 en adelante sí se expone el total de beneficiarios, pero en algunos años no indica las instituciones a las que estaban inscritos para las estancias posdoctorales, y sólo a partir de 2019 se informa la distribución por áreas de investigación.
La revisión realizada alcanza a distinguir la diferencia de los montos otorgados entre las llamadas “ciencias duras” e ingenierías, y las humanidades y ciencias sociales. Por ejemplo, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV) ha sido de los más privilegiados, sobre todo en sus áreas médicas, ingenierías, biológicas, físicas y químicas con un presupuesto de $16,137,000.00 en 2019 frente a los $552,000.00 que recibió el Instituto Mora, centro pionero en América Latina en los estudios de Historia Oral, área de la Historia que permite reconstruir nuestro pasado y comprender nuestro presente desde las clases subalternas e históricamente olvidadas, como las mujeres, los afrodescendientes, los indígenas, la comunidad LGBTQ+; entre otras.
En ese sentido, y evaluando las propias cifras que otorga el gobierno federal mediante la SECIHTI, es falso que hubo un aumento del 23% al presupuesto de estancias posdoctorales. En el año 2023 el presupuesto fue de $1,284,896,344.50 en tanto que en 2024 el monto fue de $1,483,728,849.90, finalmente para el periodo de enero a junio de 2025 fue de $681,347,770.00 lo que daría una prospectiva anual de $1,362,695,400.00, es decir 121 millones de pesos menos que en 2024 o una disminución del 8.16%.

Gráfico del Presupuesto erogado para Estancias Posdoctorales SECIHTI. Se incluyen los montos anuales por todas las áreas de estudio. Fuente: Elaboración propia con base en los reportes publicados en el sitio web de SECIHTI, padrón de beneficiarios. Disponible en https://secihti.mx/becas_posgrados/padron-de-beneficiarios/ Consultado el 2 de septiembre de 2025.
Sin duda, debe hacerse una revisión más profunda a estas cifras antes de afirmar un aumento al presupuesto para las estancias posdoctorales, lo que es una realidad es la cantidad de personas con doctorado desempleadas en nuestro país.

